sábado, 5 de enero de 2008

La Iniciación de Tati

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Por: Segundo Santiago Consuegra 31º
Resp.·. y Ben.·. Log.·. Barranquilla No. 1-8-1
Gr.·. Sec.·. del Pod.·. Ejec.·. de la muy Resp.·.
Gran Logia del Norte de Colombia
Pres.·. Gr.·. Trib.·. Sob.·. Lázaro Bravo Maury, Cám.·. 31º


La presente Plancha la presentó el Gran Insp.·. Inq.·. comend.·. Segundo Santiago Consuegra el 17 de septiembre de 2005 (e.·. v.·.) en la Tenida de Iniciación de su hija, TATIANA INES SANTIAGO GARCIA, en la Resp.·. Logia «SOL DE COLOMBIA No. 1820» de El Derecho Humano de la ciudad de Bogotá, Colombia.

Ven.·. Maestra, QQ.·. HH.·. y HHnas.·. de la Resp.·. Logia «Sol de Colombia No. 1820» de El Derecho Humano.

QQ.·. HHnas.·. Recipiendarias: Tatiana Inés y Martha.

Hoy es un día de gracia y muy especial para mi por encontrarme entre vosotros asistiendo a la Iniciación en nuestros augustos misterios de dos Hermanas que vienen a reforzar nuestras Columnas y más cuando una de ellas es mi hija Tatiana Inés. El Gran Arquitecto del Universo no me dio hijos varones, pero me dio una Querida y venerada hija que hoy ingresa a esta escuela de sabiduría, en este respetable Templo de la Virtud, en donde se les enseñarán las virtudes que deben adornar al humano, como son: Sabiduría, Prudencia, Fuerza, Templanza, Honor, Caridad, Justicia y Verdad.

Quién no ha bebido en la fuente de la verdad, no conoce la sabiduría, ni la Justicia, ni la Caridad, por ello es natural que hable sandeces de la Masonería, pero os digo QQ.·. HHnas.·. Recipiendarias que habéis ingresado a una Sociedad conformada por Hombres y Mujeres que han pulido su espíritu para servir a la humanidad, que son Virtuosos Éticos, Caritativos, Honorables, y Justos, que siempre buscarán el perfeccionamiento humano mediante el rechazo a los vicios a la Ignorancia y a la Hipocresía, en el permanente cultivo de los más altos valores que engrandecen a la persona y a la sociedad.

En tiempos remotos, en Egipto, Grecia, Menphis, existían doncellas que eran las Sacerdotisas de los templos y eran iniciadas en el culto y en los misterios y enseñaban a los hombres los secretos del culto para que éstos después los transmitieran a sus discípulos, por eso no es raro, hoy día, ver a damas ilustres y bellas, como son nuestras Queridas Hermanas en la Orden, que son poseedoras de sabiduría y de las otras altas virtudes que antes he mencionado, dispuestas a irrigar por el mundo entre sus Hermanos y profanos esos conocimientos adquiridos en esta escuela de formación filosófica y dentro de este Templo de la Virtud.

Quiero aprovechar esta inigualable oportunidad para exponeros, sin profundizar, algunos puntos de vista sobre la Moral profana, la Ética Masónica, la Tolerancia y el rechazo a la Hipocresía y a la Ignorancia, que constituyen temas de obligada investigación por todo Masón.

Cuando ingresamos a la Orden de neófito iniciado, traemos con nosotros una formación moral profana, moralidad religiosa, aprendida en el hogar, en la escuela y en la iglesia, que constituye una especie de regulación del comportamiento social, fundada en los resultados de nuestros actos de conducta que acarrearán consecuencias al autor, mediante el ofrecimiento de premios por las buenas obras y castigos por las malas. Esa moral constriñe la libertad del hombre con fábulas de paraísos hipotéticos en el mundo del más allá, puesto que en este mundo de los vivos las conductas torcidas tienen consecuencias indeseables. Esa la moral y conducta impuesta desde fuera por la fuerza del miedo o de esperanzas o creencias míticas expresadas en dogmas, también impuestos a los pueblos, que se constituyen en reglas para medir el bien y el mal, está construida sobre bases deleznables, que al progresar la ciencia y desarrollarse el conocimiento, pierden terreno y sus mismas bases.

El Masón tiene que construir su propia Ética basándose en el estudio y la investigación, ya que la ética nace del conocimiento, de la convicción íntima y de la determinación autónoma, ajena y alejada de premios o castigos, no depende por ende de compensación alguna.

El Masón aprende a construir su propia Ética y a obrar o actuar conforme a ella de manera auténtica. En ese proceso se torna por fuerza en un ser diferente y si acierta en la teorización de los principios y en la impecabilidad y eficiencia de la práctica, el resultado será su propia formación en un líder, en un genuino conductor, porque ha alcanzado el autodominio y el ejercicio de una cada vez más plena y pura libertad que es lo que constituye la meta previsible de su propio destino.

Esa Moral del Masón o su propia Ética, es invulnerable cuando está fundada en la verdad, no en la mentira, en la realidad, no en la ficción o en el mito. No está sometida a compulsión exterior sino que nace de la autonomía del ser, por ello es firme y genera seguridad. Por ello seremos capaces de transmitir en forma pertinaz y perseverante esa Ética Masónica a nuestro entorno familiar y a la comunidad sobre la cual tengamos alguna ascendencia. El Masón que construye su propia Ética está preparado para colocarse frente al bien y al mal, armado de su mero instinto y sin perturbaciones, pudiendo discernir que el sufrimiento inútil infringido a los demás es perverso y que el olvido de sí mismo y de su progreso hacia la trascendencia es malo, igualmente porque despilfarra la oportunidad única de transformarse en hombre libre, así como evolucionó para salir de la animalidad y alcanzar la liberación volitiva y la racionalidad consciente.

La Tolerancia, nunca la podemos confundir con el admitir desmanes en el comportamiento ético y conducta torcida de los HH.·. MM.·., y profanos con los que nos relacionamos, porque ello conduce a un desquiciamiento de conductas y comportamientos que resultan contrarios a las buenas costumbres. Miremos la tolerancia como el tener el pensamiento abierto ante las perspectivas infinitas e inagotables del conocimiento. El objeto está en lograr que las agrupaciones de hombres y mujeres libres y de buenas costumbres de distinto pensamiento, nos reunamos para practicar la tolerancia en el ejercicio de la libertad de ese pensamiento y aceptemos que ninguna definición teórica es definitiva y que sólo un comportamiento conforme a una Ética genuina fundada en la verdad y autonomía de la voluntad individual, puede impulsar el ser hacia su propia realización.

La Hipocresía, lo fingido de cualidades, sentimientos o virtudes que no se poseen, lo engañoso, lo falso, lo farisaico, sepulcros blanqueados, por fuera limpios y por dentro guardan la descomposición.

Más que a los hipócritas que nos rodean, el Masón, debe desenmascarar y combatir al hipócrita que lleva dentro de sí mismo.

La hipocresía de los demás sólo nos afecta circunstancialmente, mientras que la propia nos mantiene sumidos en la inautenticidad, sin permitirnos ser nosotros mismos y nos mantiene engañados en la creencia de lo que no somos, pero creemos ser sin serlo, y eso nos impide despertar para intentar mejorarnos mediante el esfuerzo y la práctica de nuestro Arte Real.

Nuestra propia ignorancia es la peor de las limitaciones, por que ella se ensaña justamente en lo que de humanos tenemos, es decir lo que nos humaniza, que es la libertad y el conocimiento. La ignorancia limita el horizonte de las alternativas de nuestra escogencia y por ello cuanto menos ignorantes seamos, más libres e instruidos seremos. La hipocresía e ignorancia de los otros afecta la libertad de ellos, pero en nosotros nos amputa y constriñe. El sabio iluminado por la Verdadera Luz, emerge como un ser diferente, simplemente porque entonces luce completo frente a los seres incompletos que poblan nuestro mundo ordinario.

Estáis, QQ.·. HHnas.·. Recipiendarias, entre personas serias, honradas y virtuosas, como ya os dije antes, cuya principal preocupación será, de hoy en adelante, procurar y vigilar vuestro aprendizaje, procurar transmitirles los conocimientos necesarios y darles las herramientas para que puláis la piedra bruta y venzáis la ignorancia.

Quiero, por último, QQ HH.·. Y Hnas.·. contarles una anécdota que tiene que ver mucho con Tati.

Corría el año de 1982, cuando enamorado fui casado con Teresa de cuya unión nació Tati, pero lo interesante es que la Ceremonia Matrimonial Civil se celebró en la zona Social del Templo de la Muy Resp.·. Gran Logia Nacional de Colombia con sede en Barranquilla y a continuación se produjo la muy bella Ceremonia de Reconocimiento Masónico de ese matrimonio. El primer cumpleaños de Tati fue celebrado en ese mismo sitio. De pronto de ahí viene o de ahí nació la aspiración de Tati de algún día iniciarse como Masona y hoy se ha cumplido esa aspiración por lo que con el mayor de los orgullos de Padre felicito a quién a partir de hoy también es mi Hermana en la Orden, Tatiana Inés Santiago García.

Ven.·. Maestra, QQ.·. HH.·. y HHnas.·. de la Resp.·. Logia Sol de Colombia No. 1820 de El Derecho Humano, os entrego mi más preciosa joya, una esmeralda en bruto, para que la puláis en el Arte Real de nuestra Augusta Orden.

Mil Gracias.
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viernes, 4 de enero de 2008

Unas Reflexiones sobre la Masonería y nuestro compromiso en el umbral del siglo XXI

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Por: Ricardo Varela Consuegra 18º
Resp.·. Log.·. Amistad No. 4
Muy Resp.·. Gran Maestro de la
Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia

A comienzos de un nuevo año, y en momentos como estos, lo indicado es propiciar balances, buscar respuestas a los interrogantes que dejan las labores de un período y definir propósitos, sobre todo, si además de encontrarnos sobre el fin de una jornada, ésta se encuentra inscrita bajo circunstancias especiales, como lo es el encontrarnos próximos a iniciar un nuevo milenio, con la carga de cambios que se han sucedido y vaticinan, principalmente, las innovaciones que ha sufrido la sociedad que de alguna manera amenazan o influyen sobre la Orden y le proponen retos para el futuro.

