viernes 10 de julio de 2009

El Túnel de los Templarios


Por: Roberto González Oliveira
M.·. M.·. Resp.·. Log.·. Solidaridad Nº 472
Buenos Aires, Argentina


Q.•. H.•. Mario Morales Charris. En los primeros días del mes de junio de este año, un par de semanas después que el Papa Benedicto XVI hiciera su peregrinación por la ciudad de Jerusalén, tuve oportunidad de visitar la ciudad de Accre, Akko, o para los que la conocen con el nombre que fuera bautizada por los cristianos, San Juan de Acre.

Es muy difícil explicar esta visita, le presento disculpas por no poder extenderme demasiado sobre las razones de este viaje pero básicamente deseo explicar lo que verdaderamente sentí en ese lugar. Sólo le diré que realicé este viaje porque me atraía mucho la idea de visitar el famoso «Túnel de los Templarios», que fue encontrado por mera casualidad durante un arreglo rutinario del sistema de desagüe de la ciudad hace unos pocos años, y muy especialmente quería visitar la parte que todavía no está habilitada al público, que sin duda es la más grande y extraña de todo el complejo.

El Túnel en su totalidad, tiene más de un Km. de largo, va desde el Castillo de los Templarios hasta el puerto atravesando toda la ciudad vieja.

En realidad más que un túnel es una enorme construcción defensiva escavada en la roca viva; tiene en casi toda su extensión, tres metros de ancho por tres de alto y el techo en forma de semibóveda. Tanto éste como sus paredes están decoradas con muchísimas inscripciones, que cualquier Iniciado Masón no encontrará la menor dificultad en reconocerlas y en cierta medida entender algunos de sus profundos significados.

Para ser franco debo señalar, que todavía no me he repuesto de las cosas que vi en ese lugar. Solamente le diré que pude acceder a la parte no habilitada, aún al publico, del túnel gracias a los buenos oficios de los QQ.•. HH.•. de una Log.•. de la ciudad de Haifa y reconozco que a pesar de mis amplios conocimientos de arte e historia, soy Profesor de Historia del Arte y Restaurador pero especializado en pintura Europea, me resultó muy difícil aproximarme al verdadero significado de ese lugar.

Lo único que puedo formular son algunas tesis, basadas en justificaciones históricas, absolutamente discutibles a nivel académico y que pueden servir solamente como referencias de estudio.

Pero eso no es lo importante, lo que si es significativo, y por eso Q.•. H.•. Mario, le escribo esta nota con la esperanza de que la haga circular en su Oriente y en su pagina Web, es que los Masones comprendamos el valor y la jerarquía que tienen estos lugares para conservar nuestra identidad o nuestra identificación histórica como Orden. Por esta razón el punto central y los motivos de esta comunicación son los siguientes:

Primero: En ningún momento encontré alguna referencia oficial o informe que no esté relacionado con la cuestión meramente turística. No hay ninguna reseña histórica formal que explique las verdaderas razones que tuvieron los Caballeros del Temple para realizar esta genial e insólita construcción. Ni siquiera buscando en las bibliotecas públicas de Haifa se puede encontrar alguna indicación más o menos seria o interesante sobre el tema.

Segundo: Las autoridades municipales de Akko, dependientes del Gobierno Central de Israel, tienen una gran indiferencia y el más absoluto desconocimiento sobre los hechos acaecidos durante los siglos de dominio de la Orden del Temple y lo manifiestan sin ningún prurito.

Es mas, tuve la impresión que las autoridades a cargo del yacimiento arqueológico, consideran inapropiado resguardar o proteger algo de este periodo histórico, ya que según me lo explicaron, los “Templarios fueron asesinos tanto de judíos como de musulmanes”.

Tercero: Las autoridades académicas de la Universidad de Haifa y su importantísima Cátedra de Arqueología a cargo del eminente Profesor Adam Zertal, con el cual mantuve una larga conversación, me explicó muy amablemente que su Cátedra tiene amplia libertad de estudio, que no hay razones extra-académicas que los condicionen ni le resten autonomía, pero él particularmente no encuentra motivos de investigación ni ningún impulso económico para la exploración y el avance de los estudios sobre los siglos de dominio Templario en la ciudad de Accre. En otras palabras, no hay estudiantes en suficiente número que exijan o reivindiquen la necesidad de profundizar sobre este particular, ya que supongo –esto quiero que lo tome como una impresión personal– los estudios en este terreno, no establecerían ningún aporte trascendente a la historia oficial del pueblo Judío; por lo tanto, los estudiantes no manifiestan demasiado interés en el tema, ni nadie les hace notar la trascendencia de este momento en la historia del Hombre.

Con base a estas razones considero perentorio que la Orden, a través de sus academias de estudios Masónicos y demás autoridades científicas, fijen una posición y definan nuestra visión sobre lo que queda sin profanar de este importantísimo yacimiento arqueológico que tanto nos incumbe, que hace a la más pura de nuestras tradiciones y que corre serio peligro de ser tergiversado y falseado históricamente, no solo por intereses económicos-turísticos sino también por cuestiones de origen político-religioso.

Q.•. H.•. Mario, usted en su nota sobre «Arte y Masonería» plantea muy acertadamente que “los Templarios de los cuales descendemos y heredamos la simbología” son parte de nuestra identidad y por eso creo que cada Masón, cada Taller, cada Oriente, debe asumir el compromiso que juramos al iniciarnos y que hoy pasa por salvaguardar nuestra historia y así asegurar el futuro de la Orden para los HH.•. que nos seguirán.

Un T.•. A.•. F.•. para usted y los QQ.•. HH.•. del Oriente Colombiano...!

sábado 7 de marzo de 2009

Los Precursores de la Revolución Americana y sus relaciones con la Francmasonería



Por: José Stevenson Collante 33º
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia

Según el Diccionario de la Lengua Española, XXII Edición, el vocablo Precursor, que precede, designa al que profesa o enseña doctrinas o acomete empresas que no tendrán razón ni hallarán acogida sino en tiempo venidero. Ese es el motivo por el cual antecede al nombre de pila de dos de nuestros libertadores, como un justo reconocimiento a sus épicas hazañas en favor de nuestra independencia del yugo español. Solo dos connotados patricios, uno venezolano y otro colombiano, merecieron llevar ese calificativo, a los que me referiré a continuación, en su orden continental:

I) Don Francisco de Miranda Rodríguez
Precursor de la Independencia Americana


Todos los historiadores consideran que el Precursor o Padre Espiritual de la libertad y de la independencia hispanoamericana fue el Francmasón venezolano, el general Francisco de Miranda Rodríguez, nacido en Caracas el 16 de marzo de 1750, del hogar que formaron el Capitán de Marina, canario, don Sebastián de Miranda y Pardo y doña Francisca Antonia Rodríguez Espinosa. Su vida fue una de las más arriesgadas por las múltiples dificultades que tuvo que pasar y vencer osadas aventuras. Un ser inteligente, intrépido, de buen trato y caballeroso, tenía que gozar del aprecio general y tener buenas relaciones con los distintos personajes que le tocó alternar en su agitada vida de visitante de muchos países y Cortes imperiales, tanto en Europa como en Norte América.

Desde Caracas partió en enero de 1771 rumbo a España y en el Puerto de Cádiz permanece hasta 1778, dedicado al estudio y a la carrera militar, no sin antes haber estudiado Filosofía, en la Universidad de su país. Su clara inteligencia, su fuerte personalidad y su formación académica, le abrieron camino para establecer relaciones intelectuales con personas de la mayor distinción en aquellos países que visitaba. Como militar luchó en el norte de África a la orden del ejército español, hasta obtener el grado de Capitán. Buscando ayuda para solucionar el grave problema de la independencia americana, en 1780 se encuentra en Cuba, que utiliza como puente para llegar a la Florida. Días después, que el patriota Jorge Washington, apoyado por Lafayette y Rochambeau, habían derrotado en Trenton y Yorktown a los ingleses, donde participa en la toma de la Plaza de Pensacola contra las fuerzas inglesas, donde por su arrojo es ascendido a Teniente Coronel. Allí tuvo la oportunidad de conocer a Lafayette y a otros ilustres europeos.

Por razones religiosas como anticristiano y por la manifiesta antipatía de los militares españoles el General De Miranda es acusado de simpatizar en 1782 con los ingleses, lo que le ocasiona ser tomado prisionero y encarcelado en el Castillo del Príncipe en La Habana, de donde logró huir a Carolina del Sur en 1783 y conoce a Jorge Washington, victorioso de la Revolución Norte-americana. Lograda su independencia, con deseo de libertad realiza un viaje de observación por varios países de Europa, donde tuvo la oportunidad de conocer y tratar con varios personajes importantes del mundo Europeo, como Catalina II zarina de Rusia y Federico II de Prusia, quienes le prometieron ayuda para la puesta en marcha de sus aspiraciones libertarias de América Meridional.

Como viajero de muchos países, emprendió acciones notables para liberar a las naciones de América del Sur, por los contactos que obtenía a través de la Masonería, en la que ocupó destacadas posiciones. Con éste propósito recurrió al apoyo de las principales Logias de los países europeos que visitaba como Francia, Inglaterra, Provincias Unidas, Italia, Turquía, Rusia en busca de ayuda para organizar y realizar la revolución de las colonias hispano – americanas.

Aprovechando en 1790 las desavenencias entre España e Inglaterra por el dominio de los mares, el General De Miranda presentó al joven Ministro inglés, William Pitt, un proyecto por él elaborado para lograr la emancipación de las Colonias Americanas de España, programa que no prosperó, en razón de que España desistió de su empeño de expansión marítima. Como Teniente General de Francia, es Comandante del Ejército del Norte en 1792 en las famosas campañas contra Bélgica y Holanda en el período de la Revolución.

Sin duda, fue un soldado americano al servicio del gobierno revolucionario francés para liberar los pueblos subyugados y oprimidos por la fuerza de los tiranos. Por sus servicios como defensor de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad; por sus aportes y acciones al gobierno revolucionario, el General De Miranda es ascendido a Mariscal de Campo. Fue perseguido como conspirador contra Napoleón al ser delatado por su enemigo personal Joseph Fouché, por lo que fue expulsado de Francia. Más tarde, después de la Revolución, sus servicios fueron reconocidos por el gobierno francés al ser su nombre grabado en una urna vacía en el Arco del Triunfo de la Estrella que preside los Campos Elíseos de París, como Mariscal de Francia, único americano a quien le fue otorgado ese honor.

Después de la derrota de Neerwinden, aldea de Bélgica, celebre también por el fracaso de Guillermo de Orange en 1623, el General de Miranda fue acusado de traición. Luego de dos meses de estar encarcelado fue absuelto por no encontrarse mérito para ello.

Las más diligentes investigaciones no han tenido éxito para conocer el nombre, el lugar y la fecha de iniciación de la Logia donde el General de Miranda fue recibido en nuestra augusta Institución, por cuanto algunos historiadores afirman que se inició en una Logia de Virginia; otros que en Filadelfia; otros que en Londres y algunos aseguran que fue en Paris. Este es un rompecabezas que aún no ha sido resuelto, pero no hay duda de que fue un Masón bien formado y con las mejores calidades como patriota y revolucionario y de ideas progresistas modernizantes.

Después de algún tiempo de su periplo mundial y de su permanencia en Francia, el General De Miranda regresa a Inglaterra donde la empresa libertadora sufre un descalabro por la poca importancia que le prestó el Ministro W. Pitt a sus ideas libertarias. Esto lo obligó a redoblar esfuerzos para fundar en Londres en 1797 La Gran Reunión Americana que tenía, además de los fines Masónicos de formar hombres libres y de buenas costumbres, otros de carácter social, como era la liberación de las Colonias Españolas en América Meridional. En su residencia, en la ciudad de Londres, donde la gente procede con lentitud, sin alterarse, el General de Miranda funda la Gran Logia Regional Americana; allí adoctrinaba, como Gran Maestro, a los patriotas americanos y revolucionarios que venían de sus países de origen, destacándose entre ellos los chilenos Bernardo O'Higgins, José M. Carrera, Juan Martínez, Gregorio Argomedo, Juan A. Rojas; los argentinos José de San Martín, José Ma. Zapiola, Carlos Ma. de Alvear, Bernardi Monteagudo y Mariano Moreno, quienes en 1811, organizaron en Buenos Aires la Logia Lautaro, que luego fue extendida a Mendoza y a la ciudad de Santiago de Chile; de México, el fraile Bernardo Teresa de Mier, Vicente Rocafuerte, Carlos Montufar; de Cuba, Pedro Caro; de Venezuela don Andrés Bello, Luís López Méndez y el Libertador Simón Bolívar; de Santafé José Ma. Vergara Lozano, eran los más asiduos contertulios a las famosas Tenidas.

La Gran Reunión Americana fue fundada en Londres en 1797; además de los fines Masónicos que ejercía, tenía ciertos fines políticos, como era la emancipación de las colonias Españolas en América, como ya lo he expresado. Para tal fin, allí organizó la primera de éstas de esas sociedades, para atraer a los criollos americanos que aspiraban liberar a sus nacientes repúblicas. De boca de los chilenos que participaban activamente en esas Tenidas, conoció las hazañas del cacique araucano Lautaro, caudillo de su tribu, en las selvas de Carampanguey y el Tirúa en 1534 (a orillas del Matiquito), hijo del Cacique Curiñanca. En 1550 entró como caballerizo al servicio del conquistador don Pedro de Valdivia a la sazón gobernador de Chile, y en 1553 huyó con los indios y se convirtió en jefe nato de los revolucionarios indígenas.

