sábado, 25 de agosto de 2007

Homenaje a Benjamín Franklin en el tricentenario de su nacimiento


Por: Mario Morales Charris 33º
Ven:. Maest:. Resp:. Log:. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp:. Gr:. Log:. del Norte de Colombia

Pres:. Gran Consejo de Cab:. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám:. 30°


«El tiempo perdido no se recupera nunca y cuando decimos que
tenemos tiempo de sobra, descubrimos que nos falta»



Benjamín Franklin


Esta vez queremos ofrecerle tributo de admiración a uno de los más grandes hombres de Estados Unidos de Norteamérica. Ilustre pensador, político, diplomático, investigador y científico. Su nombre dio pie a la independencia de su país. Hombre de talento y gran visión como lo fue nuestro Q:. H:. Masón Benjamín Franklin Folger.

El 17 de enero de 2006 cuando la Masonería y todos los países del mundo conmemoran el tricentenario de su nacimiento, nada mejor que rendirle un merecido homenaje con este ensayo donde nos proponemos dar a conocer algunos pasajes de su vida ignorados por muchos hasta hoy.

A “Ben” –como lo llamaban cariñosamente en familia– se le considera actualmente, por sus logros científicos y periodísticos que precedieron su llegada a las capitales de Gran Bretaña y Francia, donde explicó y defendió los derechos de su nación recientemente formada, como el primer personaje estadounidense con celebridad internacional. También se le reconoce como un héroe nacional, con igual o más valor que otros padres de la patria, trátese de los QQ:. HH:. George Washington, Thomas Jefferson o Abraham Lincoln.

Nos han enseñado que el siglo XVIII es, por definición, el llamado «Siglo de las Luces», período del progreso y del intelectualismo radical e innovador. Fueron muchos los hombres que sobresalieron en esta época, pero entre todas estas figuras de escritores, pensadores, filósofos y hombres de acción de aquel entonces destacamos la presencia de Benjamín Franklin. Pues, era un hombre campechano, un filósofo sin muchas complicaciones como muchos otros pensadores; astuto, inteligente; capaz de lanzar una frase picaresca o ingeniosa en el momento apropiado, capaz de sacrificar su bienestar y su fortuna por la causa de su patria, de contribuir de cualquier forma al desarrollo económico, político y social de su país, Franklin reunía en grado sumo el espíritu teórico del racionalismo, el ímpetu y deseo de cambio de los renovadores yanquis americanos, y el espíritu práctico y tradicional de los ingleses. Nos atreveríamos afirmar que Franklin fue un hombre fuera de serie. Su biografía es una historia casi ininterrumpida de innumerables éxitos conseguidos a fuerza de empeño, paciencia, talento y buena disposición. Así lograba seducir la aristocrática y encopetada Corte de Versalles, sin perder la humildad que caracteriza a los norteamericanos. Franklin ocupa un lugar relevante en la constitución del hombre moderno y práctico. Su vida generosa, en longevidad y producción, recorre el siglo XVIII casi de punta a punta. Por tanto, no es forzado ni sesgado el reconocer en este Q:. H:. la realización del más templado espíritu de las Luces, tal como puede encontrarse, asimismo, en Juan Jacobo Rousseau, Montesquieu y Diderot, pero también en De Foe, Pope y Swift. Hombre moderado y prudente, discreto y defensor de las costumbres acreditadas por la experiencia, Franklin no es, con todo, un paradigma proclive al tradicionalismo, la contemplación y la nostalgia de los tiempos pasados. Fue un hermano en que –a pesar de no haber tenido la oportunidad de pisar una universidad, porque en la práctica procedió como un autodidacta– sus aportes y enseñanzas a la literatura, la política, lo social, lo económico y a la ciencia en general, al final de la Edad Moderna son muy significativas.

Pues bien, Benjamín Franklin nació el 17 de enero de 1706 en la ciudad de Boston, capital de la colonia inglesa de Massachusetts (Estados Unidos). Período en el que el puerto contaba escasamente con unos cinco o seis mil habitantes.

Sobre el origen de su familia, fueron sus tíos paternos quienes pusieron en manos de Benjamín toda la información que recoge curiosidades y anécdotas de sus antepasados. Por esa razón se sabe que la familia había vivido unos trescientos años en la aldea de Ecton, ubicada en el condado de Northamptonshire, centro de Inglaterra, en el valle del río Nene, cuya capital es Northapton. El primer descendiente que se conoce es Thomas «Franklyne» –forma de la escritura original del apellido Franklin– nacido en 1537. Así se siguió escribiendo el apellido hasta cuando nace su bisabuelo, Henrio «Franklin», el 26 de mayo de 1573, muerto el 25 de octubre de 1631.