Pienso que para nuestro OR.·., La Gran Logia del Norte de Colombia, el año ha sido prolijo en realizaciones, gracias a la labor del Past Gran Maest:. Q.·. H.·. José Stevenson Collantes, como lo muestra, entre otras, el avance en sus relaciones internacionales con otras potencias, la adopción de una nueva constitución, la inauguración de la Biblioteca Masónica Julio Hoenisgberg, el crecimiento y mejoramiento de las instalaciones y Temp.·. en el que operamos. Debo destacar, también, los trabajos desarrollados por nuestra Resp.·. Log.·. Madre Amistad No. 4, que con el cumplimiento de su programa y la certera conducción de sus TTall.·. por el Ven.·. Maest.·. Mario Morales Charris, hemos logrado los HH.·. miembros el trabajo Masónico, la práctica de la fraternidad y el acrecentar en nuestros espíritus, el libre albedrío y la búsqueda de la verdad. No es cuestión de especular... en los umbrales del nuevo milenio presenciamos cómo los logros de la innovación y/o revolución cibernética, de las comunicaciones, de la inteligencia artificial (Internet), de los avances en la medicina, la televisión, y todos los que en materia científica tecnológica se han dado, se presentan en forma tal y a tal velocidad que termina por abrumar a la gente y a las organizaciones sociales. De alguna manera, también han repercutido individual y socialmente en los hombres, sus instituciones y el Estado. Al respecto, han provocado un profundo y contradictorio cambio denominado la globalización, que comenzó prometiendo bienestar para todos y lo que ha traído consigo es violencia, polución, más pobreza y desigualdades.

Aún cuando se ha dado una progresiva consolidación en el derecho internacional contemporáneo, de obligación de la comunidad internacional en su conjunto de proteger los derechos humanos, en el sentido de que estos han dejado de ser una competencia del Estado, para pasar a ser objeto de protección internacional, en el mundo continúan miles de millones de personas seriamente limitadas, cuando les son negados, el ejercicio de sus derechos fundamentales (negritudes, indígenas, grupos étnicos). Asimismo, se expresan proliferaciones de nacionalismos beligerantes, multiplicación de religiones, nuevas y sofisticadas formas de esclavitud, expresiones xenófobas y sobre todo, una sociedad en la que el mercado distorsionado, por la necesidad del resultado ha olvidado la búsqueda de la armonía natural de los intereses y de las pasiones entre sus miembros, para darle paso a la ambición desmedida, a la corrupción, a la banalidad y el egoísmo.

En el recorrido del siglo XX, se pasó espectacularmente de la sociedad urbana a la agraria, con toda la carga del milagro que significó el desarrollo científico y tecnológico. Hubo sin lugar a dudas crecimiento y desarrollo económico y de bienestar social, pero los pocos indicios de mejora en la redistribución del ingreso, en los años 60s y 70s, se han visto interrumpidos por el inusitado incremento a finales del siglo, de la pobreza y las desigualdades. Se estima que hay en el mundo unos treinta millones de personas desplazadas por las guerras y la violencia; más de veinte millones de refugiados por causa de persecución o conflictos armados; unos mil trescientos millones en la miseria absoluta, de los cuales el 70% son mujeres y niños; más de mil millones no tiene acceso a la salud, la educación básica o el agua potable y que un 80% de la humanidad no tiene medios para acceder a la tecnología. Registros que aparecen como una radical agresión a la dignidad humana y que sugieren la ausencia de razones para el futuro. Tal vez por ello, en la óptica de la política los cambios sociales se perciben y se orientan hacia demandas que piden a gritos reducir la injusticia social y la diferencia entre ricos y pobres. Asimismo, la violencia (dos guerras mundiales y centenares de guerras regionales y locales como consecuencia del autoritarismo) y la depredación de los recursos naturales en la que se apoyó el desarrollo, reclamaron como respuesta, para evitar la extinción del planeta, la protección del entorno ecológico y la consolidación y defensa de los derechos humanos.

Pareciera que no hubiera nada más de qué tratar, en un mundo globalizado, en el que el interrogante frente a una vida política sin ideales, sólo encuentra como respuesta cuatro grandes desafíos: las desigualdades crecientes, la búsqueda de un modelo económico en equidad y con desarrollo sostenible, la globalización como un instrumento de racionalidad en la distribución de la riqueza y la paz como un propósito de la comunidad internacional de los Estados.

En el caso de Colombia, nunca como hoy, se ha vivido una situación tan crítica y difícil, por la inoperancia del Estado en el campo económico y social, agravada, por la violencia desestabilizadora de los grupos insurgentes y esa otra violencia que se generaliza en las calles y los campos colombianos: la de la delincuencia común.

¿Tiene la Masonería respuesta para estos desafíos? ¿Tenemos la estatura visionaria, las virtudes y el espíritu que inspiraron a nuestros antepasados, para inscribirnos en estos nuevos retos? ¿Seremos capaces de hacer sentir la influencia de la Masonería, para ayudar a reencontrar a nuestra patria con los caminos de la paz y el progreso? ¿Seguirán nuestras tradiciones y estructuras indemnes, frente a los retos de al sociedad que inicia el nuevo siglo?

Otras manifestaciones en la sociedad civil son notorias y nos enfrentan más directamente a poderosos desafíos, basados en la finalización de algunas tradiciones y valores. Por ejemplo, la mujer en estos tiempos y espacios ha logrado conquistar un trato igualitario frente a los hombres, se ha vinculado a la fuerza de trabajo y con ello, desestabilizado el esquema de roles en la sociedad. Hoy participa y compite con el hombre en todas las esferas de la actividad humana. Ese mismo texto responde a uno de los fundamentos que ofrecen los Landmarks, adoptados por las LLog.·. de Masones del R.·. E.·. A.·.; prohíbe iniciar a los esclavos , de donde se dedujo que solamente era posible iniciar a hombres libres. Hoy ya estos no existen. Casi desde comienzos de siglo la esclavitud en los términos en que se le conocía había dejado de existir y con ello, la inaplicación de tal prohibición, aunque hoy subsisten formas sutiles de esclavitud (la drogadicción, el alcoholismo, los fundamentalismos, etc.) y en este caso recobraría vigencia.

Pues bien, una vez superadas las condiciones de manumisión que en tiempos pasados vivió la mujer, se sugiere igualmente su inaplicación y se abren los interrogantes: ¿Acaso no se les da la posibilidad de que formen parte de la Masonería? ¿Acaso frente al hecho y/o ocurrencia de algunas Llog.·. mixtas y aún sólo de mujeres, no se terminará dando lugar a su aceptación generalizada e incorporación universal a la masonería? y/o ¿Será posible, acaso, frente a la nueva realidad social de la mujer, insistir en la aplicación del Landmarks (XVIII) de Mackey, que prohíbe su vinculación a la Masonería?

Otro desafío ocurre con alguna gravedad en nuestra perspectiva, con el Secr.·. Masónico. Es claro que el juramento que hacemos los Masones al iniciarnos y que constantemente renovamos en la medida en que avanzamos en nuestra vida Masónica, nos obliga solemnemente y de buena fe a no revelar jamás ninguno de los secretos y misterios que nos son confiados, ni dar a conocer los toques, palabras, signos, marchas y baterías. Prometemos y juramos al terminar cada Ten.·. Guardar Sec.·. por lo dicho y hecho durante nuestros trabajos. Juramos también, poner en práctica los valores que nos brindan nuestras enseñanzas y nos comprometemos a proteger y socorrer a las viudas y semejantes. En fin, todo ello bajo las condiciones del sigilo y el Sec.·. Masónico.

Sin embargo, ¿qué vamos a hacer con los adelantos en la informática, para que no se viole el juramento y las normas de discreción que recomienda la Ord.·. si casi toda la información sobre ella y de cualquier Gr.·. del Simbolismo la encontramos en Internet? ¿Acaso será posible sustraerse a estos cambios? ¿Se afectan o no las interpretaciones que actualmente hacemos de los Landmarks?

En alguna época no muy lejana la Masonería universal vivió el esplendor de conducir los grandes cambios y transformaciones que vivió la humanidad. Los procesos por la democracia y los derechos humanos. Llamados así en el Viejo Mundo e independentistas en el Nuevo, fueron orientados por ilustres y connotados MM.·. MM.·. Pero, aún cuando hoy la presencia de la membresía pareciera no percibirse en la decisión de la conducción de los procesos sociales, permítanme decirles que en nuestra trama de valores ético-morales, tradiciones, principios, símbolos y doctrinas, se encuentran las armas para hacerle frente a los nuevos desafíos. Son los mismos problemas y razones, a los que se ha enfrentado la Masonería en todos los tiempos. Sólo que ahora resultan novedosos y posiblemente más difíciles para vencer, por las formas sutiles y sofisticadas con que se presentan.

Por ello, la Masonería está hoy más vigente que nunca. Debemos tomar estas reflexiones e interrogantes, como sugerencia de propósitos y compromiso para la membresía. No se trata de que cambiemos las bases, principios, postulados, fines y objetivos de la Orden. Se trata sólo de unas reflexiones y unos interrogantes para que sean considerados, estudiados y debatidos en nuestros TTall.·. del próximo año, para que con los aportes de los HH.·. se fomenten aún más miembros comprometidos con la vocación Masónica, dentro y fuera de la Log:. y para que con las respuestas que encontremos, junto a nuestro compromiso, el mundo profano sienta la presencia de la Masonería.
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jueves, 30 de agosto de 2007

Los Templarios: 700 aniversario del inicio de su final.


Por: Mario Morales Charris 33º
Ven:. Maest:. Resp:. Log:. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp:. Gr:. Log:. del Norte de Colombia
Pres:. Gran Consejo de Cab:. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám:. 30°



«Non nobis, Domine, non nobis, sed Nomini tuo da gloriam»
(«No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu Nombre sea dada toda la gloria»)

Divisa de los caballeros de Cristo


La historia nos enseña que en el siglo XI se pusieron de moda las peregrinaciones a lugares sagrados, especialmente a Roma, a Santiago de Compostela y a los «Santos Lugares» donde transcurrieron la vida, pasión y muerte de Jesucristo. La más alta meta de un peregrino consistía en viajar a Jerusalén para postrarse en el santuario que albergaba el Santo Sepulcro.

Tierra Santa se encontraba bajo la posesión de los califas abbasíes de Bagdad. A pesar de que éstos profesaban la religión islámica, toleraban y favorecían las peregrinaciones cristianas a sus territorios. Pues, los visitantes les aportaban provechosos ingresos. Pero, mediado el siglo, los agresivos y exigentes jefes musulmanes se apoderaron de toda la comarca.

Rescatar Tierra Santa de los infieles y restablecer la seguridad en las rutas de peregrinación fue un pretexto. Las verdaderas causas de las cruzadas son sociales, políticas y económicas. El componente religioso fue simplemente una excusa para arrastrar a la guerra santa a un gentío de personas de toda condición social que se sintió encantada por la obra de ganar para la fe de Cristo los Santos Lugares.

El papa Urbano II convoca en Clemont, Francia, un concilio ecuménico que inició sesiones el 18 de noviembre de 1095, con la finalidad de alistar una peregrinación armada para rescatar de manos infieles los Santos Lugares; para ello, prometió remisión de todos los pecados a aquellos que se enrolaran a dicha aventura. De esta manera el ecuménico aprueba la cruzada. Con mucho entusiasmo los peregrinos cosían sobre el hombro derecho de sus capas o túnicas el distintivo de una cruz de trapo rojo. Por tal razón se les llamó «cruzados» y a las expediciones que los condujeron a Oriente, «cruzadas».

