viernes, 10 de agosto de 2007

Modos de Producción




Por: Mario Morales Charris 33º
Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia
Pres.·. Gran Consejo de Cab.·. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám.·. 30°

En nuestro ensayo anterior definimos y estudiamos los siguientes conceptos: Economía Política; el Trabajo, los Recursos Naturales y el Capital; Sector Primario, Secundario y Terciario de la Economía; Economía Descriptiva, Teoría Económica y Economía Aplicada; Métodos: Subjetivista, Neopositivismo Empirista, Racionalismo y el Dialéctico-Materialista; asimismo, definimos y estudiamos algunas categorías fundamentales de la Economía Política: el Proceso Productivo, el Objeto de Trabajo, los Medios de Trabajo, el Trabajo y la Fuerza de Trabajo, el Proceso de Trabajo, los Medios de Producción, las Fuerzas productivas y las relaciones sociales de Producción. Ahora continuaremos con los Modos de Producción, que es nuestro objetivo.

Modos de Producción.

Consiste en la unión de las fuerzas productivas con las relaciones de producción. De esta forma obtendremos el modo de producción de una sociedad determinada, lo que entra a definir el cómo, quién y para quién se produce. Por tanto, debe existir un vínculo o acuerdo entre los dos elementos componentes del modo de producción. En el evento en que no se presente esta correspondencia –entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción– causará una discrepancia que sola-mente tendrá solución con la ruptura del viejo modo de producción y el advenimiento de uno nuevo, en el cual las fuerzas productivas en su desarrollo se ajusten a las relaciones de producción. Pero, si éstas no evolucionan al ritmo del desarrollo de las fuerzas productivas, traen como consecuencia las crisis. Por consiguiente, las instituciones empiezan a requerir cambios y reformas que los amolden al desarrollo social.

Según estudios, podemos señalar que dentro del proceso de desarrollo de la sociedad humana, han existido distintas formas de organización económica. Cada una de ellas con leyes básicas adecuadas al grado de desarrollo de cada sociedad. Esas formas de organización económica o modos de producción son: el colectivismo primitivo, el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo y el socialismo.

Modo de Producción de las Comunidades Primitivas.

Con relación al estudio de esta clase de organización, es preciso hacerlo bajo tres consideraciones: 1. Aparición de la sociedad humana. 2. Rasgos fundamentales de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, y 3. Aparición de la división social del trabajo, del cambio, de la pro-piedad privada y de las clases.

1. Aparición de la Sociedad Humana.

De acuerdo a investigaciones científicas realizadas por profesionales de las diferentes disciplinas de la ciencia, la vida surgió en la tierra hace, aproximadamente, unos novecientos millones de años y los primeros seres humanos aparecen desde hace cerca de un millón de años. La mayor parte de esta fase corresponde al período del régimen de la comunidad primitiva.

La época del régimen de la comunidad primitiva es considerada de gran valía en la historia de la humanidad, porque es precisamente cuando comienza a surgir y a estructurarse el soporte de toda la evolución progresiva de la vida material del ser humano.

Refiriéndose a aquella época, Federico Engels escribió: "esta primitivísima antigüedad será siempre, ocurra lo que ocurra, una época histórica del máximo interés para todas las futuras generaciones, ya que constituye la base de todo desarrollo ulterior más elevado, habiendo tenido por punto de arranque la formación del hombre del reino animal y teniendo por contenido la superación de dificultades tales, como jamás volverán a imponerse ante el hombre asociado del futuro"[1]

Científicamente está demostrado que la transición del hombre del estado animal al estado humano, no se dio por sí solo, sino gracias al trabajo como origen de toda riqueza. Pues, la naturaleza se ha encargado de proveerle los materiales que él transforma en riqueza.

El Trabajo nació por medio del empleo, cada vez más continuo, de instrumentos, y más tarde mediante la elaboración de los mismos, o sea que el trabajo es la actividad del hombre encaminada a un fin en virtud de la cual adapta los objetos de la naturaleza para satisfacer sus necesidades.

Se caracteriza esta época por la separación del ser humano del reino animal y por la aparición de la sociedad humana. El hombre comienza a diferenciarse de los demás animales cuando empezó a elaborar sus propios instrumentos de trabajo. Éstos, inicialmente fueron la piedra bruta esculpida rudimentariamente y el palo, igualmente que algunos dispositivos para golpear, cortar y cavar, que va perfeccionando paulatinamente. Aparecen las fuerzas productivas de la sociedad, y se establecen relaciones de producción entre los hombres.