Su abuelo paterno, un tintorero de profesión, Benjamín Thomas Franklin[1], nació el 8 de octubre de 1598 y murió en 1681. El padre de Benjamín, Josiah Franklin, también tintorero de profesión, era de origen modesto, serio y muy trabajador. Además era un hombre ingenioso, gran dibujante, tocaba violín y tenía una voz agradable. Igualmente era bueno, piadoso, justo y prudente en la conducta de su vida. Nació el 23 de diciembre de 1657 en Ecton, Northamptonshire, Inglaterra. En 1677 contrajo matrimonio en Ecton con Anne Child y alrededor de 1683 viajó con su esposa Anne y sus tres hijos[2] a Nueva Inglaterra[3]. En la ciudad de Boston, Massachusetts se dedicó a la fabricación de jabones y velas de sebo. Allí le nacieron cuatro hijos más[4].

La esposa de Josiah, Anne Child, muere el 9 de julio de 1689 y el 25 de noviembre del mismo año, éste contrae segundas nupcias en Boston con Abiah Folger, hija de Mary Morill y Peter Folger, uno de los primeros colonos de Nueva Inglaterra, quien fue poeta y escritor. Estuvo a favor de la libertad de conciencia. Josiah murió el 16 de enero de 1745 a la edad de 88 años.

Abiah, su madre, nació en la isla de Nantucket, Massachusetts el 15 de agosto de 1667, mujer discreta y virtuosa. Murió a la edad de 85 años el 18 de mayo de 1752 en la ciudad de Boston. El matrimonio de Josiah y Abiah tuvo diez hijos[5] y fue ejemplo de amor en sus 55 años que estuvieron juntos. Franklin señala en su “autobiografía” que nunca los vio enfermos. Hoy sus restos reposan en el mismo mausoleo en la ciudad de Boston.

Benjamín ingresó al colegio a la edad de ocho años, sólo estudió primaria y a los diez, ya ayudaba a su padre en la fábrica de velas y jabón, lo cual lo hizo hasta los doce años. Tuvo aversión al comercio, su sueño fue ser navegante. Deseaba embarcar, zarpar y hacerse a la mar. Uno de sus hermanos lo había hecho ya, sin despedirse de la familia, pero su padre siempre se opuso. Desde muy niño, Franklin fue un apasionado por la lectura, leyó muchísimas obras de reconocidos autores, especialmente de carácter filosófico y de contenido político-social, dentro de las cuales destacamos las de Jonh Bunyan, las de Plutarco; las «Colecciones Históricas» de Robert Burton (el Montaigne inglés); «Ensayo sobre el entendimiento humano» de Jonh Locke; «Arte del Pensamiento» de la du Port Royal; «El Método Socrático»; «La vida y las aventuras extrañamente sorprendente de Robinson Crusoe» y otras obras de Daniel de Foe; «El Descontento» de Jonh Marston; «Nueva manera de pagar deudas antiguas» de Philip Massinger, etc. Todas estas obras lo pusieron a pensar y tuvieron gran influencia en algunos acontecimientos futuros de su vida. Era tanta el entusiasmo por la lectura, que el dinero que ganaba, en ese momento histórico, lo invertía en libros. Pues, la pequeña biblioteca que tenía su padre eran libros, más que todo, de orientación religiosa y Franklin no quería ser clérigo. Se lamentaba desde entonces que no hubiesen llegado a sus manos libros apropiados en ese momento de sed de conocimientos.

La inclinación que tenía hacia la lectura, hizo que su padre tomara la decisión para que aprendiera a ser impresor. Es de anotar que ya su hermano, James, lo era. Éste en 1717 trajo de Inglaterra una máquina de imprenta para su negocio en Boston y Franklin fue uno de sus empleados aprendices cuando apenas contaba 12 años de edad. Tiempo después, Benjamín publica dos libros de poesías: «La tragedia del faro» y «Canción de un marinero», lo cual aduló su vanidad y su padre lo desalentó. Más tarde, a la edad de 16 años se convirtió en vegetariano luego de haberse leído un libro sobre dietas vegetales de Tryon.

Es interesante anotar que su hermano, James, se entregó casi por completo a la arriesgada empresa de publicar un periódico de ideas liberales, cuando en aquel tiempo la sociedad, sobre todo la bostoniana, era de ideas netamente conservadoras. El hecho de publicar asuntos de elevado espíritu crítico, iba en contra de toda norma. Las autoridades ponían, con frecuencia, obstáculos a la impresión y difusión de aquella modesta revista, el “New England Courant”, por considerarla subversiva. Franklin había empezado a escribir en ella. Imitaba, en cierto modo, el estilo de una revista inglesa de gran fama llamada «El Espectador». Allí, ya dejaba entrever su fino ingenio y especial forma de escribir que lo revelaban como un autor y escritor de categoría.