Tres años después de la partida (15 de julio de 1099) los cruzados habían logrado su objetivo principal: se habían apoderado de la ciudad sagrada de Jerusalén luego de violento asedio. La ciudad fue en parte repoblada y se transformó en capital de un reino cristiano de contextura feudal similar al francés. Con la ocupación de Jerusalén quedaba despejada la ruta habitualmente seguida por los peregrinos y penitentes que arribaban a adorar el Santo Sepulcro. Asimismo quedaba también abierto el rico camino de mercaderías.

Es interesante anotar que la pertenencia cristiana sobre los Santos Lugares fue muy efímera, debido a que la angosta área de terreno siempre estuvo asediada por una inmensidad de musulmanes discrepantes. Sin embargo, los cristianos se mantuvieron en esas tierras solamente gracias al esfuerzo de las órdenes monásticas creadas expresamente para combatir, principalmente los hospitalarios, los Templarios y los teutónicos. Por tanto, fue necesario de siete cruzadas –aunque algunos historiadores reconocen ocho– a lo largo de dos siglos, y de todas ellas la primera fue la única que triunfó, quizá porque era una utopía y una ligereza táctica y logística frente a las condiciones favorables, bajo todo punto de vista, que tenían los musulmanes.

Sin duda alguna a los cristianos no les iba a resultar fácil defender el reino de Jerusalén, ya que los sarracenos se encontraban en su propia casa y contaban con recursos humanos supuestamente inagotables. En cambio, los católicos se habían dividido en un precario aglomerado de Estados feudales, unidos tan sólo por exiguas relaciones de sumisión y separados por ambiciones personales, disputas étnicas y adversos intereses de tropa. De ningún modo dejaron de ser fuerzas invasoras de territorio enemigo.

Por otra parte el rey de Jerusalén, agobiado por cualquier cantidad de problemas de su reino, no estaba en disposición de enfrentar las actividades de policía que el entorno requería. Es así como en 1115, un misericordioso caballero francés llamado Hugo de Payens y su compañero Godofredo de Saint-Adhemar, flamenco, idearon el proyecto de constituir una orden monástica –la orden de los pobres soldados de Cristo– dedicada a la protección de los peregrinos y a la escolta de las inseguras rutas del reino, en especial la de Jaffa, donde los ladrones asaltaban a los peregrinos.

Los primeros fieles de la Orden fueron siete caballeros franceses. El grupo había jurado en 1118, ante el patriarca de Jerusalén, los votos monásticos de castidad, pobreza y obediencia. Balduino II de Burgo, conde de Edesa y rey de Jerusalén, les concedió cuarteles en las mezquitas de Koubet al-Sakhara y Koubet al-Aksa, situadas sobre el solar del antiguo Templo de Salomón. Por este motivo la orden se llamaría, con el tiempo, «Orden del Temple» y sus miembros «Templarios».

Nueve años después decidieron alcanzar el reconocimiento oficial de la Iglesia que ya les había concedido el soberano. Solicitaron a Esteban de Chartres que les redactase una norma y Hugo de Payens la entregó personalmente al entonces Papa, Honorio II. Remitida la misma al Concilio de Troyes el 14 de enero de 1128 donde fue aprobada y la Orden del Temple tuvo, desde ese entonces, carácter “oficial”.

Más tarde la incipiente Orden despertó el entusiasmo de uno de los eclesiásticos más prestigiosos de la Cristiandad, San Bernardo de Claraval, el reformador del Cister , quien llegó a manifestar que “los Templarios pueden librar los combates del Señor y pueden estar seguros de que son los soldados de Cristo...”

Tiempo después el Temple creció y fue necesario jerarquizarla por categorías y una especialización en los oficios. Los caballeros discípulos constituían una minoría escogida. El resto de la Orden estaba formada por capellanes, hermanos de oficio, sargentos de armas, artesanos, visitadores e incluso asociados temporales. A la cabeza de todos ellos estaba la máxima autoridad, el Gran Maestre, elegido por concilio general en la casa madre de Tierra Santa.

Luego en los siglos XII y XIII se presentaron persistentes luchas entre cristianos y musulmanes en Tierra Santa, lo que dio como resultado la pérdida continua de poblaciones cristianas y posesiones templarias en este lugar. La pérdida de la última fortaleza cristiana en Tierra Santa, San Juan de Acre, a manos de los musulmanes predijo el comienzo del fin de las órdenes religioso-mlitares. El Gran Maestre del Temple pasó a residir, por un tiempo, en la vecina isla de Chipre, para trasladarse más adelante a Francia.

Debemos destacar que la Orden profesaba la humildad, pero el enriquecimiento fue uno de sus objetivos desde el principio, con el cual ayudaron a la gente más necesitada; además formaron una legión de artesanos. Desarrollaron el arte gótico y construyeron más de setenta catedrales en menos de cien años; elaboraron una simbología y un código para su comunicación interna, ante la ignorante desesperación de reyes y obispos; protegieron fraternidades que al caer la Orden de los Templarios se transformaron en la semilla de la Francmasonería.

Cuando fueron expulsados de Palestina en 1291, al poco tiempo se convirtieron en los banqueros de Europa. Poseían además una multitud de granjas agrícolas y con sus cultivos alimentaron a hombres y animales de Europa; durante los casi 200 años de su existencia Europa no sufrió de hambre. Su importancia simuló extenderse. Efectivamente el Papa Inocencio II expidió una insólita bula papal por la que se les concedía a los caballeros un poder ilimitado y se les declaraba un ejército autónomo e independiente de cualquier influencia de reyes. Con estas atribuciones obtenidas, llegaron a ser los predecesores de la banca moderna, adjudicando créditos lo que incrementó su influencia.

Al mismo tiempo, la necesidad de gestionar los recursos enviados de Europa a Palestina para sostener las cruzadas facilitó el que la Orden desarrollase un eficiente sistema bancario, en el que confiaban también la nobleza y la realeza de toda Europa. La exención de pagar impuestos y diezmos en cualquier Estado del mundo, contribuyó del mismo modo a que la Orden acumulase una considerable riqueza. Sin embargo, debemos señalar que esta riqueza se debió también al buen manejo en la administración de sus bienes, a que eran expertos negociadores y obtenían buenas donaciones. Su privilegiada posición estratégica igualmente les permitió comerciar con Oriente, llegando incluso a disponer de su propia flota de barcos que les permitía transportar sus bienes y sus tropas a Tierra Santa.

A lo anterior debemos agregarle que fueron los antecesores de los «cheques viajeros» ya que sus notas ó documentos eran pagados al portador a su presentación en cualquier parte del mundo. Fueron de la misma manera los progenitores de los «valores en custodia» de toda la realeza europea. Proporcionaron conocimientos de contabilidad bancaria por la misma razón de administrar adecuadamente los dineros, metales (oro, plata y otros), bienes y servicios. Aportaron los primeros conocimientos sobre las «Cartas de Crédito» ya que eran los importadores y exportadores de la época en toda Europa y el Oriente. Fueron los primeros intermediarios financieros (préstamos y colocaciones) de la banca de la época. Por último, a ellos se les debe la divulgación de la «Letra de Cambio» que se utiliza hoy por los comerciantes y empresarios para realizar operaciones de descuentos y redescuentos en los diversos bancos del mundo.

Como consecuencia de todo lo narrado brevemente hasta aquí, corría ya el año de 1307 y en Francia reinaba Felipe IV “El Hermoso”, último rey capeto[1], conocido también como “el rey de hierro”. Hombre inteligente y astuto, ambicioso y maquiavélico, quien fortaleció a la Corona, cuya economía estaba resentida por los costos de las prolongadas cruzadas. Para recuperarla toma diversas medidas absolutistas, deshonrosas y tramposas para obtener recursos: intentó alterar la moneda, limitar los beneficios de la Iglesia, exprimir la banca lombarda, devaluar la moneda; pero sin duda alguna las que le resolvieron el problema y enriquecieron las arcas del estado fueron dos disposiciones: la expulsión y apropiación de los bienes de los judíos en 1306 y la supresión de la Orden del Temple y la apropiación de sus bienes bajo la acusación de herejía en 1307. La Corona francesa dependía económicamente de la Orden del Temple ya que las deudas contraídas con ella eran tan enormes que casi podríamos afirmar que Francia pertenecía a los Templarios. Para evitar el pago, preparó el arresto de todos los Templarios que se encontrasen en territorio francés acusándolos, como ya dijimos, de herejía y de muchos otros delitos.

La detención de los Templarios sin la autorización del pontífice, de quien depende directamente la Orden, hace protestar a Clemente V, pero el rey lo convence presentándole las confesiones obtenidas bajo tortura y consigue que el Papa promulgue la bula “Pastoralis praeminen” que decreta la detención de los Templarios en todos los territorios cristianos.

El viernes 13 de octubre de 1307 señala el inicio y la culminación de una serie de fenómenos históricos, políticos y sociales de los más sombríos de la historia de la Iglesia Católica y de Occidente en general. En el amanecer de ese día se desarrolló la mayor operación policial de la Edad Media y, posiblemente, de toda la historia. Se allanaron las casas templarias en Francia. Sorprendentemente los Templarios, hábiles guerreros y feroces luchadores, no opusieron resistencia y se rindieron de inmediato. El Rey había ganado la partida con más facilidad de la esperada. La captura en un solo día de 15.000 hermanos Templarios franceses fue un hecho, entre ellos el Gran Maestre Jacques Bernard de Molay y el Preceptor de Normandia Geoffrey de Charney. Solamente lograron escapar unos 24 hermanos, entre ellos el preceptor de Francia, Gerardo de Villiers y el preceptor de Auvernia, Imberto Blanke. Entre el 19 de octubre y el 24 de noviembre se procede a los interrogatorios y de los 138 interrogados, 36 mueren por torturas.

Presionado por el rey francés, Clemente V convoca en 1308, mediante la publicación de la bula “Regnums in coelis” el Concilio de Vienne con la finalidad de “reformar la Iglesia y recuperar Tierra Santa”, el cual se celebró entre 1311 y 1312. En febrero de este último año Felipe IV envió una embajada formada, entre otros, por Enguerrand de Marigny, Guillaume de Nogaret y Guillaume de Plaisians para entrevistarse con Clemente V. Como las dudas del Papa continuaron, finalmente el propio Felipe IV junto con sus hermanos Carlos y Louis (y con una tropa numerosa) decidieron hacer una “visita de cortesía” al Concilio de Vienne el 20 de marzo de 1312. El 22 de marzo Clemente V se dio por enterado y, después de una reunión secreta en la que la mayoría de los asistentes (que evidentemente también habían entendido la demostración de fuerza del monarca francés) decidieron que no había razones para permitir la defensa de la Orden del Temple, redactó la bula “Vox in excelso” por la que quedaba abolida la Orden Templaria pero “curiosamente” no hace la menor referencia de los delitos de la que fue acusada. Las posesiones le fueron entregadas a los Caballeros Hospitalarios u Orden de San Juan de Jerusalem y a otras órdenes militares, a través de las bulas “Ad providam” y “Considerantes”.