"La diferencia esencial entre la sociedad humana y la animal –escribía Federico Engels– consiste en que los animales, en el mejor de los casos, recogen, mientras que los hombres producen".[2]

Los arqueólogos a través de las excavaciones, han podido demostrar que uno de los primeros y más propagados instrumentos que elaboró el hombre fue el hacha de piedra.

En el mismo proceso de la faena conjunta, el hombre fue descubriendo con firme vigor la necesidad de la comunicación con los demás. El trabajo estimuló la conciencia del hombre, la razón humana, y originó la aparición del lenguaje.

La zona geográfica en que se encontró y empezó a desarrollarse el hombre puede considerarse ubicada en los territorios de buena parte de África, Asia meridional y Europa meridional. Esto está comprobado por la ciencia moderna, la que suministra datos a través de la arqueología, etnografía, paleontología, antropología y lingüística.

Según estudios realizados, las primeras formas de economía, o sea los primeros aspectos básicos de las actividades productivas de los hombres primitivos, consistían en la búsqueda conjunta de alimentos, en la caza colectiva de grandes animales y en la pesca. Claro está que en un principio la búsqueda de alimentos ocupaba el lugar más importante para poder subsistir y debido a que los instrumentos de caza eran rudimentarios, tiempo después la caza, con el perfeccionamiento de los utensilios fue tomando, poco a poco, el rango de labor de primer orden.

Indudablemente el mayor avance del hombre primitivo en la obra de dominar las fuerzas de la na-turaleza, lo fue el descubrimiento del modo de hacer fuego. Por esta razón, Federico Engels destaca la enorme magnitud de este descubrimiento: "Fue el fuego así obtenido lo que otorgó al hombre, por vez primera, el imperio sobre una fuerza de la naturaleza, separándole con ello definitivamente del mundo animal".[3]

2. Rasgos fundamentales de la Fuerzas Productivas y de las Relaciones de Producción

El hombre efectúa notables progresos en la elaboración y mejora de las herramientas de trabajo, lo que vino a incrementar las fuerzas productivas de la sociedad primitiva. Surgen las puntas de flechas de piedra, los dardos, trampas para cazar animales, anzuelos y arpones para pescar. Se construyen cuevas y chozas para vivir y se hacen depósitos para guardar las reservas de alimentos. El suceso más sobresaliente de este período es la invención del arco y la flecha.

Con el tiempo, y luego de haber acumulado experiencia y ciertos hábitos, gradualmente se efectúa el cambio de la economía primitiva de los hombres –que hasta entonces se ocupaban a la recolección de alimentos o a la caza, y que se apropiaban de los productos que la naturaleza les ofrecía– a la agricultura y a la ganadería. En fin, con el cultivo de plantas y con la cría y la formación de nuevas variedades de animales domésticos, el hombre continúa modificando la naturaleza mediante el trabajo.

Después aparecen los primeros medios de locomoción: los caminos, la rueda, los carros de bueyes, los trineos, las barcas y las velas. Comienza el riego artificial de la tierra, etc.

La evolución de las fuerzas productivas demandó y ocasionó la aparición de una colectividad de trabajo más compacta y firme que la horda primitiva: la gens o comunidad gentilicia. Varias gens formaban una tribu. De esta forma se garantizaría la continuidad de la dirección económica, el cúmulo de conocimiento y de hábitos de trabajo y su legado a las generaciones subsiguientes.

Debido a los rasgos del momento histórico de entonces, en la primera etapa del régimen gentilicio, la mujer fue quien dirigió la economía unificada, era la encargada de reunir y preparar los alimentos, creaba y conservaba las reservas sociales. Incluso, fue la mujer, en la mayoría de los casos, la que inicialmente abordó la agricultura y la ganadería en sus formas primitivas. El trabajo de la mujer aseguraba a la colectividad un suministro de formas de subsistencia más confiado y permanente que la caza, a la que se dedicaba el hombre con sus limitados aparejos. Por este motivo, la fémina se encontraba al frente de la comunidad gentilicia. Asimismo el parentesco de los miembros de ésta se determinaba por estirpe materno.

El matriarcado fue una etapa que caracterizó el auge de las relaciones comunales primitivas. Luego, en virtud del continuado desarrollo de las fuerzas productivas, cuando el papel decisivo en la vida de la comunidad pasó a la ganadería (pastoreo) y a un grado más alto de la agricultura (la la-branza), que eran más propias del hombre, el régimen matriarcal fue sustituido por el patriarcado. A partir de entonces la función regente en la sociedad gentilicia le incumbe al varón, y el parentesco empieza a instituirse por linaje paterno.