Tras vencer a Valdivia en la batalla de Tucapel en ese mismo año, en la que el español resultó muerto, volvió a derrotar a los imperiales ahora mandados por Francisco de Villagrán, gobernador interino de Chile, en Mariqueñu. Beneficiándose del desconcierto producido entre los españoles por la falta de un auténtico gobernador –lo que no se resolvió hasta la llegada de García Hurtado a Mendoza– asaltó diversos núcleos humanos; en 1554 tomó Concepción, que luego abandonó para recuperarla momentáneamente en 1556; en 1555 atacó fuerte Penco; al año siguiente intentó en vano tomar Santiago, y así mismo las ciudades de Valdivia y de La Imperial tuvieron que defenderse de sus ataques. Mientras tanto la Audiencia de Lima nombraba a don Francisco de Villagrán corregidor de justicia mayor de Chile, para que se solucionase la situación creada por el Cacique araucano. Este fue sorprendido y asesinado por las tropas de Villagrán en su campamento cuando ultimaba los preparativos de la Batalla de Petorca, en la que los araucanos, sin jefe, lograron resistir a sus enemigos por unas horas. El Cacique Lautaro, fue un hombre de gran habilidad guerrera, recibió las alabanzas del escritor Alfonso de Ercilla en su obra La Araucana.

Este relato sorprendió positivamente al General De Miranda y para rendir tributo de admiración, fundó Logias filiales de la Gran Reunión Americana, en Londres, Cádiz, Madrid, Paris, sitios donde llegaban los americanos a estudiar o adelantar actividades mercantiles. Las de París y Madrid operaba con el nombre de Juntas de las ciudades y Provincias de la América Meridional y la de Cádiz con el nombre de Sociedad de Lautaro o de Los Caballeros Racionales, por ser esta ciudad española la puerta de entrada de los criollos que llegaban a Europa, sitio donde comienza el adoctrinamiento ideológico y Masónico.

Con justa razón se les llamó Logias Mirandistas a las cuales asistían los principales dirigentes y jefes de la independencia americana, destacándose entre ellos O´Higgins, Carrara, San Martín, Andrés Bello, Simón Bolívar, etc. Sin embargo, era necesaria la ayuda económica para comprar naves, municiones, pago de personal, alimentación y compra de material bélico y embarcaciones maritimas que fueron requeridas.

Le tocó al Gran Maestro, el General De Miranda, iniciar las primeras jornadas de la empresa libertadora. Con la ayuda financiera recibida en 1805 en Londres, se traslada a los EE. UU., donde logró que el Presidente y Hermano Jefferson le concediera ventajas para la expedición. En marzo del año siguiente, zarpa de Nueva York para Venezuela con más de 200 hombres, mas su arribo en abril, al puerto de Ocumare, fracasa. Diezmada la tripulación y con un solo barco, se refugia en la Isla de Granada y de allí pasa a Barbados, donde el Almirante Cochrane le facilitó atenciones y ayuda logística. Después de reorganizar su ejército, ataca de nuevo al territorio de su país y tomó a la Vela de Coro, que tuvo que evacuar a los pocos días por la escasez de municiones y personal. Después se dirigió a Trinidad donde tuvo que disolver su expedición por las razones ya anotadas.

Como las gestiones que había adelantado no tuvieron el éxito esperado y al no contar personal preparado bélicamente ni recursos económicos suficientes, regresó en 1808 a Londres donde se reencontró con Bolívar, a la sazón, Delegado a la Junta de Caracas. Visto que, ya desde 1807, empezaron las reuniones secretas en la casa del General Bolívar, y a comienzos de 1808 los patriotas caraqueños se habían organizado en una Sociedad Secreta, que desde aquel momento tuvo marcada influencia sobre el movimiento revolucionario, donde la sola presencia del general caraqueño ejercía preponderancia sobre las iniciativas de aquel grupo. No obstante que la mayoría de los diputados eran, por diversas causas, partidarios de la Independencia no daban el paso definitivo, pese a que la sociedad patriótica presionaba constantemente a los congresistas, discutiendo en asambleas públicas los problemas de la nación, tal como lo practica hoy nuestro presidente reeleccionista, por lo que aquí no podemos hablar de modernidad de un sistema de Gobierno.

Las actividades de la Sociedad Patriótica tuvieron serios contratiempos al entregar uno de sus miembros –el Marqués del Toro– al Gobernador, Capitán General Amparan las instrucciones secretas del General De Miranda para la Junta Suprema de Caracas. No obstante estos inconvenientes, la Sociedad Patriótica logró culminar su movimiento revolucionario con la Declaración de Independencia, firmada en Caracas el 19 de abril de 1810, donde se formó un gobierno autónomo con el nombre de Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, cuyo Presidente fue don José de las Llamosas. Esta Junta nombró al General Simón Bolívar, Teniente Coronel de Milicias y lo envío a Londres en misión diplomática, conjuntamente con don Andrés Bello y Luís López Méndez, quienes se embarcaron en la corbeta inglesa Wellington en el puerto de La Guaira, el 10 de junio de 1810 y después de un mes llegaron al puerto Portomoun, Inglaterra.

Siguiendo un estricto orden cronológico, podemos observar que el año de 1810, fue el Año de la Libertad de algunos países americanos tal como se indica a continuación:

• Venezuela, Caracas, el 19 de Abril de 1810.
• Argentina, el 25 de mayo de 1810
• Nueva Granada, Santafé de Bogotá, el 20 de julio de 1810
• México, con el grito de Dolores el 10 de septiembre de 1810
• Chile, el 18 de septiembre de 1810
• Nueva Granada, Cartagena de Indias, el 11 de noviembre de 1811.

Es un acontecimiento histórico que no ha sido desmentido. En Londres, el General Bolívar conoció al General De Miranda y a muchos otros patriotas suramericanos, con quienes a más de tratar sobre el tema político de la emancipación de las colonias hispanoamericanas, instruía en las reuniones de la Logia La Gran Reunión Americana. Salió de Inglaterra el 21 de septiembre de 1810 y llegó al puerto de La Guaira el 4 de diciembre del mismo año para continuar en el propio suelo su proyecto independista.

Sobre la Iniciación del Libertador no hay un criterio unánime: El historiador Jules Manzini, en su obra «Bolívar y la Emancipación de las Colonias Españolas», dice que se inició en la ciudad de Cádiz en la Logia Lautaro y que en 1810 durante su misión diplomática a Londres conferida por la Junta de Gobierno de Caracas, recibió del Precursor General De Miranda en persona, el Grado de Iniciación en la Gran Logia Americana, en donde repitió el juramento que hace poco había prestado en la Logia de Cádiz. Sin embargo, otros historiadores afirman, que el Coronel Simón Bolívar ingresó a la Masonería en la Respetable Logia San Alejandro de Escocia de París en 1805 y recibió el Grado de Compañero en la misma Logia el 11 de Noviembre del mismo año. Solo existían esos dos grados; el de Compañero aseguraba la Maestría.

Como la situación política era delicada, y el palo no estaba para hacer cucharas, nueve días después del arribo del General Bolívar a Caracas, se comunicó con el General De Miranda, que se encontraba en la Isla Holandesa de Curasao y le solicito que viniera a Caracas para dar los últimos toques al problema de la liberación. En efecto, el 11 de diciembre de 1810 el General De Miranda llegó a La Guaira en el buque de guerra El Avon de la corona británica. Ya el Precursor había aceptado el cargo de Jefe de la Junta Revolucionaria de Caracas. Venía funcionando en esta ciudad una Logia con el nombre de Sociedad Patriótica dependiente de la Gran Logia Americana de Londres, que orientaba a los Hermanos patriotas revolucionarios agrupados con tan señalado propósito.

Para esa ocasión la nueva República de Venezuela se encontraba amenazada por las fuerzas imperiales dirigidas por el capitán de fragata Domingo Monteverde, osado oficial, manipulador e inescrupuloso, de autos conocidos como militar y que después en marzo de 1810 se declaró defensor de los realistas y como Jefe de los Derechos del Rey Fernando VII organiza la resistencia para establecer nuevamente el Gobierno Español.

Como el Gobierno republicano de los patriotas en Venezuela de las Provincias Confederadas, por Decreto del 28 de abril de 1812 había conferido al General de Miranda la Dictadura y el título de Generalísimo de mar y de tierra, y desde el día 11 venía despachando como tal, el 1º de mayo de 1812 nombra al Coronel de Milicias Simón Bolívar como Comandante político y militar de la plaza de Puerto Cabello, dándole posesión al día siguiente. Las contradicciones existentes entre criollos y españoles, eran un problema delicado de oportuna atención, por lo que no resultaron necesarias y suficientes las conversaciones adelantadas por el Libertador.

Como los acontecimientos de la guerra en Puerto Cabello fueron desfavorables a los patriotas, la pérdida de esa Plaza Fuerte significó un grave descalabro para la República y tal circunstancia fue aprovechada hábilmente por el capitán de Milicias Francisco Fernández Vinoni, natural de Garachico –Isla Canaria de Tenerife–, oficial de guardia del Castillo de Puerto Cabello, bajo cuya dirección el sargento mayor Antonio de Guzmán y otros presos políticos realistas se habían sublevado. Sobre la responsabilidad de este desafortunado acontecimiento se han hecho muchas conjeturas, la mayor parte de las cuales apuntan contra el coronel Simón Bolívar, por la pasiva actitud asumida cuando injustamente fue sindicado de traidor, el Precursor De Miranda. No me corresponde hacer un juicio de responsabilidades sobre este penoso incidente, ni ser defensor del Libertador de la acusación de haber participado en la delación y captura, que no se hubiese generalizado a no ser por las cartas que el futuro Libertador enviara al Precursor desde Caracas (12 de julio de 1812 y 14 de julio, dos días después), donde le manifiesta su estado anímico de abatimiento por la pérdida de Puerto Cabello y le solicitó, permiso para descansar después de trece noches de insomnio por hallarse en una especie de enajenamiento moral.

En la segunda y última carta, lleno de vergüenza, con habilidosa sutileza evade responsabilidades: Yo no soy culpable, pero soy desgraciado y basta. Una frase por demás desobligante y altanera. Por esta razón muchos historiadores son de la opinión que si el Coronel Bolívar no hubiera escrito esas dos cartas y se hubiese mantenido al margen de los acontecimientos, con toda seguridad la opinión pública, que es el mejor juez, no lo hubiera señalado como delator y traidor.

El Precursor De Miranda, era un soldado vencido por los años, sin energías, sin espíritu de militar osado, con muchas adversidades y confiando en la sagrada palabra de honor militar del opositor, accedió a suscribir un Tratado de Capitulación con el jefe realista, General Domingo de Monteverde, Capitán de Fragata, cuyas negociaciones comenzaron el 12 de julio de 1812 en la ciudad de Valencia y se firmó la Capitulación el 25 del mismo mes, por el Oficial José de Sata y Bussy, a nombre y en representación del Precursor, en el pueblo de San Mateo, con el descontento de los patriotas. Desde ese momento la Primera República Venezolana quedó sepultada.

El Comandante del ejército realista Brigadier General Domingo de Monteverde –hombre de mala fé– violó amplia y descaradamente las cláusulas de la Capitulación de San Mateo, suscrita con el General De Miranda en que se permitía a los Oficiales y patriotas civiles comprometidos en la revolución expatriarse, y ordenó al traidor Coronel Manuel María de las Casas, cerrar el Puerto de La Guaira y evitar la fuga de los 400 comprometidos a los cuales se les capturó y arrastró por las calles de Caracas asidos a las colas de los caballos. Esta orden fue cumplida el 31 de julio. La primera y mejor pieza de esa cacería humana fue el General De Miranda, quien se había instalado en la residencia del Gobernador Militar de La Guaira, el Coronel Manuel Ma. de las Casas –de cuya deslealtad desconocía– en compañía de su edecán Carlos Soublette y de dos servidores más, quienes fueron apresados por los realitas.

Es entonces cuando se pone en evidencia la delación hecha contra el Precursor. Impulsados por un falso dolor, movidos por el resentimiento y la mentirilla de que el general De Miranda había negociado con Monteverde a espalda de las autoridades patrióticas, un grupo de militares, entre ellos los generales Tomás Montilla, Simón Bolívar y Luís B, Chantillon, disponen apresar al Precursor y entregarlo a las nuevas autoridades. Tan torpe maquinación se efectúa a las dos de la mañana, cuando el General es sacado de la vivienda y llevado al Castillo de San Carlos, y por orden del General Monteverde es remitido a las bobedas del Castillo de San Felipe en Puerto Cabello, el día 2 de agosto de 1812. El 2 de julio de 1813 es trasladado al Castillo del Morro de San Juan de Puerto Rico y en diciembre del mismo año es embarcado para España a donde llega el 5 de enero de 1814 a Cádiz y encerrado en el presidio de La Carraca, en un calabozo del Castillo de la Cuatro Torres.