Pero aquella carrera como impresor y periodista se ve truncada en octubre de 1723. Una disputa con su hermano James, quien criticó la intolerancia de los presbiterianos de Massachusetts en su periódico, por lo que fue arrestado por un mes y la publicación clausurada, le hacen separarse del trabajo y decide viajar a Filadelfia, ciudad progresista y en pleno desarrollo, y capital de la Pensilvania colonial. En esta ciudad trabaja como impresor algún tiempo. Luego conoció a William Keith, gobernador de Pensilvania, el cual le recomienda viajar a Gran Bretaña para completar su formación como impresor y comprar el equipo necesario para fundar su propia imprenta en Filadelfia. El joven Franklin siguió su consejo y llegó a Londres en diciembre de 1724. Pronto encontró empleo en dos de las más destacadas imprentas de Londres, Palmer's y Watt's y comenzó a ser reconocido en los ambientes literarios y editoriales londinenses.

En octubre de 1726 regresó a Filadelfia y al año siguiente, organizó un grupo de debate denominado «The Junto» que más tarde se convertiría en la Sociedad Filosófica de Estados Unidos. En septiembre de 1729 compró la Pennsylvania Gazette, un semanario vulgar que se convirtió en un periódico entretenido e informativo con su estilo ingenioso y su juiciosa selección de noticias.

El 1 de septiembre de 1730, Franklin contrae nupcias con Deborah Read[6], hija de John Read, con quien tuvo dos hijos: Francis[7] y Sarah[8]. De la misma manera Ben tuvo a William[9], hijo “ilegítimo”. También para esta época se supone fue iniciado en la Francmasonería, probablemente cuando estuvo en Londres, según Mackey[10], lo cual entra en contradicción con Ridley[11]. No se conoce el lugar y fecha de iniciación exacta. Sin embargo, algunos investigadores como Américo Carnicelli[12] y Ridley[13] señalan que fue iniciado en la Logia de Filadelfia donde Benjamin Franklin llegó a ser su Gran Maestre, que se dispone de un documento escrito de esta Logia que data de 1731. Asimismo, la Masonería americana considera la Logia de Filadelfia como su primera Logia Madre. Dos años después Henri Price, gran amigo de Franklin, funda en Boston la «St. John’s Lodge». Un año más tarde el propio Franklin, imprimirá el libro de «Las Constituciones de Anderson», que es considerado como el primer libro de carácter Masónico publicado en América. Hacia 1749 la Logia de Filadelfia trabajaba ya sin reconocer una autoridad superior a la suya.

Este crecimiento estaba en razón directa a la influencia de la Masonería en la sociedad americana. Probablemente el éxito de la Masonería se debió a la coincidencia de sus ideales con los del puritanismo y con la mentalidad de los colonos. La tolerancia, que en las Logias inglesas eran sólo un principio de orden interno, pasó en las americanas a ser un valor extensible a toda la sociedad. Hay que aclarar que no todas las Logias participaron del lado de los rebeldes en la guerra de independencia. Está históricamente demostrado que sólo las más antiguas tomaron partido por los insurrectos, mientras que las fundadas inmediatamente después de iniciarse el conflicto, lo hicieron a favor de los ingleses. Se conocen a la perfección los nombres y las Logias que se decantaron hacia uno y otro bando.

En 1731 fundó la que probablemente fue la primera biblioteca pública de América, inaugurada en 1742 con el nombre de «Biblioteca de Filadelfia». También publicó El Poor Richard’s Almanac (Almanaque del pobre Ricardo) en 1732 bajo el seudónimo de Richard Saunders; estas publicaciones reflejaban el espíritu democrático y popular de Franklin donde aconsejaba a sus lectores sobre política, filosofía y cómo progresar. En 1736 formó parte de la Asamblea General de Pensilvania y al año siguiente fue nombrado administrador de Correos de Filadelfia, para ello se vio obligado a crear rutas para entregar el correo y para contar la distancia, inventando así el odómetro, el cual ataba a su carruaje. Por esta época organizó también la primera compañía de seguros contra incendios y fundó el primer cuerpo de bomberos de la ciudad. Igualmente introdujo métodos para mejorar la pavimentación e iluminación de las calles. Siempre interesado en los estudios científicos, ideó sistemas para controlar el exceso de humo de las chimeneas y alrededor de 1744 inventó la «estufa de hierro Franklin» o «Franklin Stov», que producía más calor con menos combustible. En 1747 inició sus experimentos sobre la electricidad. Adelantó una posible teoría de la botella de Leyden, defendió la hipótesis de que las tormentas son un fenómeno eléctrico y propuso un método efectivo para demostrarlo. Su teoría sobre la electricidad se basaba en la noción newtoniana de la repulsión mutua de las partículas que el científico inglés había expuesto en su Óptica. Su tesis se publicó en Londres y se ensayó en Inglaterra y Francia antes, incluso, de que él mismo ejecutara su famoso experimento con una cometa en 1752. Inventó el «pararrayos» y presentó la llamada Teoría del fluido único para explicar los dos tipos de electricidad, positiva y negativa, vocablos estos que conjuntamente con el de conductor y el de pila, son aportes de este gran hermano Masón que entran a enriquecer el vocabulario científico.