Hemos expresado que en el régimen de la comunidad primitiva, el trabajo era una necesidad vital para la subsistencia del ser humano. Tal era su importancia para el desarrollo de los mismos, que su principal característica fue el trabajo común, y que a su vez desembocó en la creación de relaciones de producción colectivas, las primeras de la historia humana, las cuales tienen como fundamento la propiedad social de los medios de producción, o sea que todavía no se había dado la propiedad privada como algunos tratadistas pretenden hacerlo creer. La distribución de los productos del trabajo era equitativa. No había condiciones en esa época para que la propiedad privada apareciera ni tampoco existiera la explotación del hombre por el hombre, puesto que el bajo nivel de las fuerzas productivas, la insuficiente perfección de las herramientas de trabajo, la poca productividad, la propiedad social de los medios de producción y de los frutos de ésta en su típica forma comunal, comprueba el propio carácter igualitario de las relaciones de distribución.

Dos fueron las razones fundamentales para que en la sociedad primitiva existiese la propiedad común, cuyo aspecto distintivo y concreto era su condición limitada.

La primera, que las comunidades gentilicias y tribus primitivas eran relativamente pequeñas, porque su nacimiento no fue el resultado de la socialización de la producción, sino de la debilidad de sus miembros frente a las fuerzas de la naturaleza. Por tanto, se recluían en límites estrechos y su extensión era sólo para los que tenían algún parentesco sanguíneo y su ampliación se hacía pero bajo determinados topes.

La segunda, que por lo general las comunidades gentilicias primitivas, en la mayoría de los casos, permanecían aisladas, teniendo en cuenta que se encontraban esparcidas en extensos territorios. Además, y para complemento, la densidad de población era relativamente baja. Por consiguiente, hacía que las relaciones o contactos entre tribus fuese una rareza, permaneciendo aisladas en la mayoría de los casos.

Es interesante señalar, que en la medida en que el hombre se va separando del mundo animal y avanza por la senda de su desarrollo, asimismo crecen sus necesidades tanto cualitativa como cuantitativamente. Es de anotar, que este fue un proceso muy lento, y como resultado del crecimiento paulatino de las necesidades, crea nuevas exigencias de cantidad y calidad de la producción social, estimulando su desarrollo. Nace así, en este procedimiento, lo que conocemos como «Ley General del Crecimiento de las Necesidades».

Hay algo singular en la economía de la comunidad gentilicia primitiva, y es el hecho de que sus integrantes consumían en conjunto, dentro de la comunidad y en forma natural, todo lo adquirido por razón de su trabajo social colectivo. Lo que nos hace ver la condición natural de consumo de la economía en el régimen de la comunidad primitiva.

3. Aparición de la división social del trabajo, del cambio, de la propiedad privada y de las clases.

El advenimiento y mejora de la fabricación de herramientas metálicas ejercieron un papel significativo. Pues, posteriormente trajo consigo el incremento de las fuerzas productivas de la sociedad primitiva.

La utilización de instrumentos de metal suscitó una intensa y original transformación en la vida de la comunidad primitiva, reflejándose en todos los aspectos del trabajo del hombre. En especial la agricultura, donde la aplicación del arado fue cada vez más intensa con rejilla de metal y el azadón que acababa de perfeccionarse. Con lo cual, igualmente se desarrolló el sistema de rotación de cultivos. De la misma manera progresa la ganadería, sobre todo en las regiones más propicias por sus condiciones naturales.

De este modo, se inicia la gradual separación de la ganadería del resto de labores y unas tribus se dedican principalmente a la agricultura. Como resultado de todo esto, se forma un nuevo método de división social del trabajo, procedimiento en el que ejercieron una considerable tarea las condiciones naturales, denominadas por Engels como «Primera división social del trabajo», fruto y expresión del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, lo que conllevó a su vez, a un posterior aumento de la producción.

Lo anterior, abrió el camino para que algunas ramas de la actividad productiva generaran un con-junto de productos superior a la necesaria para satisfacer las necesidades de los integrantes de la colectividad. También la jornada laboral se ve afectada, dividiéndose en tiempo necesario y tiempo excedente.

En el tiempo necesario, los trabajadores elaboran una cantidad de productos que alcanzan para cubrir las necesidades de la comunidad en general y de cada individuo en particular. En el tiempo excedente de la jornada, se originan excedentes de productos por encima de los que necesita la comunidad y sus miembros. De esta forma aparecen nuevos fenómenos en la economía de la sociedad conocidos como el «trabajo excedente» y el «producto excedente» o «plusproducto».