Para muchos historiadores imparciales y críticos escritos llamó poderosamente la actitud asumida por el entonces coronel Simón Bolívar junto con los comandantes Montilla y Chatillón no solo de haber faltado al Honor Militar sino al vínculo espiritual contraído de defender, dar asilo y proteger la vida del general De Miranda Gran Maestro de la Logia Regional Americana, y Precursor de la Independencia de América. No nos queda la menor duda de la tremenda metida de patas del coronel Bolívar, quien al no ver ninguna posibilidad de huir del país para ponerse a salvo del enemigo español, se refugia escondiéndose en Caracas, de donde, gracias a los buenos oficios e influencias del español don Francisco de Iturbe, obtuvo el pasaporte otorgado, nada menos, por el Brigadier General Domingo de Monteverde, nuevo Jefe del gobierno español, y para lograr salir de La Guaira el 27 de agosto de 1812 para llegar a Curazao el 2 de Noviembre del mismo año. Para esos días de noviembre, procedente de esa Isla, el coronel Bolívar llegó a Cartagena, acompañado de varios oficiales venezolanos y extranjeros entre ellos el Oficial francés capitán Antonio Leleux, un varón inquieto, de gran fe republicana y fervoroso Masón; como tal, hizo parte de la Logia Masónica en Cartagena Las Tres Virtudes Teologales, siendo Presidente el abogado y Hermano Manuel Rodríguez Torices, mártir de la Patria.

Con la llegada a Cartagena de los refugiados venezolanos y militares extranjeros que pudieron huir de Venezuela a la caída de la Primera República en 1812 aumentó el número de miembros de la Logia Las Tres Virtudes Teologales, que funcionó normalmente hasta 1815, por el insostenible sitio, impuesto por el pacificador español General Pablo Morillo en ese año.

En 1814, la Asamblea Legislativa del Estado de Cartagena elige por segunda vez al Hermano Masón Manuel Rodríguez Torices en el cargo de presidente, Gobernador, Dictador del Estado, designación que rechaza, por tener que ocupar su curul como diputado por dicho Estado al Congreso de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, reunido en la Villa de Leiva y el 24 de octubre de 1815 donde fue elegido Presidente de dicho Congreso.

Conviene recordar que, durante el Gobierno republicano del Estado de Cartagena, desde el 11 de noviembre de 1811, hasta su caída y emigración el 5 de diciembre de 1815, el movimiento marítimo de La Ciudad Heroica con las islas Antillas y países amigos fue intenso. La isla de Jamaica, dependiente del gobierno inglés era no solo un centro de abastecimiento comercial sino una importante sede Masónica británica en donde se respiraban los principios libertarios contra España y su tiranía. Con gran facilidad los criollos americanos ingresaban a las Logias de esa Isla al igual que muchos frailes dominicanos que salieran huyendo de Santa fe de Bogotá al tener conocimiento de la victoria en el Puente de Boyacá el 7 de agosto de 1819. Algunos de estos frailes regresaron con ideas republicanas modernizantes y los más curioso investidos con el título de masones. El claro entendimiento entre los masones fue un factor determinante, no sólo para que se fortaleciera la Logia Las Tres Virtudes Teologales sino para, a partir de 1809 y 1819 permitiera el nacimiento de Talleres en Santa fe. Así se explica la sincronización del movimiento emancipador ya que para prosperar una revolución se necesita preparación, fijar las ideas y la confianza en un grupo de personas, de tal manera que haya una enorme fuerza humana en la que se apoya el proceso, que lo sostenga, le dé firmeza y lo ejecute. Para salud de la Nueva Granada, así ocurrió.

Indudablemente, con el general Francisco de Miranda, Precursor de la Independencia Hispanoamericana, se iniciaba la influencia de la Francmasonería en el proceso revolucionario de América Española, inspirado en los principios tutelares de la Revolución Francesa con sus enseñas; la triada fundamental de nuestra organización de Libertad, igualdad y fraternidad, lema que utilizaron los revolucionarios Franceses. Por ello, el gran general. Precursor de la Independencia de América del Sur se sirvió de la Organización Masónica para llevar a cabo sus proyectos emancipadores por medio del símbolo, y el respeto guardado al secreto de los juramentos, y de evadir además la persecución de sus enemigos tradicionales: La ignorancia, la hipocresía y la ambición.

El gran general don Francisco De Miranda, general de División del Ejercito Francés, excombatiente del ejercito español en el norte de África, soldado de la Independencia Norteamericana, Precursor de la Independencia de América del Sur, preso en Castillas, murió el 14 de Julio de 1816 en una celda de las Cuatro Torres del presidio de la Carraca de Cádiz con una cadena atada en su cuello. Designios criminales dirigidos por manos clericales robaron su cadáver sin que hasta la fecha se sepa con seguridad donde lo ocultaron o si le dieron sepultura en cualquier monasterio de España. Su cripta en el Arco del Triunfo de los Campos Eliseos aún sigue vacía esperando sus despojos mortales.

BIBLIOGRAFÍA

  • PERFILES MASÓNICOS. Stevenson Collante, José. Ediciones Sociedad Hermanos de la Caridad. Barranquilla, Colombia. 30 de octubre de 1999.

  • HISTORIA DE COLOMBIA. Henao, Jesús M. y Arrubla, Gerardo.

  • LA MASONERÍA EN LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA. Carnicelli, Américo. Cooperativa Nacional de Artes Gráficas. Bogotá. 1970.

  • HISTORIA DE LA MASONERÍA COLOMBIANA. Carnicelli, Américo. Cooperativa Nacional de Artes Gráficas. Bogotá. 1975.

  • REVISTA EL MISIONERO. Números 8, 51, 52, 53 y 54. Sociedad Hermanos de la Caridad. Artes Gráficas Industriales Limitada. Barranquilla, Colombia.

  • COLOMBIA AL DÍA. Plaza y Janet.

  • PRESIDENTES DE COLOMBIA. Plaza Vega, Alfonso

jueves 12 de febrero de 2009

Abraham Lincoln y la Masonería



Mario Morales Charris 33º
Past Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia
Pres.·. Gran Tribunal Soberano «Lázaro Bravo Maury», Cám.·. 31°


«Si la esclavitud no es injusta, entonces no hay nada injusto»
ABRAHAM LINCOLN


Introducción

Al celebrarse el bicentenario del nacimiento de Abraham Lincoln el 12 de febrero de 2009, el gobierno de los Estados Unidos de América en cabeza de su presidente Barak Obama, dispuso hacerlo en grande, y no era para menos, donde todas las embajadas de este país, ubicadas en naciones con las que mantiene relaciones diplomáticas, participaron en la conmemoración.

Lincoln, considerado entre los más grandes presidentes de su patria y el más venerado, es recordado no sólo por su capacidad de unir al país del norte, sino en gran medida a su excelente sentido para elegir el momento propicio para llevar a cabo la abolición de la esclavitud y aplicar una política de reconstrucción que concebía una concesión gradual de derechos políticos y sufragio a los antiguos esclavos negros, personificando en sí mismo el sueño americano.

Sustentó sus ideales con destreza y vehemencia en el discurso antiesclavista de Peoria en 1854, en el que presentó sus argumentos éticos, legales y económicos en contra de la esclavitud y en 1846, como diputado del Congreso, apoyó a los abolicionistas de Washington.

El vigor y la capacidad de convencimiento que tenía su campaña antiesclavista, más las pugnas dialécticas que mantuvo con el candidato demócrata Stephen A. Douglas le dieron una gran popularidad que le llevó a ganar las elecciones presidenciales en 1860.

Fue un hombre de principios: honesto, altruista, humanitario, prudente, tolerante, obraba con justicia y equidad, con fortaleza de espíritu. Planteaba que «todos los hombres nacen iguales», partidario de defender las ideas dentro de los límites de la razón; o sea que practicaba las virtudes de un verdadero Masón progresista. Modales o preceptos que mantuvo presente durante su carrera política, especialmente en los tiempos difíciles. Uno de estos momentos fue durante la Guerra Civil, que enfrentó a los estados del norte, partidarios de una federación de estados regidos por un gobierno central, y los del sur que no querían pagar impuestos al gobierno central ni abolir la esclavitud.

Con la proclamación de emancipación el 1 de enero de 1863, Lincoln se convirtió definitivamente en el héroe de los abolicionistas, que poco tiempo después vieron sus esperanzas hechas realidad en el brillante discurso de Gettysburg. Esta declaración emitida en el cementerio de la ciudad, en honor a los soldados muertos allí durante la Guerra Civil, sentó las bases de una nueva nación ajustada al principio de que «todos los seres humanos son iguales».

Miles de libros se han escrito sobre este eminente presidente, pero no hemos encontrado ninguno sobre Masonería que destaque su vida y los valores morales practicados por él. Sin embargo, por la Internet hay cualquier cantidad de páginas que lo relacionan con nuestra Institución y muchos autores afirman que fue Masón.

En todo caso con este ensayo nos proponemos rendirle un testimonio de admiración, a este caballero que se convirtió en un icono estadounidense, en los doscientos años de su nacimiento, cumplidos el 12 de febrero de 2009.

La metodología que utilizaremos es de fuente secundaria e histórica-analítica, donde despejaremos muchas inquietudes y daremos respuestas a algunos interrogantes como: ¿Lincoln fue Masón?, si lo fue, ¿en cuál Logia se inició?, o ¿hizo solicitud de ingreso a la Francmasonería?, o ¿por qué no se inició en la Masonería? ¿Participó alguna vez en actividades Masónicas? Por la época en que vivió, ¿tuvo amigos o se rodeó de Masones? Pero, antes veamos de manera sucinta la biografía de Abraham Lincoln por considerarla de vital importancia para nuestros propósitos. En el breve estudio de su vida veremos en primer lugar la historia de su familia, luego su pensamiento y participación en la política estadounidense, y por último examinaremos sus nexos con la Masonería.

La Familia Lincoln

De acuerdo al investigador Lord Charnwod[1], la familia Lincoln procede de Gran Bretaña. En 1638 Samuel Lincoln salió de su ciudad natal Norwich, al E de Inglaterra, capital del condado de Norfolk, a orillas del Wensum, cerca de su confluencia con el Yare y se instaló en Hingham, estado de Massachussets, Nueva Inglaterra[2]. Tiempo después los Lincoln se fueron asentando en Nueva Jersey, Virginia y Pennsylvania. Más tarde un nieto de Samuel y Abraham Lincoln[3], abuelo del futuro presidente, cruzaron las montañas de Virginia en 1780 y se establecieron con su familia en Kentucky.

Abraham Lincoln Hanks –«Honesto Abe» como lo llamaban familiarmente– nació en el seno de una familia de colonos cuáqueros el 12 de febrero de 1809, en la granja del condado Hardin a 5 Km., de la ciudad de Hodgenville, en el actual condado de La Rue, del estado de Kentucky. La cabaña donde nació estaba construida de troncos. Fueron sus padres: Thomás
[4] Lincoln Harring y Nancy[5] Hanks Shipley, quienes contrajeron matrimonio el 12 de junio de 1806, él a la edad de 28 años y ella de 22. La ceremonia fue presidida por el reverendo Jesse Head. La pareja se mudó en un alojamiento en Elizabethtown donde Thomas trabajó como carpintero. Allí les nació Sarah[6] el 10 de febrero de 1807.

Después, al final de la primavera, los Lincolns se trasladaron a la granja antes mencionada, en Nolin Creek, Kentucky, a unas tres millas de Hodgenville. Allí, en la tormentosa mañana del domingo 12 de febrero de 1809, Nancy dio a luz a un niño llamado Abraham, nombre tomado de su abuelo paterno, futuro presidente de Estados Unidos de América.

En 1811 la familia Lincoln se mudó a otro hospedaje en Knob Creek. Pronto, Nancy tuvo otro niño, Thomas, que murió en la infancia. El Dr. Potter, un médico de Elizabethtown, intentó en vano salvarlo y nada pudo hacer por «Tommy», como lo llamaban en familia.

En el otoño de 1816, cuando Abraham llegaba a los siete años, su familia decidió probar suerte trasladándose al sur de Indiana, norte de Kentucky, al otro lado del río Ohio. Se instalaron en el pequeño condado de Pigeon Creek Perry (posteriormente Spencer). Al año siguiente, por su estado de pobreza y para auxiliar a la familia, le correspondió trabajar de ayudante en el campo, cortando leña y haciendo otras labores propias del suelo. En este lugar «Abe», junto con su hermana Sarah, asistió brevemente a la escuela. El grado de escolaridad entre su niñez y adolescencia, según lo indica la página oficial del gobierno de los Estados Unidos
[7], no equivale a un año. Fue una educación adquirida como él lo expresaba. Los libros predilectos de Abraham fueron: «La Biblia» por ser un ferviente creyente, «Las Fábulas de Esopo», «El Progreso del Peregrino», escrito por Juan Bunyan, la «Autobiografía de Benjamin Franklin», «Robinson Crusoe», «Las mil y una noches», compilado y traducido por Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar, y «La vida de Washington», por Parson Weems.

En 1818 la pequeña comunidad de Pigeon Creek fue azotada por la «enfermedad de la leche»
[8]. Nancy Hanks Lincoln también se enferma y fallece el 5 de octubre de ese año a la edad de 34 años.

Después de la muerte de Nancy, Tomás Lincoln volvió al año siguiente a Elizabethtown, Kentucky y le propuso matrimonio a Sarah Bush Johnston
[9], una viuda a quien había conocido hacía muchos años. Las nupcias se llevaron a cabo el 2 de diciembre de 1819, cuando Abraham contaba con 10 años, Thomas con 41 y Sarah con 31. Pronto la pareja viajó de regreso a la cabaña de Thomas, en el estado de Indiana, junto con ellos los tres hijos de Sarah de su matrimonio anterior: Elizabeth de 13, Matilda de 10 y John de 9 años.