El 12 de mayo de 1310 fueron quemados 54 Templarios cerca del convento de Saint-Antoine en las afueras de París. Poco después condujeron a la pira otros cuatro Templarios, y unos días después subieron al cadalso nueve más, sin incluir noticias dudosas que hablan de siete ejecuciones más en París, aun así estamos hablando de un mínimo de 67 Templarios quemados. Finaliza esta masacre o vil aniquilación el 18 de marzo de 1314, al comparecer Jacques de Molay y Geoffrey de Charnay junto con Hugues de Pairaud y Geoffroi de Gonneville, ante el Concilio de París presidido por el arzobispo de Sens, Philippe de Marigny. Los cuatro acusados son condenados a cadena perpetua, pero entonces el Gran Maestre y el Preceptor de Normandía se retractaron de sus confesiones y proclamaron la inocencia del Temple. Sorprendidos, los participantes en el Concilio se retiraron a deliberar qué hacían con los acusados. Cuando Felipe IV se enteró de lo sucedido ordenó la inmediata ejecución de Jacques Bernard de Molay y de Geoffroi de Charney. La precipitación del monarca es tal que la «Isla de los Judíos» en la que fueron quemados no estaba bajo jurisdicción real porque pertenecía a los monjes de Saint-Germain-des-Près; así que en los días siguientes el rey de Francia tuvo que confirmar a éstos que la ejecución no suponía ningún cambio en la propiedad de esos terrenos.
Consideramos de gran valía puntualizar que la inmolación del Gran Maestre se relizó en la plaza pública de la Catedral de Notre Dame y en ese lugar, después de 700 años no hay una estatua o un busto que lo recuerde, tal vez porque fue una felonía cometida por el rey Felipe IV y el Papa Clemente V, sólo encontramos una simple placa conmemorativa. Ésta se halla en la parte oeste de L'Ile de la Cité, bajando las escaleras del Pont Neuf.

Por consiguiente, podemos afirmar que es la última de una cadena de desafueros en la que, como ya hemos visto, el principal actor responsable de principio a fin fue Felipe IV al que le importaba especialmente no las supuestas herejías templarias sino esconder en definitiva, una de las mayores defraudaciones de la historia. Asimismo debemos señalar en esta obra de confabulación, al oscuro personaje Guardasellos Real, uno de sus asesores jurídicos del rey, Guillermo de Nogaret, todo ante la sumisa actitud del Papa Clemente V (Bertrand de Got) ex obispo de Bordeaux impuesto en el trono de Pedro gracias a las argucias de Felipe IV que ya había depuesto a dos Papas con anterioridad, comenzando así el llamado «Cautiverio de Avignon» por el cual la Sede de la Iglesia de Roma sería por el lapso de 80 años la cuidad de Avignon. También son culpables en el juicio que se les siguió los franciscanos y dominicos.

Además del motivo económico para detener y entregar a la inquisición a los Templarios, Felipe “El Hemoso” tenía un resentimiento personal contra ellos: había solicitado su ingreso a la Orden como miembro honorario y su petición fue rechazada. Tiempo después, en junio de 1306 una multitud iracunda le había obligado a buscar refugio en el Temple de París, donde pudo comprobar las grandes riquezas de la Orden.

Como hecho curioso podemos resaltar que el Gran Maestre Jacques de Molay, un día antes de su captura (12 de octubre) fue uno de los portadores del féretro en el funeral de la cuñada del rey Felipe IV, Catherine de Courtenay, la esposa de Carlos Valois.

Con sus luces y sus sombras los Templarios estaban en el mismo corazón de Europa desde hacía doscientos años y más que en ningún otro país, en Francia, donde había sido creada la Orden. Muchas personas creyeron que la aniquilación de los Templarios era una desgracia y desde entonces pasó a considerarse el Viernes 13 como una fecha fatídica, creencia que aún persiste.

La persecución de la Orden por los monarcas europeos que codiciaban los bienes muebles e inmuebles de la Orden fue implacable, excepto en Portugal donde pudieron seguir viviendo en paz.

Los Templarios fueron acusados de muchísimos cargos divididos en 127 artículos. Entre ellos se destacan los de herejía, idolatría o sodomía. Se acusa a los Caballeros del Temple de renegar de Jesús, de asegurar que es un falso profeta, de escupir sobre la cruz, de adorar a ídolos como la cabeza barbuda llamada Baphomet, de entregarse a la homosexualidad y darse besos obscenos, de omitir intencionadamente las palabras de consagración durante la misa y de todo tipo de crímenes imaginables.

Sobre los hechos acusatorios, la gran mayoría de los Templarios aceptaron haber cometido esas faltas bajo fuertes torturas y degradaciones, otros en cambio prefirieron resistirlas y llegaron hasta la muerte declarándose inocentes de los delitos que les imputaban.

Según la gran mayoría de investigadores y especialistas en las distintas ramas del derecho, en lo penal y canónico sobre todo, coinciden en que las acusaciones y los procesos montados contra los Templarios por los juristas-consejeros del Rey de Francia, los Caballeros del Temple son completamente inocentes y los procesos son malos de pleno derecho. Pero históricamente, la humillación resistida por su adicción al dinero, al poder y a la política, los censura inexorablemente como culpables. No por haber engañado a la Iglesia ó a la Monarquía, sino por haberse traicionado a ellos mismos, a sus ideales y a sus principios. Por estos motivos, Felipe IV, hombre inteligente y calculador, aprovechó esas circunstancias, ya que ante las deudas que había contraído con ellos y la envidia por el poder que manejaban, convenció al Papa Clemente V así como a los franciscanos y dominicos que aspiraban su cuota de poder en la Iglesia para que se iniciase un proceso contra los Templarios, acusándolos de sacrilegio a la cruz, herejía, sodomía y adoración a los ídolos paganos como ya lo hemos expresado.

Las reacciones de los monarcas de las diversas provincias Templarías fueron muy distintas y en ningún caso le dieron el trato criminal que les dio Felipe IV, por el contrario, no fueron molestados en esos reinos hasta muy avanzado el proceso en Francia, nadie creía las repugnantes calumnias del rey francés.

En Inglaterra los Templarios guardaron la pena de perpetua penitencia, según el Concilio de Londres, la que cumplieron en la paz e intimidad de los claustros, no hubo la menor intimidación.

En Italia se presentó una mayor controversia, se utilizó tortura, surgieron confesiones; pero los Concilios de Rarena y Pisa acordaron entender como inocentes a los Templarios.

En Portugal los miembros de la extinta Orden del Temple el rey Dionis les acogió en una nueva Orden llamada de Cristo que mantiene su existencia en nuestros días.

En Alemania se organizó el «Sínodo de Maguncia» en el que se dictó sentencia absolutoria. Los Templarios alemanes se esparcieron por el mundo, aunque la mayoría encontraron fraternal acogida en la Orden Teutónica.

En España según las distintas zonas hay que distinguir diferentes sucesos. Jaime II de Aragón cambió de parecer al recibir cartas de Felipe IV; quiso adjudicarse las posesiones del Temple, encontrando una clara oposición por parte de los Templarios de su reino. En el Concilio de Tarragona fueron absueltos. En Castilla-León los Templarios pasaron a otras Órdenes Religiosas.

Para finalizar nuestra exposición, queremos llamar la atención sobre algunos revelaciones –ciertas o no, o mera coincidencia pero se cumplieron– que vienen circulando antes que fuera quemado vivo en la hoguera Jacques de Molay. Éste lanzó una maldición al Rey Felipe el Hermoso y al Papa Clemente V, y les predijo su muerte antes de un año. Pero además, le advirtió al rey Felipe IV que con él se acabaría la estirpe. Aclaramos de hecho, que combatimos la superstición en todas sus formas. Por tanto, no creemos en nada de esto; sólo lo consignamos porque forma parte de esta historia.

Clemente V, el papa que no supo oponerse a los deseos reales franceses, murió un mes después que Molay. Ocho meses después moría Felipe IV como consecuencia de la caída de un caballo. El canciller francés, Nogaret, que instruyó y auspició el proceso, tuvo similar fin. Enguerand de Marigny, el siniestro ministro de finanzas del rey, murió ahorcado al año siguiente. Guillamme de Plaisians murió también al poco tiempo, sin haber alcanzado la riqueza y los honores que pensaban. Esquieu de Froyran que inició en la corte aragonesa la cadena de mentiras que sirvió de base al proceso, cayó apuñalado. Todos los actores de la desventura Templaria perecieron pronto y de forma poco habitual, cerrándose así el telón de la Gran Orden de los Caballeros de Cristo, como si el grito de Molay pidiendo venganza hubiera sido escuchado en lo más profundo del Cosmos…!

Felipe IV “El Hermoso” al morir en 1314 tenía tres hijos varones que murieron los unos después de los otros tras haber ocupado el trono como Luís X (1314-1316), Felipe V (1316-1322) y Carlos IV (1322-1328), sin dejar descendencia; motivo por el que recibieron la denominación de “Reyes malditos

La nobleza francesa tras la muerte de Carlos IV en 1328 escogió los descendientes más directos de la Corona francesa. Les correspondió a los nietos que Felipe IV tenía por vía femenina. Por parte de su mujer Juana de Navarra tenía derecho al trono el hijo de ésta, Carlos de Evreux, y por parte de su hija Isabel de Francia, su hijo Eduardo III de Inglaterra. A pesar de ello, los juristas franceses optaron por aplicar una vieja ley germánica (la Ley de los Francos Salios “ley Sálica”) en virtud de la cual quienes descendían del monarca reinante por vía femenina quedaban excluidos de la sucesión al trono. De este modo se excluyó tanto a la Casa de Evreux como a la de Inglaterra y la nobleza francesa escogió como monarca a Felipe de Valois, hijo de un hermano de Felipe IV, quien subió al trono francés como Felipe VI (1328-1350). La dinastía de los Valois reinaría en Francia hasta 1589 y sería sustituida por la de los Borbones a partir de Enrique IV.

A manera de conclusión podemos decir que aquella Orden de Caballería, colmada de héroes y de mártires, creadora de riqueza no sólo material sino también espiritual, de paz, de trabajo, de estabilidad, se vio enrollada en una tempestad de codicia y de maldad, víctima también de sus propios errores, a veces de su propia soberbia; no mereció el final que tuvo. Víctima de la ambición criminal de un rey corrupto y de un Papa deshonesto, la Orden del Temple nos deja a pesar de todo un legado de armonía, de fortaleza y de conocimiento, imposible de desatender por los hombres de cualquier época. Por ello, es una base de la Masonería actual.