Al llevarse a cabo la «primera gran división social del trabajo» y al presentarse el producto excedente, se fortalecen las relaciones económicas entre las tribus y las comunidades gentilicias, que en un principio fueron casuales y momentáneas. Así se presenta la necesidad de intercambiar productos entre las tribus dedicadas al pastoreo y las que ejercitaban la agricultora, adoptando la forma de intercambio mercantil, o sea el de compraventa.

Más tarde, en el seno de la sociedad surgen hombres especializados en ciertos oficios como el de la industria de los artesanos conformada por alfareros, fundidores, textileros, etc., quienes progresan en estas actividades y los lleva a separarse paulatinamente de los agricultores o ganaderos. Esta separación viene a ser lo que se conoce como la «segunda gran división social del trabajo», lo cual motivó una mayor ampliación en el intercambio de productos.

En consecuencia, el aumento de las fuerzas productivas de la sociedad, el desarrollo de la división social del trabajo y el crecimiento del intercambio comercial provenido de ellas, ocasionaron inmensos y drásticos cambios en el sistema económico de la sociedad primitiva, trayendo como resultado graves discrepancias y, por último, su destrucción y derrumbamiento. Terminando de este modo la propiedad colectiva y comunal, base económica de la producción social. Dándole vía libre al desarrollo de producción individual.

La progresiva división del trabajo y la individualización de la producción demandaban un estilo de relaciones que activase la inclinación material de las personas por optimizar los instrumentos de trabajo y por incrementar la producción. Esta nueva forma de relaciones de producción la estableció la «propiedad privada» sobre los medios de producción, que tuvo especial significación en el intercambio de mercancías, y que inicialmente se realizaba entre las gens y las tribus, interviniendo como representantes de éstas los caciques o jefes, los cuales fueron apropiándose gradual-mente de una parte de la riqueza social. Igualmente, pactaban el patrimonio como bien personal. El elemento de intercambio más corriente lo fue el ganado, por eso en la mayoría de los casos es el primer cuerpo de la propiedad privada. Luego le siguen diferentes utensilios de trabajo y otros medios de producción.

En ese entonces, en virtud del crecimiento de la producción y del cambio de su perfil, la familia patriarcal –que forma parte de la gran familia comunal– florece y empieza a sobresalir lentamente una célula social: la «familia individual» o la «familia pequeña», compuesta del matrimonio y sus hijos. Crean poco a poco su propia economía, tornándose cada vez más en unidades separadas, primeramente consumidoras y después productoras. La tierra va pasando, lentamente, a ser propiedad de estas familias, lo cual consolida el predominio de la propiedad privada, por ser el suelo el principal medio de producción.

Al mismo tiempo del intercambio y a la propiedad privada –dentro de la comunidad primitiva– se inicia la «esclavitud», siempre ocasionada por el aumento de la producción social. En síntesis, la división de la jornada de trabajo del productor en tiempo necesario y excedente y la aparición del trabajo y del producto excedentes, establecieron las condiciones para la «explotación del hombre para el hombre», cuyo objetivo primordial era la de obtener una mayor cantidad de productos.

Es interesante señalar que la primera fuente de esclavos lo fueron las guerras ínter tribales y el arresto de presos. Como el trabajo de cada individuo por separado empezaba a generar un excedente de productos por encima de lo necesario para el consumo, optaron por no matar a los cautivos, sino forzarlos a trabajar, sometiéndolos a la esclavitud. Todo esto en la época del patriarcado. Sin embargo, la etnografía muestra casos similares en la economía doméstica, durante el período de aparición y de decadencia del matriarcado. Es de aclarar, que la esclavitud aún no era el soporte de un régimen especial de producción, a pesar de que constituía un capítulo importante en la economía de la familia patriarcal. Por este motivo, Carlos Marx la denominaba «esclavitud patriarcal» para distinguirla de la que más tarde fue el fundamento de un nuevo modo de producción.

En el seno del sistema comunal primitivo en decadencia se gesta el futuro «orden clasista», se crean las «relaciones de opresión y de explotación». De esta manera se origina la «primera división histórica de la sociedad en clases: libres y esclavos». En general, la llegada del intercambio, de la propiedad privada y de la esclavitud patriarcal, trajo como resultado una mayor «desigualdad económica» entre los miembros de las comunidades gentilicias y entre las diversas familias individuales, lo que a su vez se derivó en una «desigualdad social» que impuso nuevas relaciones de dependencia entre las familias y entre los miembros de las comunidades, causando, de este modo, la «lucha entre los ricos y los pobres».