En 1827 Thomas era dueño, en Indiana, de 100 acres de tierra (6,8 Ha.), y en 1829 comenzó la construcción de una mejor cabaña, la cual nunca terminó porque vendió la propiedad y decidió trasladarse al condado de Macon, Illinois, en 1830. En 1831 se mudó al condado de Coles también en Illinois. Fue aquí donde vivió el resto de su vida.

Para esta época, en el mes de julio, Abraham contaba con 22 años y es contratado por el señor Denton Offutt, quien le tenía gran afecto, para que administrara un almacén con molino en New Salem. También, en este período su familia cae en completa insolvencia económica.

Abraham Lincoln y la Política

En 1832, «Honesto Abe» se presenta en la legislatura estatal y pierde, al igual que se queda sin trabajo. Además, participa con el grado de capitán en la guerra de «Black Hawk»[10] («Halcón Negro») contra los indios «Sioux». Al año siguiente (1833) es nombrado jefe de correos y al mismo tiempo inicia sus estudios de derecho, los cuales culminó en 1836. Después, en 1837, entra a ejercer como abogado en Springfield, ciudad donde además empezó a hacerse conocido por sus ideas antiesclavistas.

En 1834 fue elegido diputado de Illinois por el Partido Whig
[11] (conservador), escaño que ocupó durante cuatro períodos consecutivos hasta 1842. Tributo a su discurso de mejores condiciones de vida para los negros y a su gran elocuencia, logró una gran popularidad en todo el estado.

En 1842 contrae nupcias con Mary Ann Todd Parker
[12] en Springfield, Illinois, con quien tuvo cuatro hijos: Robert[13] (Rob), Edward Baker[14] (Eddie), William Wallace[15] (Willie) y Thomas[16]
(Tad).

En 1846 Lincoln consiguió la jefatura del partido Whig, y como diputado del Congreso federal apoyó a los abolicionistas de Washington. No obstante, su resuelta oposición a la guerra contra México, a cuya finalización obtuvo los territorios de Alta California, Nuevo México, el norte de Sonora, Coahuila y Tamaulipas y la unión definitiva de Texas, le hizo perder muchos votos, y fracasó en las elecciones legislativas de 1849. Desilusionado, en este mismo año regresó a su estado natal Springfield donde ocupó el cargo de jefe de catastro, retirándose de toda aspiración política para ser elegido senador. Igualmente trabajó como procurador durante seis años. Su regreso a la arena política se produjo en 1854, cuando el asunto de la esclavitud volvió a discutirse a raíz de la firma del acta Kansas – Nebraska que respaldaba extenderla a los estados del noroeste.

Es de gran interés señalar que Lincoln inicialmente no apoyaba la abolición de la esclavitud en los estados en los que ya existía, sobre todo en los del sur, se oponía a que se estableciese en aquellos otros en los que no estaba autorizada. Pues, cuestionaba que era una medida equivocada porque la esclavitud era injusta en si misma. Por este motivo se hizo célebre en sus planteamientos, la fogosidad de su verbo y la solidez de sus argumentaciones, llenó de gloria su discurso antiesclavista de Peoria en 1854, en el que presentó sus fundamentos morales, legales y económicos en contra de la esclavitud. La situación generó cambios políticos: el Partido Whig terminó disuelto y derivó en el Partido Republicano, en el que Lincoln fue uno de los miembros fundadores en 1854.

Durante su campaña para el senado de los Estados Unidos en 1858 contra el demócrata Stephen A. Douglas, sacó a relucir su don retórico con un discurso antiesclavista y los duelos dialécticos no dejaron de esperarse; con todo, Lincon sufre una nueva derrota, pero recupera su renombre.

En la Convención Nacional del Partido Republicano del año 1860, en la ciudad de Chicago, se convirtió en el candidato oficial del partido para la presidencia de los Estados Unidos, derrotando a William H. Seward, representante de los abolicionistas más radicales.

Por el lado de los Demócratas, los estados del Norte lanzaron a Stephen A. Douglas y los del Sur postularon a John C. Breckinridge, quien era el vicepresidente en ese momento, y el Partido de la Unión lanzó un cuarto candidato presidencial, el ex-whig, John C. Bell.

Al año siguiente –el 6 de marzo de 1860– beneficiado por las divisiones internas de los demócratas, ganó las elecciones a la presidencia de la Unión, con 1’865.908 votos populares, equivalente al 39,82% del total de la votación y 180 Grande Electores del Colegio Electoral
[17]. Por tanto, Lincoln obtuvo el porcentaje más bajo logrado por un candidato ganador en la historia de las elecciones presidenciales de Estados Unidos[18]. De esta manera se convierte en el decimosexto presidente de los Estados Unidos.

Antes de que asumiera oficialmente la presidencia el Sur nunca escondió que la secesión era ineludible. Tal situación acrecentó considerablemente la tensión en toda la nación. Fue así cómo siete estados sureños: Carolina del Sur, Missisipi, Florida, Alabama, Georgia, Louisiana, y Texas decidieron separarse de la Unión en señal de protesta. Estos hechos se presentaron entre el 20 de diciembre de 1860 y 1 de febrero de 1861, liderados por el estado de Carolina del Sur. Así que crean una nueva unidad política: los Estados Confederados de América, presididos por Jefferson Davis. La capital de los C. S. A. (Confederate States of America) fue instituida en Richmond, Virginia, en julio de 1861.

El asunto se complicó tanto que Lincoln llegó a sobrevivir a un atentado en Baltimore, Maryland y el 23 de febrero de de 1861, debió llegar oculto y disfrazado a Washington, por lo que el Sur lo criticó y lo tildó de cobarde. En todo caso «Abe» enfrentó la crisis interna más grande que haya tenido un presidente de los Estados Unidos de América.

La Confederación, opuesta al gobierno de Lincoln, resuelve expandirse amenazando a los fuertes federales australes, el «Fort Sumter», en Carolina del Sur era considerado como el de mayor valor; por tanto, fue sitiado y a partir de este hecho se inicia la guerra civil. Para enfrentar esta situación Lincoln nombra a los generales más destacados, entre ellos a Ulysses S. Grant. Éste emplearía su experiencia militar y su potencial de liderazgo para llevar a su fin la Guerra Civil.

Para Lincoln era necesaria la unión de todos los estados y así poner en marcha su plan de gobierno. En materia económico–financiero, el «Sistema Americano», como lo llamaría Henry Clay, lo podemos resumir en tres puntos: 1) Una política aduanera proteccionista, 2) «mejoras internas», o sea, inversiones públicas en servicios básicos, y 3) una política bancaria inflacionista. Del mismo modo llevó a cabo un prudente programa antiesclavista. Tras comprobar una vez más la intransigencia del otro bando, el 1 de enero de 1863 decretó la emancipación de los esclavos negros en todo el territorio de la Unión. Evidentemente, Lincoln mostró su liderazgo a la población de la Unión durante la guerra, como lo prueba el «Discurso de Gettysburg», un discurso de consagración de un cementerio de soldados de la Unión muertos en la batalla de Gettysburg en 1863. También debemos señalar que la decisión de darles autonomía a los esclavos sería confirmada por la 13a enmienda a la Constitución, votada en diciembre de 1865, que establece la libertad para todos los estadounidenses.

En 1864, cuando el Norte tenía ya dominada casi por completo la situación y el fin del enfrentamiento bélico se veía próximo, Lincoln fue reelegido para un nuevo mandato con un programa de reconstrucción nacional que no pudo realizar: a los cinco días de finalizar la guerra de Secesión (viernes santo, 14 de abril de 1865) a Abraham Lincoln le hacen un atentado, mientras asistía a una función teatral con su esposa en el teatro Ford, en Washington. La obra era «Our American Cousin» («Nuestro Primo Americano») una comedia musical. Cuando Lincoln se sentó en el balcón, John Wilkes Booth, un actor famoso y simpatizante del Sur de Virginia, disparó un único tiro en la parte posterior de su cabeza, a las 10:15 P.m., Lincoln fue llevado a través de las calles a la casa de Petersen en donde muere a las 7:22 de la mañana del día 15 de abril. Este fue el primer asesinato presidencial en la historia americana.

El cuerpo de Lincoln fue llevado por tren en una magnífica procesión fúnebre por varios estados y visto por más de siete millones de personas. La nación se afligió por un hombre, al que muchos consideraron el salvador de los Estados Unidos y el protector y el defensor de lo que Lincoln mismo llamó «el gobierno de la gente, por la gente, y para la gente ». Sus restos descansan en el cementerio de Oak Ridge en Springfield (Illinois).

Abraham Lincoln y la Masonería

Algunos autores señalan o incluyen en sus listados de «Masones eminentes» a Abraham Lincoln, lo cual no es cierto. Él nunca llegó a ser iniciado en la Francmasonería, pero existen pruebas documentales en la que se confirma que hizo solicitud de ingreso a la Tyrian Lodge, en Springfield, Illinois, en acto seguido a su elección, en 1860. A pesar de ello, la retiró voluntariamente porque creyó que su ingreso a nuestra Institución podría interpretarse como una artimaña para conquistar votos y prometió hacer una nueva solicitud cuando saliera de la presidencia; sin embargo, esto no se pudo cumplir porque fue asesinado en el inicio de su segundo período presidencial.

Está completamente claro que la Masonería ha mantenido una presencia permanente en la Presidencia de los Estados Unidos de América, comenzando por la famosa Casa Blanca en Washington, diseñada por el arquitecto Masón, James Hoban.

De los 44 presidentes, 20 han sido iniciados en nuestros augustos misterios, en 3 hay dudas de que hayan sido Masones y 11 no lo fueron.

Los Presidentes Masones en su orden fueron:


1º, George Washington: del 30 de abril de 1789 al 3 de marzo de 1797. 5º, James Monroe: del 4 de marzo de 1817 al 3 de marzo de 1825. 7º, Andrew Jackson: del 4 de marzo de 1829 al 3 de marzo de 1837. 8º, Martin Van Buren: del 4 de marzo de 1837 al 3 de marzo de 1841. 11º, James Knox Polk: del 4 de marzo de 1845 al 3 de marzo de 1849. 12º, Zachary Taylor: del 4 de marzo de 1849 al 9 de julio de 1850. 14º, Franklin Pierce: del 4 de marzo de 1853 al 3 de marzo de 1857. 15º, James Buchanan: del 4 de marzo de 1857 al 3 de marzo de 1861. 17º, Andrew Johnson: del 15 de abril de 1865 al 3 de marzo de 1869. 20º, Jame Abraham Garfield: del 4 de marzo de 1881 al 19 de sep. de 1881. 25º, William Mckinley: del 4 de marzo de 1897 al 14 de Sep. 1901. 26º, Theodore Roosevelt: del 14 de sep. de 1901 al 3 de marzo de 1909. 27º, William Howard Taft: del 4 de marzo de 1909 al 3 de marzo de 1913. 29º, Warren G. Harding: del 4 de marzo de 1921 al 2 de agosto de 1923. 32º, Franklin Delano Roosevelt: del 4 de marzo de 1933 al 12 de abril de 1945. 33º, Harry S. Truman: del 12 de abril de 1945 al 20 de enero de 1953. 36º, Lyndon B. Johnson: del 22 de nov. de 1963 al 20 de enero de 1969. 38º, Gerald R. Ford: del 9 de agosto de 1974 al 20 de enero de 1977. 41º, George H. W. Bush: del 20 de enero de 1989 al 20 de enero de 1993. 42º, William Jefferson Clinton: del 20 de enero de 1993 al 20 de enero de 2001.


De los cuatro aspirantes a la presidencia en 1860, Lincoln era el único que no era Francmasón, aunque siempre se expresó bien de nuestra Orden y la admiraba por su trabajo. Y, fue, quizás el más célebre de todos los presidentes, después de George Washington; muchos afirman que perteneció a la Sociedad Rosacruciana. El segundo vicepresidente de Lincoln, Andrew Johnson, fue Masón, como el secretario de Guerra Edwin Stanton. La esposa de Lincoln, Mary Todd, era apasionada al ocultismo. Le sucedió Andrew Johnson, 17° Presidente, como acabamos de indicar era Masón; incluso, el asesino de Lincoln, John Wilker Booth, se dice que también lo era, pero no hemos podido confirmarlo.

Uno de los amigos más cercanos a Lincoln era el Francmasón Bowling Green, miembro de la Gran Logia de Illinois. Lo conoció cuando se fue a vivir a New Salem, a la edad de 22 años. Al morir Green en febrero de 1842, el Venerable Maestro de la Springfield Lodge Nº 4, en el Ceremonial de Pompas Fúnebres Masónicas, invitó a Lincoln a pronunciar unas palabras en memoria de este Hermano. Igualmente conoció y estuvo rodeado de muchos Francmasones, entre ellos su gran contrincante político Stephen A. Douglas, también miembro de la Springfield Lodge Nº 4; Henry Clay, Gran Maestro de la Gran Logia de Kentucky, senador y varias veces candidato a la presidencia de EEUU. La lista de Masones prominentes, vinculados a la política es muy extensa, y que participaron en ambos bandos de la guerra civil de entonces.

Por otra parte es interesante saber que «Abe», así como vivió rodeado de Francmasones, también tuvo dos grandes problemas con Masones. El primero de ellos, según Paul M. Bessel
[19], fue en mayo de 1837, uno de sus primeros casos legales, en representación de la viuda y el hijo de Joseph Anderson, en su esfuerzo por tomar posesión de 10 acres de tierra que presuntamente habían sido de propiedad de Joseph Anderson, en el momento de su muerte. Pero, James Adams, un Oficial de la Logia Masónica de Springfield se encontraba en posesión de la tierra. Lincoln consideró que la transmisión de la misma era falsa, por lo que tuvieron una profunda enemistad pública.