Que por siempre la Paz sea con ellos, por lo que fueron y por lo que pudieron llegar a ser…!
__________________
[1] Apodo de Hugo, primer rey francés de la tercera dinastía, y que se extendió luego a todos los reyes de la misma (987 – 1848). Hugo Capeto (987-996) era hijo de Hugo “El Grande” (+956), quien en el 923 había destronado a Carlos “El Simple”, último monarca de la dinastía carolingia.

Referencias bibliográficas

  • Abrines, Lorenzo Frau. DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE LA MASONERÍA. Editorial del Valle de México, S. A. Tomo III. México. 18 de septiembre de 1981.
  • Baigent, Michael y Leigh Richard. MASONES Y TEMPLARIOS –sus vínculos ocultos–. Ediciones Martínez Roca, S. A. Madrid, España. Abril de 2005.
  • Beck, Ralph T. LA MASONERÍA y otras sociedades secretas. Editorial Planeta. Bogotá, Colombia. Agosto de 2004.
  • Blashke, Jorge y Río, Santiago. LA VERDADERA HISTORIA DE LOS MASONES. Editorial Planeta, S. A. Primera edición. Barcelona, España. Enero de 2006.
  • Mackey, Albert Gallatin. ENCICLOPEDIA DE LA FRANCMASONERÍA. Editorial Grijalbo, S. A. Tomo IV. México. Marzo de 1984.
  • Solano Bárcenas, Orlando. LA LOGIA UNIVERSAL. Ediciones Universidad INCCA. Bogotá. Mayo

miércoles, 29 de agosto de 2007

Los Templarios y su relación con la Masonería



Por: Mario Morales Charris 33º
Ven:. Maest:. Resp:. Log:. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp:. Gr:. Log:. del Norte de Colombia
Pres:. Gran Consejo de Cab:. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám:. 30°


En estos dos últimos siglos es mucho lo que se ha dicho sobre la relación existente entre los Caballeros Templarios y la Masonería. Tanto es así que algunos autores han tratado de mitificar, no sabemos con que intención, a ciertos actores que participaron en el escenario del Temple y en numerosos pasajes históricos, cayendo en especulaciones de difícil credibilidad.

Ahora, bien, no es que el mito sea malo como herramienta para sustentar o analizar un hecho histórico, pues se infiere y se ha demostrado que toda la historia escrita, es básicamente, una forma de mito. El problema está esencialmente en que en cualquier relato histórico se seleccionan ciertos elementos y se excluyen otros, encaminados de acuerdo a las necesidades, aspectos y trascendencias del tiempo en que fue creado y no a la época a que se refiere. En estas condiciones podemos afirmar que es equivocado; por consiguiente, falsifica forzosamente lo que realmente sucedió. No se piense, además, que queremos dictar una cátedra sobre la teoría y filosofía de la historia, pues no somos la autoridad para ello, de pronto es una necedad la nuestra. Pero esa no es la discusión, sólo para llamar un poco la atención si verdaderamente los Templarios tuvieron alguna relación con la Masonería, a pesar de que se han gastado ríos de tinta sobre esta temática. Sin embargo, todavía mucha gente, incluso Masones, se preguntan: ¿De dónde proviene la Masonería? ¿Quiénes fueron los Templarios? ¿Tienen algo que ver los Templarios con las Cruzadas? ¿Los Templarios fueron los fundadores de la Masonería? ¿La Masonería actual conserva símbolos Templarios? ¿Esta Masonería tiene grados dedicados a los Caballeros Templarios y/o los Cruzados? Y nos podemos hacer todos los interrogantes que sean necesarios alrededor de este asunto. Para darles respuestas a los mismos es preciso remitirnos a los orígenes de la Masonería y luego examinaremos de manera sucinta algunas variables históricas que hemos considerado de cierta relevancia para lograr el objetivo que nos hemos propuesto en este ensayo, como es el de demostrar la relación existente entre los Caballeros Templarios y la Francmasonería.

El tema sobre el origen de la Masonería, ha dado también mucho que hablar; se ha especulado con algunas leyendas que carecen de soporte histórico, Masónico y científico. Todo esto es posible porque desde sus comienzos la tradición oral en la Masonería ha servido como herramienta defensora de sus enemigos; por tal motivo los antiguos Masones procuraban no dejar escrito los asuntos propios de la Institución para evitar ser perseguidos y muchas veces asesinados. Como lo expresamos en el libro Antiguos Documentos de la Masonería[1], la tradición oral es muy importante en la Masonería, hasta el punto que todos los documentos escritos, y sobre todo los rituales, impresos o manuscritos, tan sólo pueden ser considerados como «ayuda-memoria». Sin embargo, la evolución del mundo en que la Orden Masónica está obligada a vivir ha llegado a tal extremo que las facultades de memorización de la generalidad de los Masones han ido poco a poco declinando, haciéndose necesario recurrir a esos «ayuda-memoria». De todos modos los citaremos con la finalidad de reflexionar y así despejaremos muchas dudas al respecto.

Pues bien, en numerosas oportunidades hemos escuchado teorías idealistas, fantásticas y tan absurdas que provocan la sonrisa de quienes las escuchan porque han investigado sobre la temática: “que nuestro origen se remonta en los precisos instantes de la creación”, o “que nuestra Luz invadió los paradisíacos lugares cuando un hombre llamado Adán irrumpió de la nada en el tiempo”. También sugieren “que Dios, el Gran Arquitecto del Universo, fundó la Francmasonería, y que ésta tuvo por patrones a Adán, los patriarcas, los reyes y filósofos de antaño”, y los más osados Incluyen a Jesucristo en la lista como Gran Maestro de la Iglesia Cristiana. Todo esto sin ningún fundamento histórico o protohistórico. Igualmente pretenden sustentar las anteriores aseveraciones, asignándole a la Masonería la construcción del Arca de Noé, la Torre de Babel, las Pirámides de Egipto, el Templo de Salomón, etc. Autores posteriores encuentran el origen de la Masonería en los misterios egipcios, Dionisiacos, de Eleusis, Mitra, y Druídico; en sectas y escuelas tales como las de los Pitagóricos, Esenios, Caldeos, las del Zoroastrismo, y las del Agnosticismo; en las sociedades Evangélicas que precedieron la Reforma; en las órdenes de caballería (Hospitalarios o Templarios); entre los alquimistas, Rosacruces, y Cabalistas; en sociedades secretas chinas y árabes. Se afirma además que Pitágoras fundó la institución Druídica y por lo tanto que la Masonería probablemente existía en Inglaterra 500 años antes de nuestra era.

Un grupo importante de historiadores, especialistas en esta materia, consideran sus inicios en el sufismo, escuela mística y virtuosa del islamismo nacida en Persia (s. VIII de nuestra era) como resultado de la unión de las doctrinas islámicas con las religiones de la India, en especial el budismo, y a la cual se le incorporaron elementos cristianos y neoplatónicos. Otra corriente muy respetable cree que los Templarios son el enlace entre la Masonería, el templo de Salomón y el sufismo. Del mismo modo hay quienes, sin despreciar estas teorías, piensan que el nacimiento de la Masonería lo encontramos en los gremios constructores de catedrales y la fuerte preponderancia que tuvieron éstos de un equipo de sabios, pertenecientes, en ciertos casos, a la Royal Society de Londres. Otros ensayistas Masónicos, los más ortodoxos, afirman que la verdadera Masonería arranca en el s. XVIII, cuando ésta deja de ser operativa y se convierte en especulativa.

Estudiosos como Lacarrière, Leroy y Festugière[2] afirman que los comienzos de la Masonería los encontramos en la secta de los sabeos que daban culto a los astros, principalmente al sol y la luna. De acuerdo a ellos, en este linaje semítico de origen babilónico, podemos observar una sucesión de elementos que podrían ser el soporte de una posible Masonería. Por consiguiente estos supuestos fundadores de la Masonería perecen bajo la irrupción de las cruzadas. Luego su trabajo pasa a Occidente donde nacen órdenes como los Templarios, que a su vez terminarían en la Masonería. En todo caso existen numerosas pruebas arqueológicas de que los templarios que se trasladaron a Escocia sí que tomaron contacto con las primeras Logias Masónicas. Así, por ejemplo, en la capilla de los Saint Clair de Rosslyn los símbolos templarios conviven con los Masónicos. Sin embargo no podemos comprobar más allá de la hipótesis formidable cuál fue la relación exacta que los templarios formaron con la masonería. Es muy factible que se vincularan con ella de una manera natural inducida, primero, por el gozo que determinados caballeros habían mostrado ya en Oriente hacia cosmovisiones gnósticas y segundo, por el deseo de vengarse del papado y de la corona francesa que habían acabado con su Orden. En ese sentido, las muertes del Papa Clemente V y de los herederos al trono francés han sido interpretadas como asesinatos templarios aunque, indiscutiblemente, tal presunción no pasa de ser una teoría irreal.

La Orden del Temple, que incorporara tanto el factor monástico con el militar en su vocación espiritual, liderada inicialmente por el francés Hugo de Payens, el flamenco Godofredo de Saint-Adhemar y siete caballeros más, fue creada al calor de la Primera Cruzada por los años 1118 en Jerusalén con el objetivo de proteger a los peregrinos que la visitaban. Por esta razón recibió el apoyo entusiasta de san Bernardo de Claraval. Igualmente el grupo había jurado, ante el patriarca de Jerusalén, los votos monacales de castidad, pobreza y obediencia, y el rey de Jerusalén, Balduino II, les concedió cuarteles en las mezquitas de Koubet al-Sakhara y Koubet al-Aksa, situadas sobre el solar del antiguo Templo de Salomón. Por ello la Orden se llamaría, con el tiempo, «Orden del Temple» y sus miembros «Templarios».

La gran mayoría de historiadores coinciden que los nueve caballeros fundadores de la Orden, participaron unos años antes, a partir de 1095, en la Primera Cruzada a Tierra Santa. Por tanto esta Fraternidad está íntimamente ligada a las Cruzadas ya que nace como consecuencia de la primera y muere poco después de que el último proyecto de Cruzada se hiciera inviable a comienzos del siglo XIV.

Los autores Masones Christopher Knight y Robert Lomas piensan que durante el acoso a que fue sometida la Orden del Temple a partir del 13 de octubre de 1307 por Felipe IV de Francia –para apoderarse de las riquezas de ésta– con el beneplácito del Papa Clemente V, algunos de sus miembros consiguieron escapar instalándose en tierras escocesas, llevándose parte de los tesoros y manuscritos que habían encontrado bajo los establos del Templo de Salomón. Luego se trasladaron a la localidad de Rosslyn, no lejos de Edimburgo, donde esperaba otro templario, William Sinclair, nieto de Henry Sinclair, un cruzado que había visitado Tierra Santa mucho antes de que se descubrieran estas reliquias. Al parecer, William quería construir un templo cuyos cimientos fueran una copia exacta de los de Salomón, con la intención de ocultar en ellos las reliquias y manuscritos en un lugar equivalente al de procedencia. El templo de William Sinclair, construido en 1447, es la Capilla de Rosslyn y, según Marcus Allen, periodista e investigador de estos asuntos, y distribuidor en Inglaterra de la revista australiana Nexus, una parte de la capilla está cerrada actualmente al público con la excusa de estarle realizando “reformas” en el sótano. Allen cree que están buscando el escondite del Arca de la Alianza.