Por último, las relaciones de colectivismo primitivo son renovadas por las relaciones de dominación y dependencia. En armonía con las variaciones que ha soportado la vida económica se causan transformaciones en la vida social. La democracia gentilicia es reemplazada por la “democracia militar”, y ulteriormente al aumentarse las relaciones de clase, de sometimiento, de dependencia y de desigualdad social, la democracia militar es relevada por el Estado.

Conclusiones.
  • En la comunidad primitiva no se presentaron excedentes. De ahí que no existiera inquietud alguna desde el punto de vista teórico por las dificultades económicas. En su seno surgen la cooperación simple, la división natural del trabajo y la distribución igualitaria del producto social. Destacándose primero, en este sistema, el predominio del matriarcado y, luego, en su fase de desintegración, el patriarcado.
  • Al desarrollarse las fuerzas productivas, apartarse la agricultura y la ganadería y florecer los artesanos y mercaderes, etc., surgen los excedentes en gran escala, el intercambio regular, la propiedad privada, las desigualdades, el Estado, etc., pasando gradualmente al modo de producción esclavista, en que la guerra, el comercio y la insolvencia de las personas empobrecidas forman su caldo de cultivo, requiriéndose una justificación teórica de las nuevas relaciones y situación socioeconómicas.
  • Por considerarlo de singular importancia, en nuestras conclusiones, vamos a transcribir el siguiente párrafo de las «Obras Escogidas», escritas por Carlos Marx y Federico Engels: “Acababa de surgir una sociedad que, en virtud de las condiciones económicas generales de su existencia, había tenido que dividirse en hombres libres y en esclavos, en explotadores ricos y en explotados pobres; una sociedad que no sólo podía conciliar estos antagonismos, sino que, por el contrario, se veía obligada a elevarlos a sus límites extremos. Una sociedad de este género no podía existir sino en medio de una lucha abierta e incesante de estas clases entre sí o bajo el dominio de un tercer poder que, puesto aparentemente por encima de las clases en lucha, suprimiera sus conflictos abiertos y no permitiera la lucha de clases más que en el terreno económico, bajo una forma «legal». El régimen gentilicio era ya algo caduco. Fue destruido por la división del trabajo que dividió la sociedad en clases, y reemplazado por el Estado”.[4]
  • Terminamos nuestras conclusiones con un interrogante: Si no aparece la propiedad privada y se desarrolla la división del trabajo, incluso especializado cada vez más, ¿hubiese sido posible permanecer la propiedad colectiva y comunal como base económica de la producción social de la época con todo el adelanto científico y tecnológico que tenemos hoy?

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[1] Federico Engels. Anti Dühring. Ediciones Arca de Noé. Primera Edición. Serie de los Clásicos. Agosto de 1975. Bogotá, Colombia. P. 141.

[2] Carlos Marx y Federico Engels. Cartas escogidas. P.306. En Spiridonova, Atlas y otros. Curso Superior de Economía Política. Tomo I. Editorial Grijalbo. México, D. F. 1965. P. 24.

[3] Federico Engels. Op. Cit. P. 140.

[4] Carlos Marx y Federico Engels. Obras Escogidas. Tomo II. P. 296.

Referencias bibliográficas.

  • Anti Dühring. Federico Engels. Ediciones Arca de Noé. Bogotá. Colombia. Agosto de 1975.
  • Curso Superior de Economía Política. Spiridonova, Atlas y otros. Tomo I. Primera edición en español. Editorial Grijalbo. México. D. F. 1965.
  • Economía Política. Barre, Raymond. Tomo I. Séptima edición. Talleres gráficos ARIEL, S. A. Barcelona. España. 1973.
  • Evolución de la Economía. Antonio Gutiérrez Rincón. G. Cotes publicidad. Barranquilla. Col.
  • Obras Escogidas. Carlos Marx. Federico Engels. Tomo II.
  • Pensamiento Económico. Jorge Martínez Valdeblánquez. Editorial Antillas. Barranquilla. Colombia. 15 de agosto de 1994.
  • Principios Elementales de Economía Política. On, Anganova y otros. Cuarte edición en español. Ediciones Suramericanas, Ltda. Bogotá. Colombia. 1975.
  • Teoría Económica General. Castaño, Orozco Gildardo. Tercera reimpresión. Centro de publicaciones de la ESAP. Bogotá. Colombia. 7 de junio de 1991.
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