El otro caso fue en 1842 con el Masón James Shields, un inmigrante irlandés, demócrata y rival político de Lincoln. Shields había logrado el apetecido cargo de Auditor del Estado de Illinois y procedió a recaudar los impuestos en metal oro y plata en lugar del papel moneda emitido por el Estado. A raíz de esta actitud, comenzaron a salir cartas publicadas en los diarios, al aparecer, bajo nombres falsos y con lenguaje muy sarcástico, cuestionando la honestidad de Shields. Éste acusó a Lincoln y al partido Whig como los autores de esos escritos. Situación que llevó a Lincoln retarlo en duelo. El 22 de septiembre del año citado, Lincoln, Shields, y sus respectivos acompañantes cruzaron el río Missisipi a Missouri para el duelo (en ese momento todavía era legal en Missouri). Afortunadamente los amigos de Shields intervinieron para aceptar la explicación de Lincoln y el duelo fue cancelado; de lo contrario, posiblemente los resultados de la abolición de la esclavitud en América hubiesen durado décadas e incluso podría haber continuado la división entre el Norte industrial y el Sur agrícola de los Estados Unidos de América.

Es de gran valía conocer que a la muerte del presidente Lincoln, muchas Logias, Grandes Logias, Supremos Consejos y Cuerpos Masónicos en general, tanto de América como de Europa rechazaron el vil asesinato. En 1866 el Gobierno estadounidense publicó un volumen que recoge las resoluciones y homenajes de 44 Instituciones Masónicas. Veinte de ellas lo hacen reconociéndole la calidad fraternal por sus virtudes, por eso lo tratan como «Hermano». Sólo citaremos unas cuantas por cuestiones de espacio.

La Tyrian Lodge de Springfield, Illinois (donde Lincoln hizo solicitud de ingreso y después la retiró) expidió, el 17 de abril de 1865, una resolución para exaltar su memoria, manifestando: “que la decisión del Presidente Lincoln a su solicitud de posponer los honores de la Francmasonería, por temor a ser malinterpretado sus motivos, es el más alto grado de honor a su memoria”.

La Septentrion Masonic Lodge of Ghent de Bélgica: “Lincoln personificó la causa de la libertad y la fraternidad humana”.

La Lodge of La Franche Union, at Choisy-Le-Roy de Francia: “Estamos llorando la pérdida de un Hermano cuya memoria nunca será olvidada por los patriotas y los Masones Libres. Él honra la Masonería”.

“A partir de esta fecha, el nombre de Abraham Lincoln está inscrito en la lista de nuestros miembros, y en cada período de sesiones durante tres meses, un Hermano resucitará en la llamada de su nombre y su respuesta: ‘Abraham Lincoln murió como un Masón para elevar la humanidad indignada por la esclavitud’. Dentro de tres meses celebraremos un funeral Masónico a su memoria”.

United Benefactors of Gentilly. Gran Logia de Nueva York: “El muy ilustre hermano, Abraham Lincoln, ha dado su vida por el amor de su país, etc., por lo tanto, es el más noble ejemplo que un Hermano Masón pueda dar a sus Hermanos. La Francmasonería ha sufrido una pérdida irreparable”.

Otras Logias pensaban que Lincoln pertenecía a la Gran Logia de Nueva York, es el caso de la Gran Logia de Irlanda, Gran Logia de Escocia, la Logia de Gymnosophists de Londres, al señalar: “Abraham Lincoln, miembro de la Gran Logia de Nueva York”. Lo mismo sucedió con la Gaceta de Francia, del 5 de mayo de 1865.

Para finalizar, haciendo referencia a la muerte de Lincoln, en Italia se pronunciaron, la Logia ‘Progreso Social’ de Florencia, ‘Ancianos Virtuosos’ de Leghorn, Logia ‘Lume y la Verdad’ de Mesina, el ‘Gran Oriente de Italia’ en Turín, Logia ‘Cartago y Utica’ de Túnez y una Logia de Parma, así: “Hemos perdido a un hermano en la persona del ilustre fallecido y hemos visto pocos como él desde la fundación de la Orden”.
_______________

[1] Charnwod, Lord. Abraham Lincoln. Ediciones Pocket Books, Inc. Of Canadá, Ltd. 1917. P. 3

[2] Nueva Inglaterra es el nombre dado al conjunto de los Estados norteamericanos situados al NE del país: Maine, New Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut.

[3] El Coronel Abraham Lincoln nació el 15 de julio de 1739, (otros autores señalan que fue el 13 de mayo de 1744) en el condado de Berks, Pennsylvania. Murió en mayo de 1786 en el Cercano, Lexington, Fayette, Kentucky, asesinado por los indios Jefferson. Se casó con Bathseba Herring Harrinson el 9 de julio 1770 en Bridgewater, Agusta. Ahora Rock, Virginia. Ella nació en 1746 en Rockingham, murió en 1836 en la aldea Millcreek, condado Union, Estado de Illinois.

[4] Thomas nació el 6 de enero de 1778 en Linville Creek, Augusta, lo que es hoy el condado de Rockingham, estado de Virginia. Era el cuarto de cinco hijos del coronel Abraham Lincoln y Bathsheba Herring Harrinson. Sus hermanos mayores fueron Mordecai, Josiah, y Mary, y su hermana menor se llamó Nancy.

Thomas fue agricultor y carpintero. Era un buen narrador de historias populares. Él y su esposa Nancy pertenecieron a la Iglesia Bautista «Mount Separate», separada de la Iglesia regular por desacuerdo con la esclavitud. La pareja tuvo tres hijos: Sarah, Abraham, y Thomas (quien murió en la infancia).

[5] Nancy Hanks, hija de Joseph Hanks y de Nancy Shipley. Nació el 5 de febrero de 1784. Algunos autores señalan que nació en el condado de Hampshire, otros que en el de Campbel y otros que en el de Amelia; en todo caso es seguro que lo fue en el Estado de Virginia. Se decía, además, sin pruebas que era hija ilegítima.

[6] Sarah murió durante el parto en 1828, quien se había casado con Aaron Grigsby en 1826.

[7] Poco aprendizaje de Abraham Lincoln. En Internet: http://www.nps.gov/archive/libo/learning_by_littles3.htm

[8] Se trata de una enfermedad contraída por el consumo de leche contaminada de origen bovino. El mal resultó cuando las reses comían la planta venenosa «snakeroot blanco». Maleza que se halla en todo el estado de Indiana, oeste de Ohio y la parte boscosa de Illinois.

[9] Sarah nació en el condado de Hardin, Kentucky, el 13 de diciembre de 1788. Ella fue una de las tres hijas de Christopher y Hanna Bush, quienes tuvieron nueve hijos. Los varones fueron: William, Samuel, Isaac, Elijah, Christopher y John. La hembras: Hannah, Rachel y Sarah.

La familia se trasladado a la zona de Elizabethtown y Sarah se crió allí. En este lugar cuando estaba joven conoció a Thomas Lincoln, pero se casó con Daniel Johnston el 13 de marzo de 1806. La ceremonia la dirigió el Rev. Benjamín Ogden. Daniel falleció el 14 de noviembre de 1814 y Sarah el 12 de abril de 1869, a la edad de 80 años.

[10] La Guerra de «Black Hawk» fueron luchas sucedidas en 1832 en el Medio Oeste de Estados Unidos. La guerra tomó el nombre del jefe Black Hawk (Halcón Negro), líder de una banda Sauk, de la tribu fox, y los Kickapoo, quienes lucharon en el frente británico contra el ejército de los Estados Unidos y la milicia de Illinois y el territorio de Michigan por la posesión de tierras en esta área.

[11] El Partido Whig de los Estados Unidos fue un partido político que existió durante el siglo XIX en los Estados Unidos. Fue creado para servir de oposición a la política de Andrew Jackson, y se denominó Whig por analogía a los Whig británicos, que se habían opuesto al poder real durante la Restauración inglesa.

[12] Mary Ann Todd nació en Kentucky el 13 de diciembre de 1818, era la tercera hija de Eliza Parker y Robert Todd Smith, quienes tuvieron seis niños que sobrevivieron la infancia. Los padres de Mary pertenecieron a importantes familias en Kentucky. Su madre murió cuando ella tenía 6 años y su padre se volvió a casar en 1826 con Elizabeth Humphreys, con quien tuvo 9 hijos más. Es de anotar que Mary nunca se llevó bien con su madrastra. Cuando tenía 20 años, en 1839, se mudó a Springfield, en casa de Elizabeth, su hermana mayor y el 16 de diciembre de ese año conoció a su futuro esposo, Abraham Lincoln.

[13] «Rob» fue el nombre de su abuelo Robert Todd. Nació el 1 de agosto de 1843. Único hijo de Lincoln que llegó a la madurez, que experimentó la muerte de sus hermanos y sus padres. Robert se casó con Mary Harlan, con quien tuvo tres hijos: Mary, Abraham y Jessie. Fue abogado de la Universidad de Harvard, pero después se dedicó a administrar empresas, llegando a ser presidente de la empresa Pullman de Chicago. Se desempeñó como Secretario de Guerra bajo la presidencia de James Garfield y más tarde, como Embajador de los Estados Unidos en Gran Bretaña. Robert murió el 26 de julio de 1926 en su casa de verano Hildene, estado de Vermont, a la edad de 83 años. Sus restos se encuentran en el Cementerio de Arlington, en Washington, DC., el único hijo de Lincoln no sepultado en el cementerio de Oak Ridge en Springfield, Illinois.

[14] «Eddie» fue el segundo hijo de Abraham Lincoln y Mary Todd. Le llamaron Edward por un amigo político de su padre, Edward Dickinson Baker, nació el 10 de marzo de 1846 y murió el 1 de febrero de 1850. La causa de su prematura muerte se desconoce, aunque se ha indicado que fue por difteria.

[15] El tercer hijo, «Willie», nació el 21 de diciembre de 1850 y llevó el nombre de un cuñado de Mary Todd Lincoln: William Wallace, por ser buen estudiante y el más amable con los niños de Lincoln. Falleció el 20 de febrero de 1862, a la edad de 11 años por fiebre tifoidea o malaria.

[16] «Tad», el cuarto y más joven de los hijos de Lincoln, nació el 4 de abril de 1853. Junto con William, fue responsable de muchos chistes y bromas en la Casa Blanca. Tras el asesinato de su padre, «Tad» y su madre vivieron en Europa durante tres años. Murió el 15 de julio de 1871, a los 18 años por pleuresía tuberculosa.

[17] Abraham Lincoln. En Internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Abraham_Lincoln

[18] Ridley, Jasper. LOS MASONES. Ediciones B. Argentina S: A. Segunda edición. Buenos Aires. Junio de 2002. P. 228

[19] Bessel, Paul M. ABRAHAM LINCOLN & FREEMASONRY. Respetable Logia A. Douglas Smith Jr. Nº 1.949. En Internet: http://hiraimsminute.blogspot.com/2008/02/abraham-lincoln-freemasonry.html

Referencias Bibliográficas

  • Alba, Víctor. LINCOLN. Colección Memoria de la Historia. Editorial Planeta, S. A. Primera reimpresión. Bogotá. Febrero de 1961.
  • Blaschke, Jorge y Río, Santiago. LA VERDADERA HISTORIA DE LOS MASONES. Editorial Planeta, S. A. Primera edición. Barcelona, España. Enero de 2006.
  • Charnwod, Lord. Abraham Lincoln. Ediciones Pocket Books, Inc. Of Canadá, Ltd. 1917.
  • Estados Unidos. Historia Universal Comparada. Tomo VI. Editorial Plaza & Janes. Segunda edición. Barcelona, España. Enero 1977.
  • Historia de América –Vida independiente de Estados Unidos. Enciclopedia Práctica Jackson. Octava edición. Tomo 8. México. Noviembre 1966.
  • Ridley, Jasper. LOS MASONES. Ediciones B. Argentina S: A. Segunda edición. Buenos Aires. Junio de 2002.

miércoles 11 de febrero de 2009

Discurso de Lincoln en Gettysburg



Por: Mario Morales Charris 33º
Past Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia

Pres.·. Gran Tribunal Soberano «Lázaro Bravo Maury», Cám.·. 31°

El décimo sexto presidente de Estados Unidos de América, Abraham Lincoln, pronunció un corto discurso en la consagración del Cementerio Nacional del Soldado, el 19 de noviembre de 1863, en la ciudad de Gettysburg, Pensilvania. Su disertación, diligentemente preparada, conocida como «El Discurso de Gettysburg», ha sido considerada posteriormente por los críticos en la literatura, historiadores y politólogos en general como uno de los más grandes discursos en la historia de la humanidad, o al menos, uno de los más célebres y citados de la época contemporánea.

El famoso «Discurso de Gettysburg», encierra consigo un llamamiento al respeto de los derechos humanos. Tema que se viene discutiendo en el mundo desde tiempos remotos y que en la culminación de las guerras revolucionarias estadounidense y francesa se convirtió en el pilar fundamental al llegar la edad moderna, y que la Francmasonería progresista asumió con la divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

De tal manera que Lincoln, en su «Discurso de Gettysburg», invocando los principios de igualdad de los hombres consagrado en la Declaración de Independencia, redefinió la Guerra Civil como un reciente nacimiento de la libertad para los Estados Unidos de América y sus ciudadanos.