Por otra parte es interesante señalar, y en la que no cabe ninguna duda, es que los ejércitos de los Cruzados, conociendo de hecho que tendrían que sitiar las ciudades del Asía Menor que hallaran en su camino a Jerusalén, llevaron también todos los dispositivos humanos necesarios, competentes en el arte de la construcción de fortificaciones. Asimismo preocupados por el misticismo religioso fanático que les conducía, llevaron hombres expertos en la construcción de iglesias. Después, al regresar a Europa, trajeron consigo muchos secretos de la construcción aprendidos de los arquitectos y constructores de Oriente.

Los jefes de los Gremios de Constructores hicieron lo posible de que tales secretos no se divulgaran. En consecuencia los que ingresaban como miembros de la Fraternidad, juraban no revelar jamás los secretos del oficio que aprendían, ni tampoco las formulas y signos de reconocimiento de la Sociedad.

Cada Logia tenía sus propios reglamentos y desde luego que había muchos factores comunes en ellos. Pero José Dotzinger, quien fuera reconocido en ese entonces como Gran Maestro de la Hermandad de los Masones Libres de Alemania –constituida sólo por Maestros, Compañeros y Aprendices– organizó un congreso en 1459, en Ratisbona y allí fueron unificados todos los Estatutos que regían los destinos de los constructores.

Fuera como fuese, durante los siglos siguientes esa vinculación de algunos templarios con la Masonería se convirtió en un punto central de su historia y de su propaganda. Se insistió en que los Templarios habían formado parte de la cadena de receptores de secretos ocultos existente desde el principio de los tiempos un hecho más que dudoso y se dio nombre de «Templarias» a algunas obediencias Masónicas como la Orden de los Caballeros Templarios admitida en el seno de la Gran Logia de Inglaterra u otras órdenes Templario-Masónicas en Escocia, Irlanda y Estados Unidos. Tampoco nos debe extrañar el hecho de que tanto la Masonería como los Templarios se presentaban como enemigos declarados de la Santa Sede. La relación, por lo tanto, de los Caballeros Templarios con la Masonería escocesa del siglo XIV resulta innegable. De la misma manera se afirma que fueron estas fraternidades de constructores llegadas a Occidente las que habrían originado la Francmasonería moderna. Con ellos habrían traído el arte gótico, cuya propagación el Temple financió. Del mismo modo la tradición templaria habría incorporando además los ritos y la simbología del Temple en las primeras Logias Masónicas escocesas.

Otra situación que llama poderosamente la atención es que en Escocia –a principios del siglo XIV se hallaba en guerra con Inglaterra– las bulas pontificias de supresión de la Orden jamás fueron promulgadas, por lo que los Templarios de ese país nunca se disolvieron oficialmente. Parecen existir pruebas de que el Temple escocés se mantuvo como un cuerpo coherente durante cuatro siglos más. Incluso se dice que un nutrido contingente de templarios luchó a las órdenes de Robert Bruce en la Batalla de Bannockburn, en 1314. Precisamente es al rey Robert Bruce a quien se cita como fundador de las primeras Logias escocesas.

Es muy seguro que las tradiciones templarias perduraran en esta región. No es casual que la constitución de la Masonería especulativa en Inglaterra se deba a la dinastía escocesa de los Estuardo.

En la actualidad encontramos un templarismo vigente en los grados Masónicos, ya que entre el grado 15 y el 30 se muestran innumerables rasgos relacionados con los Caballeros Templarios y el Templo de Salomón. Así por ejemplo tenemos que los grados dieciséis y diecisiete se denominan respectivamente «Caballero de Jerusalén» y «Caballero de Oriente y Occidente»; el 27 es el grado del «Gran Comendador del Templo», que resalta la potestad suprema del Maestre sobre la orden templaria; y el grado 30, titulado «Caballero Kadosch» se refiere a la venganza del Temple hacia la corona francesa y el papado, responsables de la desaparición de la Orden.

Ya hemos expresado que al haberse refugiado algunos Caballeros Templarios franceses en Escocia, allí las Logias les brindaron hospitalidad; en agradecimiento a este hecho, iniciaron a aquellos Masones en las doctrinas secretas de su Orden y crearon un grado Masónico de la característica del Caballero Templario. De esta forma los Masones se constituyeron en sus sucesores y continuadores de sus prácticas y ritos. Luego, un Caballero Kadosch era en ese momento histórico un vengador del asesinato de Jacobo de Molay, último Gran Maestro de la Orden del Templo, quien tuvo que sufrir la encarcelación durante cinco años y medio, período en que lo sometieron a los sufrimientos e indignidades más extremos con el propósito de obtener por la fuerza la confesión del delito de su Orden. Pero fue firme y leal, y el 11 de Marzo de 1314, lo condujeron frente a la Catedral de Nuestra Señora, en París donde fue quemado públicamente. Detrás de esta treta y crueldad estaban dos oscuros personajes: Felipe IV “El Hermoso”, rey de Francia y el papa francés Bertrand de Goth, Clemente V.

En el año 1305, Felipe IV logró que la elección papal recayera en uno de sus partidarios, que se convirtiera en el papa Clemente V y al que obligó a residir en Francia. De este modo se inició la llamada 'Cautividad de Babilonia' del Papado (1309-1377) durante la cual los papas vivieron en Aviñón, sometidos al control de la monarquía francesa.

Felipe IV detuvo en 1307 al Gran Maestro, de los Caballeros Templarios, Jacques de Molay, y en el año 1312 obligó al Papa Clemente V a suprimir esta Orden religiosa y militar cuyas riquezas fueron confiscadas y muchos de sus miembros fueron quemados en la hoguera.

Por fortuna la prudencia y el buen sentido hicieron que este grado se fuera modificando substancialmente y a partir de 1797, el Caballero Kadosch interpreta esta leyenda de manera simbólica y con un carácter eminentemente filosófico, no es el terrible vengador de las víctimas de la Orden del Temple, es el hombre ilustrado, íntegro, justo y bueno, que sirve a la patria y acata sus leyes.

Otro aspecto que consideramos valioso recordar es cuando Jerusalén fue tomada y destruida por los ejércitos del emperador romano, Tito Flavio Vespasiano en el año 70 (e:. v:.), expulsando de la ciudad a los pacíficos Kadosch, que como sabios sólo se ocupaban del perfeccionamiento moral del ser humano.

Muchos años después, los valientes militares del duque de Baja Lorena (Francia), Godofredo de Bouillon, jefe de la primera Cruzada contra los sarracenos, recobraron Jerusalén, convirtiéndose así en el primer rey de esta ciudad en 1099 (e:. v:.).

Luego de haber ocupado los Kadosch el Templo de Jerusalén, fueron nuevamente expulsados, perdiéndose documentos importantes en donde estaba escrita la historia de la Masonería y su ocupación en el plano científico. El despido hizo que los sabios se dispersaran por la tierra para proseguir sus investigaciones y otros fueron escogidos para esconder y proteger en Occidente lo que quedó del gran archivo, tomando el nombre de Príncipes del Real Secreto, equivalente al grado 32 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el sexto y último de su clase y el segundo de los Grados Sublimes (Masonería Blanca o Grados Administrativos).

Como podemos ver, la creación de los sublimes e inefables grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, tuvo lugar poco después de la terminación de la primera cruzada, estableciéndose simultáneamente en Escocia, Francia y Prusia; pero por circunstancias que no son conocidas de nadie, éstos cayeron muy pronto en desuso y permanecieron olvidados durante muchos años, o sea desde 1648 hasta 1744. Pero semejante aseveración no ha podido ser nunca demostrada ni apoyada por ningún documento auténtico y fehaciente que merezca el menor crédito. En lo que sí estamos de acuerdo, es reconocer que la introducción de la Masonería Templaria, tuvo lugar en Francia en 1727 por el noble escocés, barón de Ramsay. Por tanto, con las reflexiones históricas hechas hasta aquí, queda demostrado que sí hubo relación entre la Orden de los Templarios y la Masonería.
______________

[1] Morales, Charris Mario. ANTIGUOS DOCUMENTOS DE LA MASONERÍA –manuscritos antes de 1717–. Editor, Gran Logia del Norte de Colombia. Imprenta, Cencys 21. B/quilla., Colombia. Marzo de 2004. P. 9.
[2] Citados por Blashke, Jorge y Río, Santiago. LA VERDADERA HISTORIA DE LOS MASONES. Editorial Planeta, S. A. Primera edición. Barcelona, España. Enero de 2006. P.40.

Referencias bibliográficas
  1. Abrines, Lorenzo Frau. DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE LA MASONERÍA. Editorial del Valle de México, S. A. Tomo III. México. 18 de septiembre de 1981.

  2. Baigent, Michael y Leigh Richard. MASONES Y TEMPLARIOS –sus vínculos ocultos–. Ediciones Martínez Roca, S. A. Madrid, España. Abril de 2005.
  3. Beck, Ralph T. LA MASONERÍA y otras sociedades secretas. Editorial Planeta. Bogotá, Colombia. Agosto de 2004.

  4. Blashke, Jorge y Río, Santiago. LA VERDADERA HISTORIA DE LOS MASONES. Editorial Planeta, S. A. Primera edición. Barcelona, España. Enero de 2006.

  5. Mackey, Albert Gallatin. ENCICLOPEDIA DE LA FRANCMASONERÍA. Editorial Grijalbo, S. A. Tomo IV. México. Marzo de 1984.

  6. Morales, Charris Mario. ANTIGUOS DOCUMENTOS DE LA MASONERÍA –manuscritos antes de 1717–. Editor, Gran Logia del Norte de Colombia. Imprenta, Cencys 21. B/quilla., Colombia. Marzo de 2004.