Enfatizó que sus antecesores concibieron a Estados Unidos como un lugar de libertad en que «todos los hombres han sido creados iguales». Que los hombres que dieron sus vidas en la Batalla de Gettysburg sólo podrán ser glorificados si el país vive su propuesta de que todos los habitantes de la nación, sin importar la raza, son de hecho iguales, al expresar su disposición de que «el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra».

Pero antes, el 1 de enero de 1863, había proclamado la emancipación de todos los esclavos que vivían en estados todavía rebeldes. Sin embargo, Lincoln no alcanzó a ver la abolición oficial de la esclavitud, porque ocho meses antes de aprobarse la decimotercera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, fue asesinado.

Por otra parte, hay un hecho que llama la atención para el día del homenaje del Cementerio Nacional del Soldado, en la ciudad de Gettysburg, y es que la multitud esperaba la intervención de Edward Everett, reconocido diplomático y académico considerado como el mejor orador de su época.

El discurso de Everett duró dos horas. En cambio, las breves palabras de Lincoln resumieron la guerra en dos o tres minutos.

A continuación presentamos una traducción del texto del Discurso de Gettysburg, tomado de la página oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América.

Discurso de Gettysburg

«Hace 87 años, nuestros padres fundaron en este continente una nueva nación, concebida en la libertad y consagrada al principio de que todos los hombres son creados iguales.

Nos hallamos ahora empeñados en una guerra civil en que se está poniendo a prueba si esta nación, o cualquier nación igualmente concebida y consagrada, puede perdurar. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a dedicar parte de ese campo a lugar de eterno reposo de aquellos que aquí dieron la vida para que esta nación pudiera vivir. Es perfectamente justo y propio que así lo hagamos, aunque en realidad, en un sentido más alto, no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este suelo: los valientes que aquí combatieron, los que murieron y los que sobrevivieron, lo han consagrado mucho más allá de la capacidad de nuestras pobres fuerzas para sumar o restar algo a su obra.

El mundo advertirá poco y no recordará mucho lo que aquí digamos nosotros, pero nunca podrá olvidar lo que aquí hicieron ellos. A los que aún vivimos nos toca más bien dedicarnos ahora a la obra inacabada que quienes aquí lucharon dejaron tan noblemente adelantada; nos toca más bien dedicarnos a la gran tarea que nos queda por delante: que, por deber con estos gloriosos muertos, nos consagremos con mayor devoción a la causa por la cual dieron hasta la última y definitiva prueba de amor; que tomemos aquí la solemne resolución de que su sacrificio no ha sido en vano; que esta nación, por la gracia de Dios, tenga una nueva aurora de libertad, y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra».

Referencias

martes 10 de febrero de 2009

La Biblia de Lincoln y Obama



Por: Mario Morales Charris 33º
Past Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia
Pres.·. Gran Tribunal Soberano «Lázaro Bravo Maury», Cám.·. 31°


La Biblia que utilizó Abraham Lincoln, uno de los tesoros más preciados en la Biblioteca del Congreso, para su posesión como presidente decimosexto de los EE. UU. de América del Norte el 4 de marzo de 1861, fue comprada de modo apremiante por William Thomas Carroll, asistente de la Corte Suprema, pues la de la familia Lincoln no estaba disponible porque iba empacada con las demás pertenencias desde su casa en Springfield, Illinois a la Casa Blanca.

El libro sagrado de 1.280 páginas fue editado en 1853 por la Oxford University Press. Mide 15 centímetros de alto por diez de ancho y 4,5 de profundidad. Está encuadernado en terciopelo púrpura y reforzado con bordes metálicos bañados en oro. En el centro de la tapa se encuentra una placa metálica, igualmente recubierta en oro, en la que se halla grabado el título «Sagrada Biblia».

Le correspondió a Roger B. Taney, presidente de la Corte Suprema, tomarle el juramento a Lincoln, quien lo hizo bajo la sombra de una cúpula del Capitolio sin terminar con su mano derecha sobre la Biblia donde expresó: «Yo, Abraham Lincoln, juro solemnemente que desempeñaré legalmente el cargo de Presidente de los Estados Unidos, y que daré lo mejor de mi capacidad, preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». Luego besó el libro, siguiendo una tradición iniciada por el Querido Hermano George Washington.

Como constancia de lo anterior, en el reverso del libro, junto al sello del Tribunal Supremo, encontramos una anotación en la que se lee: «Yo, William Thomas Carroll, asistente del citado tribunal, certifico que esta copia de la Sagrada Biblia es aquella sobre la que el honorable R. B. Tanney, presidente del susodicho Tribunal, administró a su excelencia Abraham Lincoln el juramento del cargo de presidente de EE.UU.»

W. T. Carroll le entregó la Biblia a la familia de Lincoln, donde permaneció hasta 1928, cuando fue donada a la Biblioteca del Congreso por Mary Harlan Lincoln, la viuda del hijo de Lincoln, Robert Lincoln Todd. Desde entonces el mencionado volumen permanece en la Biblioteca del Congreso, en la división de Libros Raros y Colecciones Especiales. El ejemplar ha sido utilizado en exposiciones sobre la historia de Lincoln y presidenciales.

El experto librero Clark Evans, versado en los volúmenes de la Biblioteca del Congreso, ha manifestado que se viene trabajando con el Servicio Secreto en un plan para proteger a la Biblia de los elementos extraños que se encuentran en el medio ambiente y que puedan afectar la mencionada obra.

Como hecho curioso 148 años después, de haberse juramentado Lincoln para su primer período presidencial, lo hizo Barack Obama como 44º presidente de Estados Unidos de América del Norte, el martes 20 de enero de 2009, utilizando la misma Biblia.

La investidura tuvo lugar en las escaleras del Capitolio, en la escalinata occidental del edificio del Congreso. Ha sido costumbre que el Presidente electo tome posesión del cargo en la sede del poder legislativo.

Obama fue el primer presidente investido en emplear la Biblia de Lincoln desde 1861. El histórico ejemplar es parte de las colecciones de la Biblioteca del Congreso como ya lo hemos expresado.

Un mes antes de la posesión de Obama, en un comunicado emitido por Emmett Beliveau, director ejecutivo del Comité Presidencial Inaugural (PIC), manifestaba: «El presidente electo Obama se siente profundamente honrado de que la Biblioteca del Congreso haya puesto a su disposición la Biblia de Lincoln para ser usada durante su juramentación».

Beliveau también señaló que: «El presidente electo está comprometido a tener una inauguración que celebre la unidad de Estados Unidos, y el uso de esta Biblia histórica le dará una conexión poderosa con nuestro pasado común y nuestra herencia común».

Si bien no hay requisitos constitucionales para el uso de una Biblia durante el acto de juramentación, tradicionalmente los presidentes han adoptado una para la ceremonia.

Obama sonrió mientras su esposa Michelle sostuvo la Biblia para que él pusiera su mano izquierda encima y prestara el juramento conducido por el jefe de Justicia estadounidense, John Roberts.

El presidente Obama ha expresado abiertamente su admiración por Lincoln, de quien dijo se pueden obtener inspiraciones en un momento en que la nación encara múltiples crisis. De hecho son muchas las coincidencias entre los dos mandatarios: uno y otro de figura larguirucha, naturales de Illinois, iniciaron sus campañas a la Casa Blanca en las escalinatas del Capitolio de Springfield, Illinois; abogados de profesión, primero fueron congresistas en el mismo Estado al que posteriormente representaron en el Congreso de Washington. Ambos piensan en la unidad y reconciliación nacional; plantean que no es un país de blancos o negros, o de republicanos o demócratas; proponen la defensa de la igualdad de oportunidades, la intervención del Estado en la economía, muy presente en la administración de Lincoln con una fuerte depresión, cuando defendía las obras públicas y la construcción de ferrocarriles, o la ayuda a los bancos, o también la creación de un banco público. Además, les aproxima su elocuencia virtuosa y su creencia en la fuerza de las palabras.

Para resumir, la ceremonia de posesión representa una parte esencial de la democracia norteamericana, llena de simbolismo y tradiciones. En el Capitolio podemos observar las distintas alegorías que ha tenido la nación en el curso de su historia, y la Biblia de Lincoln se mantendrá en exhibición, desde el 12 de febrero hasta el 9 de mayo, en la Biblioteca del Congreso como parte de las celebraciones del Bicentenario de su nacimiento.

Referencias Bibliográficas

domingo 18 de enero de 2009

Economía de la Antigua Roma




Por: Mario Morales Charris 33º
Past Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia
Pres.·. Gran Consejo de Cab.·. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám.·. 30°


Históricamente la economía romana no muestra una evolución estable. Igualmente en ella, aunque de manera diferente a la era actual, hay sucesiones de progreso y crisis y cambios de las fuerzas productivas. Estos acontecimientos los encontramos desde la época primitiva; en la monarquía hallamos dos fases: la latina, de formación de un estado unitario, y la etrusca, de gran auge económico y floreciente desarrollo de los organismos estatales en los modos clásicos de la ciudad-estado. No es sino hasta el siglo IV d. n. e. en donde vemos los iniciales avances económicos debido a los logros sociales que proporcionaron unas colosales reformas, políticas y económicas a un tiempo, pese a que no se modificaran de forma radical los estilos de las fuerzas productivas.

En sus orígenes Roma fue una pequeña aldea de procedencia indoeuropea, que estaban descubriendo la agricultura, como se cree por la presencia de grandes bosques, cuyo nombre recordaba la toponimia, como Querquentual, Fagutal, Viminal. Asimismo la religión tiene evidentes factores de índole pastoral de la economía antigua. La particular leyenda sobre los inicios de Roma, hecha por historiadores griegos, como Timeo y Jerónimo de Cardia, que conocieron las noticias directamente, tomándolas como fuente primaria, según los historiadores posteriores, de las poblaciones agrícolas de la región, parece entrelazarse con elementos de una sociedad pastoril. Investigadores, arqueólogos y naturalistas resaltan la condición silvestre y pastoral de Roma primitiva.

A diferencia de otras economías arcaicas, el medio de intercambio y la medida de las multas, antes que apareciera la moneda ejerciendo las funciones de dinero, era el ganado el que servía como medio de pago. Marco Terencio Varrón (Marcus Terentius Varro)[1], el mas famosos de los economistas romanos, nos dice que el nombre del dinero, «pecunia», se deriva de «pecus», ganado, porque para los pastores, en la antigüedad, el dinero consistía en el ganado quien hacía sus veces.

Con relación a la cría de ganados, la bovina era la más común desde épocas muy remotas; tanto es así que las normas arcaicas prohibían matar bueyes, quienes se consideraban como compañeros del hombre en el trabajo rustico y ministros de Ceres; el que infringiera esta medida se le castigaba con la muerte. Pero esta prohibición pertenece a una época en la cual ya se había desarrollado la agricultura.

Es importante señalar que en el primer periodo de la monarquía latina la economía romana fue una economía de transición del pastoreo a la agricultura. Las demás actividades productivas debieron ser muy limitadas, debido también a los obstáculos habituales de intercambio y a la escasez de productos para la exportación. Igualmente debemos afirmar que Roma era pobre en metales, no disponía de minas ni de materias primas. Las minas de hierro de la isla Elba eran de gran valor, contribuyeron al comercio etrusco, pero Roma se aparta con lentitud de la más antigua de la cultura de bronce. Sin embargo, en períodos prehistóricos, los investigadores no encuentran explicación a la forma cómo se difundió el cobre, el cual utilizaban en barras y lo transformaban en bronce y lingotes para los intercambios. Esto nos lleva a pensar que los romanos para esa época ya practicaban una economía abierta, no obstante a la condición familiar y domestica de las más primitivas; por consiguiente, el metal en los negocios era un medio de cambio (per aes et libram) y no una mercancía que se pagaba con otras mercancías. Luego, con estas evidencias, podemos afirmar que estamos frente a una economía de cambio, si nos atenemos a la existencia de dos líneas comerciales conocidas: la de Oriente a través de Sicilia y otra de Oriente central a través de la ciudad de Emesa, hoy Homs (Siria).

La Economía en el Imperio Romano.




Explicaciones del mapa del Imperio Romano.

Signos:

  • 1) Expansión del Imperio a la muerte de César y zona de influencia romana en Armenia y costas del Mar Negro;
  • 2) Expansión territorial desde Augusto a Nerón y en época de Trajano;
  • 3) Intento de penetración romana en Germania en tiempo de Augusto;
  • 4) Límites del Imperio;
  • 5) Límites de las provincias - Los signos - ó + que anteceden a las cifras indican si éstas corresponden a años anteriores o posteriores al comienzo de nuestra Era.

Las cifras que llevan el signo -- se refieren a los años anteriores a nuestra Era, y las que llevan el signo +, a las posteriores.

Las regiones en verde nos indican la extensión real del Imperio de Roma a la muerte de César, quien incorporó las provincias de la Galia.

El límite en verde (signo1) expresa la zona de influencia romana en Asia Menor, Armenia y el mar Negro en la misma época, así como en las regiones limítrofes como Mesopotamia, uno de los centros más notables del Imperio Parto.

El color rojizo (signo 2) corresponde a las conquistas de los emperadores de la dinastía Julio-Claudia, o sea Britania, la franja de terreno entre el Rin y el Danubio, las provincias al sur de este río, algunas regiones de Asia Menor, Egipto y la Mauritania, amén de la pacificación del norte de Hispania. El color siena del mismo signo se refiere a las anexiones y conquistas de los Flavios y Antoninos, en particular de Trajano (Dacia, al norte del Danubio, y de Mesopotamia). En este momento alcanza el Imperio Romano su mayor extensión.

El color sepia (signo 3) señala el intento romano de adelantar la frontera del Rin al Elba bajo Augusto. El signo 4 da la línea del límite del Imperio, y el 5, el de las provincias del mismo durante el Principado, las cuales estuvieron divididas en imperiales y senatoriales

Antes de entrar en materia sobre la economía en el dominio fundado por Cesar y Augusto, creemos necesario examinar muy sucintamente la de sus vecinos más importantes y que hicieron parte del imperio:

Cartago: La región de esta nación era fértil y proporcionaba el suministro a una nutrida población, si bien la labor primordial fue el comercio, basado sobre todo en materias primas y muy poco en productos manufacturados, con los países del Mediterráneo y la piratería. A pesar de esto, no llegó a acuñar moneda propia sino hasta el s. III a. d. n. e. En este lapso adelantó una intensiva colonización en el norte de África, que le permitió el cultivo para la comercialización y no para el consumo. De esta forma, sus comerciantes eran al mismo tiempo terratenientes que producían para la exportación.

Los iberos: La base de la economía era la agricultura y la ganadería, y en el sur la minería. Por las herramientas específicas encontradas, revelan que cultivaban cereales, algunos productos de hortalizas, vid y olivo. Igualmente se han hallado armas como la «falcata», lo que nos confirma la práctica profusa de la caza. Además, ejercían la pesca porque se han desenterrado anzuelos. Asimismo se había difundido el arte plástico y textil y la cerámica. También introdujeron la economía monetaria, por lo menos en el s. III a. d. n. e., con acuñaciones propias (excluyendo las de Emporion, iniciadas en el s. V a. d. n. e.): Játiva y Sagunto, quienes fueron las primeras en hacer emisiones de monedas; a ellas hay que agregarles a Barcelona, Tarragona, Lérida, Cazlona Porcuna, etc. Cada una acuñó diversos tipos de monedas, pero sobresalen los conocidos como «jinetes ibéricos».

Los celtas: La organización de su sociedad se fundamentaba en una economía agropecuaria, en el comercio interno y con las poblaciones civilizadas del sur (colonias griegas, etruscos y romanos) o los bárbaros germanos; sobresalen en esta actividad los productos manufacturados.

Los escitosármatas: Eran nómadas procedentes de Irán, sin embargo tenían una monarquía hereditaria y una casta de jefes que controlaban la producción agropecuaria. Aparte del extensivo cultivo de cereales, ejercían la ganadería (en especial la equina) la pesca y la metalurgia (oro, bronce, hierro, eléctro). En el s. IV a. d. n. e., ya tenía su propia moneda con motivos de espigas y esturiones, las que intercambiaban por productos de lujo en las colonias griegas del mar Negro, sobre todo Olbia, quienes a su vez las exportaban a Grecia.

Hispania romana: En la conquista de la Península Ibérica los romanos iniciaron la explotación económica, básicamente mediante la extracción de metales preciosos y la esclavización. Después en el s. I d. n. e., la propiedad de la tierra era privada y surgió un nuevo paradigma económico-social: la economía se fundamentaba en la producción de mercancías, que circulaban en un sistema monetario; mientras que en algunas regiones, en especial las cabeceras del Iberus, del Durius y del Astura (Esla) y en la zona Cántabro-Astur, permaneció la vieja formación comunitario-tribal. Con este nuevo sistema, Hispania exportaba materias primas, sobre todo a Italia, e importaba productos manufacturados o de lujo.

Los campos para el cultivo estaban divididos en dos: privados y «ager publicus». Los primeros, eran en donde el emperador, la clase senatorial y los «equites» tenían grandes feudos, y los segundos, eran arrendados, cuyos recursos estaban destinados a las ciudades y poblados en general.

Desde el s. II a. d. n. e., abundó la acuñación de monedas en numerosos centros peninsulares, pero fue prohibida en tiempos de Calígula.

Los Germanos: Estos poblados crearon un modelo económico-social tan especial, que los investigadores lo consideran como prototipo estructural de una sociedad específica, a la que han llamado «germánica». Su modo de producción procede de la comunidad neolítica primitiva; en efecto, en vez de transformarse en un modelo urbano, lo hace en un ámbito absolutamente rural y seminómada, lo que dará lugar a unas relaciones sociopolíticas en que el parentesco y el señorío sobre la tierra sean imprescindibles.

Es preciso señalar que el intercambio monetario no existía, pues las monedas romanas únicamente las usaban en el comercio con el imperio o como símbolo de poder.

Examinada la economía de manera muy breve de los poblados anteriores, ahora sí entremos a analizar la del Imperio Romano, que estableció por varios siglos la unidad política y administrativa del mundo antiguo, agrupado sobre todo el entorno al Mediterráneo, trajo consigo una economía con nuevas condiciones nunca antes vistas, pese a que en cada una de las grandes regiones del mundo romano bajo sus dominios no se presentaron rupturas violentas con el pasado, se conservaron los mismos modos de producción agrícola e industrial y las mismas actividades comerciales.

Factores como la naturaleza del suelo, el relieve y el clima no tuvieron cambios en los territorios agrupados bajo el domino político y administrativo de Roma, en otros tiempos independientes y que formaban estados separados unos de otros; por consiguiente, la agricultura, la ganadería, la caza, y la pesca, la flora y la fauna, en términos generales, se encontraban igual que antes, determinadas por idénticas condiciones geográficas. Sin embargo, hay que destacar el gran progreso que tuvo la economía agrícola en las posesiones conquistada donde había pantanos, bosques y desiertos.

Las tierras pantanosas cercanas a las ciudades y a los campos fueron atacadas. Le hicieron obras de drenaje, dispuestas a suministrar la salida de las aguas retenidas, que permitieron sustituir a ellos un suelo mas seco, más estable, mas salubre. Esa obra de depuración fue atribuida a veces a los veteranos a principios del reinado de Tiberio, uno de los fustigadores de la insurrección de las legiones de Panonia.

Las posesiones que con anterioridad no eran cultivadas –ya sea por causas del clima, del relieve, o por la falta de labor humana, y al mismo desierto incluso– se dio lugar a ricos dominio inteligentemente explotados. No obstante, en ciertos territorios, en otros tiempos, florecientes y productivos, como la Italia Central, Meridional y la mayor parte de los cantones de Grecia, muchas pertenencias fueron abandonadas y volvieron al estado de inculto; las comarcas nuevamente conquistadas u ocupadas ofrecieron, por el contrario, a la economía agrícola vastos espacios hasta entonces olvidados por el hombre y que durante varios siglos se plagaron de abundantes cosechas en el Norte de África y en Europa, es donde mejor podemos ver este cambio.

Es de anotar que el progreso de la agricultura en la mayor parte de las provincias europeas es menos profuso y riguroso. Pero no podemos desconocer que la agricultura hizo grandes avances en ciertas regiones de España; por ejemplo, en el centro y en el Noroeste, donde las primitivas organizaciones tribales fueros sustituidas, al menos en parte, por la vida urbana.

Igualmente debemos señalar que el más característico ejemplo en la aplicación del método racional a la economía fue el sorprendente desarrollo del cultivo del Olivo en los países semidesérticos, tales como las altas mesetas de Argelia y Túnez, la vertiente Oriental de la cadena libanesa y las regiones que se extienden desde Hamath y Homs hasta Palmira.

Destacamos la construcción de acueductos, la conexión de aguas múltiples, obras hidráulicas, etc. en los primeros siglos del imperio, que contribuyeron al desarrollo de la economía rústica en ciudades, villas, granjas y países conquistados; un ejemplo fehaciente lo encontramos en Egipto en el curso aledaño al río Nilo.

En materia de ganadería se presentó el caso de crías especiales de elefantes y camellos, únicas novedades que podríamos anotar en la época imperial. Pero el empleo de esos animales era muy limitado, no parece haber tenido gran trascendencia ni siquiera un carácter verdaderamente económico.

En cuanto a las políticas dispuestas por la vida publica y privada habría contribuido más fuertemente sobre el desarrollo de la industria y la estructura de ésta, que sobre las demás ocupaciones económicas como fueron la agricultura, la ganadería, la organización de la propiedad y del quehacer agrícola. De la misma manera los efectos de la hegemonía romana ayudaron eficazmente a impulsar la producción industrial de los talleres orientales debido a la expansión y el avance de las relaciones comerciales entre la sociedad mediterránea por una parte, y el extremo Oriente, la india y el África oriental, por otra; la preferencia cada vez mas acentuada de los occidentales a los productos manufacturados de lujo hechos en Alejandría, Fenicia, Siria y Asia menor, y la seguridad de las comunicaciones marítimas.

El apego de los romanos a los componentes suntuosos y a las lujosas construcciones, explica que en los muelles del Tíber, al pie del monte Testacio, se hayan desembarcado bloques de mármol, granito de varios colores sombríos o brillantes. Por estas razones, ciudades abandonadas pero que conservaban yacimientos pudieron florecer. En general los primeros siglos de dominación, en todas partes del imperio romano se trabajaba en la extracción de materiales metalúrgicos de calidad y colores muy valorados.

Las canteras de minerales metálicos, como también de materiales preciosos: oro y plata, del mismo modo los elementos de obra: hierro, cobre, plomo, estaño, etc., continuaron otra trayectoria de acuerdo si se le investigue en Grecia o en Oriente o en la parte septentrional y occidentales del mundo romano. Las minas griegas estaban agotadas, Macedonia y Tracia eran aun ricos en oro y plata, diferentes partes de esa franja estaban en desventaja debido a que la sección del norte y Occidente del orbe romano eran las que más producían, además, poseían mayor diversidad.

Con todo, es preciso señalar que mucho antes de la llegada de los romanos los talleres orientales ya existían desde hacia bastante tiempo; igualmente otros pueblos del Mediterráneo oriental tenían múltiples industrias metalúrgicas. Sin embargo, fue con el arribo de éstos en que se inició una efectiva explotación de los recursos mineros. Para el desarrollo de esas tareas disponían de procedimientos especiales, muchos de ellos, aún vigentes al servicio de la humanidad.

El gobierno imperial era conocedor de la significación de estos recursos mineros y la labor que desempeñaban en la economía romana; de la misma forma, la trascendencia de las canteras de mármol, las salinas terrestres o marítimas y los elementos fastuosos. De ahí que cada región de producción tuviese un administrador conocido como «procurador».

Entre tanto, las materias primas proveídas a la industria por las distintas comarcas del imperio, por abundantes y variadas que fuesen, era necesario importar otras de diversos países; por ejemplo, el ámbar de la germanía septentrional, el alabastro de Arabia, el marfil de África, etc.

Por otra parte es interesante saber que en Occidente, las distintas industrias conservaron un periodo de vida, entre dos a tres siglos, grandiosamente productivas. Los orígenes de este acontecimiento económico se atribuyen, dentro de muchos, a los siguientes factores:

En primer término al establecimiento de diversas ciudades en África del norte, en la península ibérica, en la Galia y en los países ribereños del Danubio.

En segundo lugar la construcción de un sistema de rutas terrestres bien armonizado y la ordenación de la navegación fluvial, que proporcionaron las mejores relaciones entre las provincias y, por ende, el tráfico de los productos elaborados.

Y el tercer motivo el incremento de la demanda en los artículos fabricados, no solamente en el ámbito local, sino regional e interregional.

Por su parte la cerámica, similarmente que la metalurgia, en sus variados diseños tuvo una gran trascendencia en el período imperial; no la porcelana de tipo artístico, sino la utilitaria como vajillas y figuritas. Se distinguen en esta clase de industria: Italia y Galia. Igualmente destacamos la producción textilera en todo el Occidente e Italia, sobresaliendo el uso de la lana y el lino. Para ello, se fortaleció la cría de ovejas en todos los lugares, principalmente en Italia y Galia, quienes de la misma manera ocupaban el primer lugar.

De esta forma el incremento de la producción agrícola, la ganadera y la industrial, en las primeras etapas del imperio fue impresionante, o sea que la fabricación de algunos productos era mayor que el consumo. Hay, sin embargo, quienes piensan que al mismo tiempo, al menos en parte, se habían especializado. Por este motivo en numerosos territorios, la utilización del suelo y la manufactura de mercancías no alcanzaban a satisfacer la demanda.

Al mismo tiempo, Roma y casi toda Italia eran potentes medios de persuasión para grandes productores. Pues, la agricultura había disminuido y la industria no se había desarrollado sino en lugares específicos, por lo que la importación de bienes se puso al orden del día. De hecho un considerable número de habitantes, tanto de las clases altas como de las menos favorecidas, de Roma y de las principales ciudades tenían el lujo como una necesidad principal.

Estos escenarios trajeron consigo una necesaria expansión de las vías de comunicación y de los medios de transporte, que a su vez ocasionó un movimiento comercial con una intensidad jamás vista y que sobrepasó los límites del imperio. También en cada ciudad, los mercaderes, obreros e industriales se vieron obligados a organizarse en corporaciones, siendo este hecho una de las características especiales de la economía romana.

Ahora bien, como resultado de lo anterior, se hacía necesario poseer unos medios de cambio adecuados a tal situación. En otros momentos y desde hacía mucho tiempo, en la mayoría de los países del Mediterráneo, la moneda había llegado a ser el instrumento corriente de las transacciones comerciales. Sin embargo, cada población acuñaba su propia moneda, y Roma no era ajena a ello, hacia el año 269 a. d. n. e. ya acuñaba las primeras monedas de plata, que pasaron a reemplazar las de cobre, imitando a las griegas para toda operación comercial y con mucho prestigio en la política exterior. La unidad monetaria de plata era el «denario», que estaba dividido en diez «ases». Posteriormente de la constitución del imperio, Augusto luchó por implantar, en todos los países sometidos a Roma, el sistema monetario romano.