  7. Origen de la Orden del Temple de los Pobres Caballeros de Cristo. En Internet: http://platea.pntic.mec.es/~rmartini/origenes.htm

  8. Orígenes e Historia de la Masonería. En Internet: http://www.masoneria-uruguay.org/quees.htm

  9. Read, Piers Paul. LOS TEMPLARIOS –monjes y guerreros–. Ediciones B. Argentina, S. A. Buenos Aires. Junio de 2005.

  10. Solano Bárcenas, Orlando. LA LOGIA UNIVERSAL. Ediciones Universidad INCCA. Bogotá. Mayo de 1994.

  11. Templarios y Masones. En Internet: http://sirauras.iespana.es/sirauras/leyendas/masones.htm
    12. Vidal, Cesar. LOS TEMPLARIOS Y LA MASONERÍA. Revista digital Conoze.com. En Internet: http://www.conoze.com/doc.php?doc=1235

martes, 28 de agosto de 2007

Reflexiones sobre los Principios Básicos de la Gran Logia Unida de Inglaterra



Por: Mario Morales Charris 33º
Ven:. Maest:. Resp:. Log:. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp:. Gr:. Log:. del Norte de Colombia
Pres:. Gran Consejo de Cab:. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám:. 30°


En estas reflexiones nos proponemos más que todo a examinar –bajo un punto de vista crítico y constructivo– algunos principios básicos emitidos por la Gran Logia Unida de Inglaterra, los cuales hemos considerado de mucha importancia por ser materia de debate y discordia desde hace más de dos siglos. Principios estos que han sido ratificados, cuando las Grandes Logias de Inglaterra, Irlanda y Escocia convinieron y emitieron una declaración en agosto de 1938 y nuevamente confirmados en septiembre 7 de 1949 bajo el título de “Propósitos y Relaciones de la Masonería”.
Es cierto que la Masonería Especulativa nace a partir del 24 de junio de 1717 cuando las cuatro Logias londinenses se organizaron para crear la primera Gran Logia de la cual se tiene conocimiento, y que desde entonces se conoce como la Gran Logia Unida de Inglaterra. Igualmente existen textos que reglamentan su organización y sus trabajos desde 1723, cuando se publican las “Constituciones” redactadas por James Anderson y Théophile Desaguliers, estableciendo los viejos principios conocidos, desde entonces, como “Constituciones de Anderson”. Es indudable también, que los objetivos de esta Gran Logia eran limitados. Sólo pretendían elegir un Gran Maestro, y reunirse dos veces al año en banquetes coincidentes con los solsticios. Sin embargo, desde sus comienzos, la Masonería Especulativa absorbió influencias de las doctrinas filosóficas y esotéricas que ocupaban las mentes de los intelectuales de los siglos XVII y XVIII. Así pues, en nuestros días tenemos una Masonería anglosajona, con derivaciones en el mundo germano, tributaria de los que fueron sus padres fundadores: clérigos, pequeños burgueses, aristócratas ilustrados, filósofos, científicos y libre pensadores, que encontraron en las Logias Masónicas un ambiente apropiado para exponer sus pensamientos y revelar sus descubrimientos sin temor a la represión política o religiosa, y unos años más tarde, la realeza con su entorno aristocrático, a la que se sumó la gran burguesía de la época, enriquecida desde los primeros indicios de la revolución industrial.

En estos países, coincidentes con los de mayoría de religión cristiana protestante, por el origen social de la mayoría de sus miembros la Masonería especulativa, o moderna, creció y se desarrolló como una fuerza eminentemente conservadora, íntimamente ligada a los poderes eclesiástico y temporal y, por lo tanto, sin verse sometida a persecuciones de ninguna clase, ni tener problemas de índole alguna para su desarrollo y consolidación.
Este espíritu de libre examen atrajo de la misma manera a los apóstoles de la libertad, igualdad y fraternidad, principios plasmados en las revoluciones libertadoras americanas y europeas. Bolívar, Santander, Miranda, San Martín, Juárez, Washington, Martí y Garivaldi entre otros, actuaron interpretando cada uno a su manera el ideario filosófico de la Francmasonería. Asimismo, por su identificación con las causas de la democracia, la libertad y el progreso humano, atrajo personas de origen popular, entre los cuales muchos de los miembros activos del movimiento obrero y sindical europeo. Así pues, aún cuando reconocemos la Masonería anglosajona como la pionera de la Masonería especulativa, no le da derecho de manera prepotente y conservadora a tomar posiciones que en estos momentos históricos entran en contradicción con los mismos principios de la Orden.
PRINCIPIOS DE LA GRAN LOGIA UNIDA DE INGLATERRA

Veamos los principios básicos establecidos por las Grandes Logias de Inglaterra, Escocia e Irlanda para otorgar su reconocimiento y establecer relaciones fraternales con otras Grandes Logias. La Gran Logia que solicita ser reconocida debe observar y practicar los siguientes principios, considerados “de tiempo inmemorial”:
  • La creencia en un Ser Supremo es condición indispensable para ser admitido en la Gran Logia.
  • La Biblia, conocida entre los Masones como Volumen de la Santa Ley, debe estar siempre abierto en las Logias, y todo candidato debe prestar juramento sobre ese libro, o sobre un volumen que su propia fe otorga santidad a un juramento o promesa.
  • Las tres Grandes Luces de la Francmasonería, que son el Volumen de la Santa Ley, la Escuadra y el Compás, deben estar siempre expuestos durante los trabajos de la Gran Logia y sus Logias subordinadas.
  • Sólo hombres son admitidos en la Gran Logia y sus Logias, y ninguna Logia tendrá relaciones masónicas de cualquier naturaleza con Logias Mixtas o Femeninas.
  • La Gran Logia tiene jurisdicción soberana sobre las Logias bajo su control. Será una organización responsable, independiente y autónoma, con exclusiva autoridad sobre los Grados Simbólicos de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón, y no comparte su autoridad con ningún Supremo Consejo u otra Potencia Masónica que pretenda supervisar dichos grados.
  • Todo miembro obedecerá fielmente las leyes de su país y no participará en ningún acto contrario a la paz y buen orden de la sociedad. Será siempre leal súbdito de su soberano o la autoridad constitucional de su patria.
  • En su capacidad de Masón, no permitirá la discusión de sus opiniones teológicas o políticas.

Los principios de los Antiguos Linderos, costumbres y usos de la Masonería serán observados estrictamente en todas las LogiasObservamos que en estas condiciones no se menciona en absoluto la jurisdicción exclusiva en un territorio determinado. Esta es la famosa doctrina de la “territorialidad”, también conocida como la “Doctrina Americana”, establecida en la Convención de Baltimore en 1843, que prescribe el reconocimiento de sólo una Gran Logia en un territorio determinado. Esta doctrina, que fue aceptada casi exclusivamente por la Masonería anglosajona, tampoco fue observada por ella de manera consecuente.

La primera condición de admisión, y de calidad de miembro en la Orden, es una creencia en el Ser Supremo. Como podemos ver, según el imaginario cultural de la época, es creer en algún principio de carácter espiritual de matiz teista o deista. Lo que podía ser lógico para 1723 y positivo en tanto que superador de las intolerancias entre las diferentes religiones “reveladas” que eran tratadas en un plano de estricta igualdad, ha sido mantenido como condición de aplicación literal por la Gran Logia Unida de Inglaterra y por las diferentes estructuras masónicas, generalmente del mundo anglosajón, que se consideran depositarias de la única “regularidad” tradicional en Masonería. Pero la evolución de la sociedad y del pensamiento, evolución a la que no ha sido ajena la propia Masonería, ha hecho que, en la Europa continental y desde el último tercio del siglo XIX, se cuestionen las limitaciones a la iniciación masónica basadas en la interpretación literal exclusiva de las “Constituciones”.

Desde 1877, el Gran Oriente de Francia —como lo vimos en nuestro artículo anterior en la revista Plancha Masónica Nº 6— y la mayor parte de las federaciones de logias de la Europa latina, no consideran la creencia en un principio espiritual revelado como condición exigible a quienes se hallen dispuestos a trabajar por el progreso de la humanidad. Por tanto, consideramos que la Gran Logia Unida de Inglaterra entra en contradicción cuando por un lado nos plantea que debemos ser “hombres libres y de buenas costumbres” —Constituciones de Anderson— y por el otro nos obliga como condición “sine qua non” a creer en un principio de carácter espiritual. Por consiguiente, podemos señalar según el criterio expuesto que no somos “libres” como se pretende hacer creer. Es que debemos ser “libre” de creer o no creer, de practicar el culto de nuestro afecto natural o de no practicar ninguno. La “libertad” entendida como tal debe ser absoluta de conciencia y bajo ninguna restricción porque de lo contrario no podríamos hablar de “hombre libre”.

Con relación a la Biblia que debe estar abierta en las Logias y todo candidato debe prestar juramento sobre ese libro. Pues, con todo el respeto que nos merece esa gran obra religiosa, histórica, literaria, etc., no vemos el porqué de esa obligatoriedad y ¿cómo jurarían los HH:. musulmanes? ... ¿Acaso no lo hacen ante el Corán? ¿y los judíos?, ¿no lo hacen delante del Talmud? En consecuencia, como hombres “libres” también lo podríamos hacer frente a la Constitución del país respectivo.

La Gran Logia Unida de Inglaterra nos señala también que sólo los hombres pueden ser admitidos y no es permitido tener relaciones de ninguna naturaleza con las Logias mixtas y femeninas. Al respecto, fue un tema que lo dedicamos en su totalidad a la Plancha Masónica Nº 4. No obstante, nos permitimos indicar que el avance de la mujer en los países occidentales, y en algunos de los orientales, para alcanzar esa igualdad de derechos proclamada por la Declaración Universal de Derechos Humanos, encuentra expresión en decisiones judiciales que ya han obligado a otras organizaciones como el Rotary, la Bené Berit y otras a admitir mujeres en sus filas. Existen universidades que hasta hace pocos años estaban segregadas según el sexo, hoy están todas integradas. Lo mismo ocurre en las fuerzas armadas de muchos países.

¿Cuánto tiempo más podrán nuestras Logias mantener cerradas las puertas ante este desarrollo? Lo ignoramos, pero se trata de un interrogante que merece cuidadoso examen por las directivas de las Grandes Logias y confederaciones Masónicas, para buscar soluciones antes que se les imponga una reforma forzada. La mejor oportunidad la tenemos el próximo mes de octubre cuando se reúnan los Soberanos Grandes Comendadores —que tienen bajo su mallete el R:. E:. A:. A:.— en Grecia y se reflexione sobre este tema del cual todos estamos muy pendientes.

Para que permanezca callada, ciega a la realidad que la rodea y de espaldas a sus orígenes, el mundo anglosajón dispuso que la Masonería no debe participar en política, ni opinar de religión y, aquella Obediencia que lo haga será declarada “irregular”, desconocida y apartada de las Grandes Logias auto proclamadas “regulares”.

Esta situación dio lugar al nacimiento de innumerables Obediencia de ámbito nacional, no conformes con la dictadura impuesta por las de dependencia anglosajona. Muchas de estas nuevas Grandes Logias, de alguna manera y durante un tiempo, son controladas por el Gran Oriente de Francia, entregado por su parte a una determinada línea política y fiel a los intereses de Francia.

El problema principal de algunas de estas Obediencias que se niegan a someterse al control anglosajón, es que actúan descoordinadamente y cada una volcada a intereses nacionales, cayendo muchas veces en los mismos vicios, aunque de signo contrario, que achacan a las que se autoproclaman “regulares”.