En un comienzo sólo el emperador tenía derecho a acuñar monedas de oro y de plata. Más tarde autorizó a ciertas poblaciones de Oriente acuñar estas últimas; podríamos citar aquí a ciudades como Antioquía, Alejandría y Rodas, cuyos tetradracmas y dracmas estaban en correspondencia relativamente sencillas con respecto al denario de Roma. También varias ciudades de Occidente como Gades, Nimes, Lyon, entre otras, habían recibido el privilegio de acuñar monedas de bronce, inclusive de plata; aunque esta fue una concesión fugaz. Antes de la caída de la dinastía Julio-claudius, las monedas coloniales, incluso las de bronce, habían desaparecido en todo el Occidente. Asimismo, Augusto delegó al senado el derecho a poner en circulación piezas de bronce, las principales de las cuales eran el sextercios y el as; las letras SC labradas sobre esas monedas legitiman esa facultad monetaria del senado. Al mismo tiempo, a las localidades del Oriente se les dio la potestad de acuñar monedas de bronce bajo la obligación de que en ellas apareciese la imagen imperial. Sólo Atenas parece haber sido la excepción de esa exigencia. Aunque para los grandes negocios comerciales e interregionales, la acuñación de bronce carecía de todo valor. La realidad es que también esas actividades comerciales no se hacían en efectivo, sino que se disponían a través de convenios bancarios, formalizados en Roma por los «argentarii» y los «nummularii». Es de anotar, que en Oriente, el sistema bancario existía desde hacia mucho tiempo.

Finalmente, la doble disposición monetaria y bancaria benefició el gran comercio y alivió muchas dificultades que se presentaban por la misma expansión del imperio y de la infinidad de organismos económicos existentes.

Otra herramienta básica en las relaciones económicas y civiles lo constituyó la gran difusión del Derecho Romano que sirvió para reglamentar toda clase de transacciones en beneficio particular de los ciudadanos y en general de las regiones.

Para finalizar nuestro estudio, desearía llamar la atención sobre los dos primeros siglos de la era actual, que en términos generales fueron de progreso. Como derivación de ese ascenso, las ciudades crecen en número y tamaño. Igualmente el modelo económico romano tuvo la disposición a crear latifundios, y el imperio aceleró esta característica a base de confiscaciones. La producción de los feudos era enorme y su rendimiento beneficiaba la hacienda pública, debido a que muchas tierras eran de propiedad del emperador; en cambio el número de proletarios se incrementó, al tiempo se tendió emplear esclavos para las labores, porque resultaban más económicos. Los campesinos intentaron abandonar el campo y el estado los obligó, tanto a ellos como a sus descendientes, a permanecer en sus tierras, quedando para siempre ligados a ellas.

A finales del s. II se presentó una grave depresión económica debido a las penetraciones bárbaras, a las guerras civiles y a las epidemias. Muchos oficios fueron abandonados, los impuestos se incrementaron y la riqueza disminuía. El oro y la plata cada vez eran más difíciles de conseguir porque muchas minas se habían agotado. El déficit del estado era abrumador, por lo que la ley de la moneda debía bajar permanentemente. La mala moneda desplazó de la circulación a la de buena calidad. Para esta época una libra de oro de buena ley costaba 1.125 denarios, y un siglo después –en tiempos de Diocleciano– valía 50.000. Gradualmente se regresó al sistema de trueque; incluso, el mismo estado aceptaba los tributos en especie y no en monedas.

Hasta aquí, de acuerdo a lo que hemos visto, queremos concluir dándole respuestas a los siguientes interrogantes: ¿cuáles fueron las causas y consecuencias que tuvo Roma en su régimen expansionista? ¿Su política de desarrollo social y crecimiento económico, siempre fue exitosa?

  • Nos atrevemos a señalar que la causa principal de la expansión romana fue sin duda alguna la económica, originada por su propia estructura; luego hay que atribuirle al ejército, bien organizado que sirvió de instrumento práctico y determinante, el logro de las conquistas.

  • La evolución económica que transformó a Roma de país agrícola en potencia manufacturera y comercial, ocasionó que los grandes terratenientes agrarios perdiesen buena parte de su fuerza y que muchos labradores quedaran también en condiciones difíciles.
  • La aristocracia se enriqueció con las guerras de conquista y el estado debió hacer frente a los gastos merced a su política monetaria y al botín arrebatado al enemigo; por su parte el pueblo se encontraba en la miseria; las guerras habían diezmado a sus mejores hombres, tuvo que contraer deudas y como resultado de esto había perdido sus pequeñas propiedades agrarias.
  • Debido a las campañas realizadas, gran cantidad de esclavos ingresó a Italia desplazando del campo la mano de obra libre.

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[1] Escritor y erudito romano. Nacido en el año 116 a. d. n. e., en la ciudad sabina de Reate (la actual ciudad italiana de Rieti), fue el protegido de Pompeyo, a quien apoyó en su guerra (49-48 a. d. n. e.) contra Julio Cesar. Sin embargo, tras la derrota y muerte de Pompeyo, César le perdonó, y en el 47 a. d. n. e. le nombró primer bibliotecario de la nueva biblioteca pública de Roma. A la muerte de César se le confiscaron sus bienes, pero finalmente Octavio se los restituyó. Fue miembro de la gran burguesía conservadora. Fue un autor prolífico: al parecer escribió 74 obras diferentes, divididas en aproximadamente 620 libros sobre gran variedad de temas. Gran parte de su obra es mera técnica de la agricultura. Le da gran importancia a la misma, y al principio de rotación que estuvo relacionado con los adelantos de la agricultura en aquellos tiempos. Igualmente para él la producción agrícola está encauzada a la venta más que al consumo directo.

Varrón, tiene implícito una teoría del valor, él señala que el valor de canje de una cosa, no depende del puro y simple rendimiento del capital invertido, sino también de eventuales valores estéticos.

“La utilidad busca el fruto, el placer y el goce; pero es más importante lo útil que lo placentero”, en esta frase, Varrón quiere señalar una escala de necesidades (correspondiendo a las más urgentes, la utilidad; y a las menos urgentes, el placer); pero en el conjunto de ese pasaje pretendía destacar que muchas veces los trabajos agrícolas ofrecen la ventaja de satisfacer al mismo tiempo la utilidad y el sentido estético. Además Varrón quiere poner en evidencia el hecho de que la unión de lo placentero con lo útil es muy ventajoso, pues sirve para aumentar el valor comercial, y que tal unión es también la característica primordial de esa agricultura que él quería exaltar frente a toda actividad.

Considera que la producción supone la esclavitud y tiene una extraña división de los instrumentos de producción agrícola, que son dos: los hombres y los utensilios, sin los cuales no se puede trabajar; sugiere para los esclavos tratarlos con liberalidad, esto es, en la comida o en el vestido o en la producción de factores o con el permiso de hacer pastar en el predio a algunos animales de su propiedad. Pero todo tiene un interés y es que salvo algunos motivos patrimoniales, la mano de obra esclava, había perdido mucha importancia respecto a la libre, reduciéndose a cumplir su función esencialmente en los trabajos domésticos; en cambio con las obras de los libres se cumplen los trabajos más importantes y a éstos los llamaron operarios.

Referencias bibliográficas.

  • Curso Superior de Economía Política. Spiridonova, Atlas y otros. Tomo I. Primera edición en español. Editorial Grijalbo. México. D. F. 1965.
  • Doctrinas Económicas. Apele, E. Márquez. Segunda edición. 1970.
  • Economía Política. Barre, Raymond. Tomo I. Séptima edición. Talleres gráficos ARIEL, S. A. Barcelona. España. 1973.
  • Economistas Griegos y Romanos. Tozzi, Glauco. Traducción: Ángel Tribian.
  • Evolución de la Economía. Antonio Gutiérrez Rincón. G. Cotes publicidad. Barranquilla. Col.
  • Historia de la Economía. O. Neurath, H. Sieveking. Segunda edición. Traductor: Manuel Sánchez Santos.
  • Historia de las grandes doctrinas Económicas. Villey, Danuiel. Traducción: Teresa Vidal.
  • Historia Universal Comparada. Hans H. Hofstätter y otros. Tomo I. Editorial Plaza & Janes S. A. Barcelona. España. 1977.
  • Historia Universal Planeta. Editorial Planeta, S. A. Tomo I. Barcelona. España. 1977.
  • Pensamiento Económico. Martínez Valdeblánquez, Jorge. Editorial Antillas. Barranquilla. Colombia. 15 de agosto de 1994.
  • Principios Elementales de Economía Política. On, Anganova y otros. Cuarta edición en español. Ediciones Suramericanas, Ltda. Bogotá. Colombia. 1975.
  • Roma. Historia Universal. Tomo III. Círculo de Lectores. Bogotá. 1984.

jueves 18 de diciembre de 2008

Revista «Plancha Masónica» Nº 36


Desde el mes de diciembre de 2008 se encuentra en circulación la «Revista Plancha Masónica» Nº 36, órgano de información de la Muy Respetable Gran Logia del Norte de Colombia, cuya misión primordial consiste en informar, ilustrar y servir a los altos fines de la Masonería.

Esta vez la revista hace referencia a la «Autoridad Masónica», y por considerarlo de gran interés, nos permitimos publicar el editorial de este número.


EDITORIAL

«LO QUE TU HACES TE HACE»[1]


La Masonería es una noble institución de carácter iniciático, donde no caben las vías de hecho con el ánimo de trastornar el orden legalmente establecido. Ese mismo orden jurídico que como Masones juramos cumplir y respetar.

El verdadero Masón ha de saber que el respeto a la autoridad, a la jerarquía y a la normatividad vigente es un deber de todo hombre de honor. Así mismo debe tener claro, que la única forma de producir cambios profundos y durables en cualquier sociedad es transformando la mentalidad colectiva en ese medio social.

Por esa razón la Masonería no tiene un aparato represivo, como lo tienen las instituciones políticas de la sociedad profana. La Masonería es un poder moral, que está organizado a la manera de un Estado democrático, con su poder ejecutivo, su poder legislativo y su poder judicial. Pero en ese armónico Estado no hay ejército, ni Guardia Suiza, ni nada por el estilo. En consecuencia, la apelación a las vías de hecho para buscar la aceptación de una determinada idea es una actitud profana, grosera y arrogante, que pretende empañar nuestro carácter deliberante, constituyéndose en una forma de trivializar los principios e ideales de nuestra Augusta Institución.

Lo anterior hace referencia a los acontecimientos recientemente protagonizados por algunos hermanos que se fueron de la Muy Respetable Gran Logia del Norte de Colombia, a los cuales es necesario aclarar que en el mundo Masónico hay logias masculinas, logias femeninas y logias mixtas y cada una tiene derecho a proteger su especificidad, tal como está plasmado en el «Llamamiento de Estrasburgo», documento que se encuentra adjunto a la Constitución y Estatutos Generales de la Gran Logia del Norte de Colombia, formando parte del bloque de constitucionalidad Masónica.

En ese sentido es importante recalcar que todas las Logias de este Gran Oriente son Logias masculinas, jurisdiccionadas a la Muy Respetable Gran Logia del Norte de Colombia, que también es masculina y que reconoce y trabaja bajo los auspicios del Supremo Consejo del Grado 33 para Colombia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que ostenta la cualidad de masculino.

De la misma manera quiero recordar que todos los Masones de esta Potencia Masónica, juramos obedecer y cumplir fielmente la Constitución y los Estatutos de la Gran Logia; las decisiones de las autoridades Masónicas; el reglamento particular de la Logia a la cual pertenecemos, así como los acuerdos que ella dictare por la mayoría de sus miembros, aun cuando sean contrarios a nuestra opinión particular. En ese contexto, la Orden establece que el Masón debe ser «un cordero para obedecer la ley, y un león para para defenderla»[2].

No olvidemos que el fin esencial de la Masonería es el perfeccionamiento integral de cada uno y de todos los Masones, quienes vivimos trabajando permanentemente en aras de lograr una edificación interna de nuestro propio ser, mediante el estudio, la investigación y la acción dialógica que posibilite nuestros fraternales encuentros. Principio normativo de esa ética es conservar la objetividad y la serenidad en todo momento, apartando los odios y buscando la solución racional de todos los problemas.

Finalmente quiero manifestar que en la Gran Logia del Norte de Colombia, toda idea es susceptible de ser analizada y discutida. Lo que significa que no estamos aferrados a concepciones dogmáticas, sino dialécticas. Pero indudablemente, esa discusión no puede caer en el plano personalista, ni llegar al lodazal de los insultos y calumnias, sino que debemos permanecer entre la escuadra y el compás, discutiendo fraternalmente en el terreno de las ideas bien razonadas y expresadas con un lenguaje digno y elegante, que nos diferencie radicalmente del lenguaje tremebundo, que constituye la vida cotidiana de cualquier suburbio.


Fraternalmente,


JOSÉ MORALES MANCHEGO
Gran Maestro

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[1] Divisa de las hermandades de constructores. Véase: Daza, Juan Carlos. Diccionario de la Francmasonería. Ediciones Akal. Madrid, 1997. P. 159.

[2] Supremo Consejo del Grado 33 para Colombia (fundado en 1833). Liturgia del Grado 30. R:. E:. A:. A:. P. 11.