Quizás nos adelantamos a la parte final de nuestras reflexiones, pero vamos a aventurar una previsión y es que toda la maraña de la “regularidad” masónica y el reconocimiento mutuo entre Grandes Logias tendrá que llegar a una solución dentro de este siglo que acaba de comenzar, y cuanto antes mejor, porque ha llegado a extremos absurdos, contrarios tanto a la lógica como a los intereses mismos de la Francmasonería mundial.

Nuestro deber, es caminar por el sendero de la comunicación humana. Dentro del ámbito de la Logia, esto se traduce en un esfuerzo constante de educación e instrucción, que son dos procesos complementarios, uno extrayendo o haciendo conscientes los conceptos que queremos inculcar, y el otro introduciéndolos.

El papel de la Masonería en el mundo sigue siendo el mismo, sus objetivos no han cambiado, pero sí pueden y deben cambiar los medios que utiliza para alcanzarlos.

Debemos actuar como los remeros, que impulsan el bote hacia adelante pero con la vista fija hacia atrás.

Volvamos a los principios fundamentales que inspiraron a los primeros Masones especulativos y les impulsaron a crear la institución que conocemos. Estos principios se basan en una concepción humanista del mundo. El H:. Horacio Oñate García en su libro Etica y Moral en el Mundo de Hoy cita a Ortega y Gasset, quien sostiene que el hombre es un determinado proyecto o programa de existencia, y la vida es el afán de realizar este proyecto en el mundo. Y agrega el Hno. Oñate, que de esta realidad arrancan esas afirmaciones, tan esclarecedoras de la finalidad humana: el deber del hombre es convertirse en hombre, y el hombre debe ser el constructor de sí mismo.

Aquí tenemos, en breves palabras, resumido todo el ideario de la Francmasonería. Lamentablemente hay Logias que han perdido esta orientación, que siguen costumbres o tradiciones añejas, que les impiden desarrollarse y progresar. La tradición es indispensable, pero aferrarse a tradiciones como un ancla conduce al estancamiento. La tradición debe funcionar como una brújula, señalando la ruta, pero sin inmovilizar nuestro progreso. Queremos decir con esto que al nacer la Masonería especulativa o moderna, al propiciar la recopilación de la Ley Masónica en las Constituciones de Anderson y Reglamentos Generales publicados por primera vez en 1723, en aquel momento la Masonería de Inglaterra tuvo pleno derecho a dictar normas sobre los requisitos que había que reunir para ser considerado masón especulativo, o un grupo de ellos unidos en distintas Logias, una Obediencia masónica.

Claro está que ese derecho no puede perpetuarse por los siglos de los siglos, pues, la propia pertenencia a la Masonería, previo cumplimiento de las normas que pudiéramos llamar fundacionales, invistió de iguales derechos a los masones y Obediencias que acataron aquellas leyes fundamentales en su origen, y cuantos masones a lo largo de los siglos han sido iniciados por quienes a su vez lo fueron legítimamente, tienen la misma capacidad de iniciar y constituir nuevos cuerpos masónicos, sin que ningún tipo de corporativismo dé derechos a unas Obediencias o a unos masones que éstas o éstos no reconocen a las demás Obediencias o masones.

Hay otro aspecto que no podemos dejar pasar por alto en estas reflexiones y que tiene mucho que ver con los principios básicos de la Gran Logia Unida de Inglaterra, como lo es “la unidad universal”. La Masonería moderna, o especulativa, fue capaz de mantener una imagen de unidad universal. Situación que se mantuvo hasta que, ya liquidado el Imperio español, Francia e Inglaterra decidieron repartirse el mundo, iniciando el Imperio Británico una lucha sorda por ganar zonas de influencia y conservar las ya alcanzadas.

Así, con el pretexto de que el Gran Oriente de Francia en 1877 decidió el cambio de sus Estatutos y en 1884 el de sus rituales; prescindiendo con dichos cambios de la obligatoriedad de la creencia en Dios y la Biblia, así como de la invocación al Gran Arquitecto del Universo, quedando con ello en libertad sus miembros de creer o no creer y de mantener o no la presencia de la Biblia en el Templo, la Gran Logia Unida de Inglaterra rompió las relaciones con el Gran Oriente de Francia y, erigiéndose en una especie de Primado o Papado Masónico, organizó todo el sistema de reconocimientos, regularidades e irregularidades que ha llegado hasta nuestros días.

Insistimos en que las modificaciones introducidas por el Gran Oriente de Francia en sus estatutos y rituales, no fueron nada más que un pretexto utilizado por la Gran Logia Unida de Inglaterra para justificar la ruptura de la unidad universal, ante las Grandes Logias de los países del ámbito de influencia diplomática de Inglaterra.

Pero, el auténtico motivo de tal ruptura, no fue otro que la rivalidad política y económica entre la Francia republicana y el Imperio Británico, con origen en la prepotencia británica y sus deseos de controlar la Masonería en sus zonas de influencia. Mas, sobre todo, fue una medida política encaminada a cerrar sus colonias, y aun la metrópoli, a los ideales propugnados por la Masonería latina, en especial para que las referentes a la libertad de los pueblos no atentaran contra la integridad del Imperio Británico, poniendo en peligro el control de las materias primas necesarias para la revolución industrial en marcha y para su asentamiento como primera potencia mundial.

Suponemos que el Gran Oriente de Francia cuando tomó la decisión de revisar sus estatutos y aprobó los cambios pertinentes en los mismos, lo hizo con base al momento histórico en que vivían. Si bien es cierto que los hombres en general son reacios a cambiar sus ideas, sus hábitos, su forma de vida, los factores externos, las fuerzas sociales y los cambios tecnológicos les obligan inescapablemente a reconsiderar sus actitudes y buscar acomodo con las nuevas circunstancias. Aunque estos procesos sean generalmente lentos, a veces son producto de guerras o revoluciones, e incluso en tiempo de paz su velocidad va en aumento.

La Francmasonería no puede escapar a estos procesos históricos. Sin embargo, es preciso subrayar que los problemas que enfrenta la Masonería no son los mismos en todos los países. No es posible generalizar, ya que las Grandes Logias se diferencian no sólo en sus Constituciones y rituales, sino también en su historia y tradición, y en el entorno social donde se encuentran.

Es por ello que, para cualquier masón que entienda y viva el Arte Real, lo único que caracteriza y confiere la calidad de masón a un profano es su iniciación a la Masonería con arreglo a las tradiciones, leyes, usos, costumbres y ritos de la Masonería, y su posterior acatamiento y cumplimiento del conjunto de esas normas que deben ajustarse conforme evoluciona la sociedad, porque este conjunto de principios básicos que impone conservadora y arrogantemente la Gran Logia Unida de Inglaterra no pueden estar a espaldas o quedar estáticos al desarrollo de la humanidad. En consecuencia, lo que convierte a una asociación, federación o confederación de logias en una Obediencia Masónica Regular, sea Gran Logia o Gran Oriente, es el respeto y fidelidad a esas mismas tradiciones, leyes usos y costumbres, tanto en el proceso de su constitución como en su posterior hacer cotidiano, sin que influya para nada en su condición el reconocimiento o la falta de reconocimiento que reciba de otras Obediencias.

Por último, y así terminar nuestras reflexiones, podemos señalar que la Francmasonería, especialmente interesada en la construcción de una sociedad laica en la que el libre pensamiento se exprese sin limites de tipo alguno y pueda proyectarse hacia la mejora del individuo y de la sociedad, es indisociable de los contextos democráticos y de las etapas mas progresistas en la historia de la Humanidad, a las que siempre ha apoyado activamente, viéndose, por el contrario, represaliada y perseguida por los absolutismos y totalitarismos de todo signo. La Masonería sigue siendo actual, puede y debe cumplir una función insustituible en la sociedad contemporánea, promoviendo la tolerancia, la educación, la libertad de conciencia y todos los derechos humanos proclamados por nuestros antepasados masones. Tenemos un futuro promisorio, si sólo sabremos afrontarlo con decisión, con esfuerzo, con el espíritu en alto, conscientes que somos los hijos de la luz, y que las fuerzas oscuras de la ignorancia, la ambición y la envidia jamás podrán extinguir la llama eterna de la verdad.

No olvidemos que el hombre constituye su materia prima y que sin él, la Masonería se quedaría sin objeto. Ahora bien, el hombre evoluciona, la sociedad evoluciona, y no podemos permitirnos ignorarlos si queremos continuar pretendiendo participar, incluso modestamente, en la construcción del Templo de la Humanidad, o incluso simplemente perdurar.

Lo que acabamos de decir no pone en causa la esencia de la Francmasonería, sino algunas reglas establecidas por hombres en un pasado bastante reciente, que pretenden delimitar el cuadro preciso de lo que es y no es la Francmasonería.

Querer codificar así a la Francmasonería de una vez por todas, es como encerrarla en una argolla sofocante, y no creemos que la mentalidad del hombre moderno esté dispuesta a aceptar aquellas coacciones.

El hombre se agita sobre un planeta pequeño, perteneciente a la zona de influencia de una estrella de tamaño mediano llamada Sol, integrada a su vez, como mil millones de otras estrellas de su misma naturaleza, en un conjunto más amplio, la Vía Láctea. Como ésta última, mil millones de otras galaxias se pierden en la inmensidad del Universo. La percepción de este Universo inconmensurable, nacido hace unos 15 mil millones de años, que no puede ser comprendido por nuestro espíritu humano, debería incitarnos a un poco de modestia.

No sabemos nada ni de nuestros orígenes ni de nuestro destino, pues no sabemos que papel jugamos en esta inmensidad. La única cosa de la que podemos estar ciertos es que estamos predestinados a desaparecer al término de una vida infinitamente corta en la escala de este universo. Y no obstante, tenemos la pretensión de negar la calidad de masón a algunos hombres, por la simple razón que se alejan, en detalles minúsculos, de nuestro propio punto de vista.

¿Cómo podríamos ambicionar construir en el mundo ese Templo Ideal si no llegamos a realizarlo en nuestra casa? Es una utopía más.

Páginas y páginas han sido escritas en favor de uno u otro de estos problemas de política interna. ¡Que despilfarro..! Y ¡qué pérdida de tiempo y de energía también..! Tiempo y energía que habría podido destinarse a tareas mucho más importantes. Así pues, la Gran Logia Unida de Inglaterra en un tiempo no muy lejano se verá obligada a revisar sus principios básicos porque de lo contrario se quedará, como lo está actualmente, viviendo la época de principios del siglo XVIII cuando comenzó la Masonería especulativa. O puede sucederle lo mismo cuando no tuvo otra alternativa de reconocer las Grandes Logias de negros de los Estados Unidos de América, las llamadas Grandes Logias Prince Hall que por muchos años las consideró irregulares, ante la alternativa de estar obligada a romper sus relaciones con decenas de Grandes Logias estatales del país del norte de América.