Es interesante destacar asimismo, que Franklin padecía deficiencia visual y utilizaba anteojos para leer; y para ver de lejos; se cansó de tener que quitárselos y ponérselos, entonces decidió buscar una manera de hacer que sus anteojos le permitieran ver de cerca y de lejos. Al tener dos pares de lentes cortados a la mitad, colocó una mitad de cada uno de los lentes en un solo marco, lo cual dio como resultado lo que hoy conocemos como «lentes bifocales».

Otro hecho que llama curiosamente la atención es que Ben también mostró interés por el funcionamiento del cuerpo humano y las maneras de ayudar a mejorarlo, a pesar de no ser famoso por estudios de biociencia. Su hermano mayor, John, por ejemplo, sufría de cálculos renales y para ayudarlo, desarrolló un «catéter urinario flexible», el cual fue el primero en ser producido en América.

Debemos destacar igualmente, que estando Franklin en París –noviembre de 1783– pudo observar el primer vuelo en el mundo de un globo aerostático, inventado por los hermanos industriales franceses: José y Esteban Montgolfier. Ben estaba muy interesado en la idea del vuelo, prediciendo que los globos algún día serían utilizados para los vuelos militares. Efectivamente, pronto fueron utilizados durante las batalla para lanzar bombas y también con propósitos científicos. Lamentablemente Ben murió tres años antes del primer viaje americano en un globo de aire caliente.

En el libro «Sucesos, Eventos, Hechos, Casos, Cosas…», escrito por Isaacon utilizados para lan Asimov, en el capítulo “Genios”, manifiesta que Franklin fue el inventor de la «mecedora». Pero además, fue un amante de la estética del arte musical; tocaba varios instrumentos como violín, guitarra y arpa. Su gran interés por la música lo lleva a inventar su propia «armónica de cristal» en 1761; para ello, trabajó, en Londres, con el señor Charles James, soplador de vidrio. También compuso música para «cuartetos de secuencia» en un estilo clásico temprano. Y si a todo esto le agregamos, que además de su lengua madre, dominaba el francés, alemán, italiano y latín; o sea que estamos frente a un genio.

En reconocimiento a sus logros científicos, recibió títulos honorarios de las universidades de Saint Andrews y Oxford. De igual manera fue elegido miembro de la Sociedad Real de Londres y en 1753 fue galardonado con la Medalla Copley por sus destacadas contribuciones a la ciencia experimental. Franklin ejerció también gran influencia en el campo de la educación, siendo determinantes sus escritos para la fundación, en 1751, de la Academia Filadelfia, que más tarde se convertiría en la Universidad de Pensilvania.

En 1748 vendió su imprenta y en 1750 fue elegido para la Asamblea de Pensilvania, donde prestó servicios hasta 1764. Fue nombrado inspector general de Correos para las colonias británicas en América en 1753 y, en 1754, fue delegado de Pensilvania ante el Congreso de Albany, que se celebró para debatir la actitud que se debía mantener ante la Guerra Francesa e India. Su Plan Albany, que se anticipaba en muchos aspectos a la Constitución de Estados Unidos de 1787, defendía la independencia local dentro del marco de la unión colonial. Cuando estalló la Guerra Francesa e India, Franklin proporcionó suministros al capitán general inglés Edward Braddock garantizando su propio crédito a los granjeros de Pensilvania, quienes desde ese momento proporcionaron los equipos necesarios.

En 1757 fue enviado a Inglaterra por la Asamblea de Pensilvania para solicitar al rey el derecho de recaudar impuestos por la propiedad de la tierra. Al acabar su misión se quedó cinco años más en Inglaterra como primer representante de las colonias estadounidenses. Durante este periodo entabló amistad con el químico Joseph Priestley, el filósofo e historiador David Hume y el economista Adam Smith. Volvió a Filadelfia en 1762 donde permaneció hasta 1764, cuando una vez más fue enviado a Inglaterra como representante de Pensilvania. En 1766 hubo de declarar ante la Cámara de los Comunes sobre los efectos de la Stamp Act (Ley del Timbre) en las colonias. Su testimonio tuvo una influencia enorme en la revocación de esta ley. Sin embargo, pronto se introdujeron en el Parlamento nuevos planes para gravar con impuestos a las colonias, por lo que Franklin empezó a sentirse dividido entre la devoción a su tierra natal y la lealtad a Jorge III.

El episodio que históricamente es considerado como el detonante de los acontecimientos se sitúa en Boston en 1773. La Compañía de las Antillas, dependiente del gobierno británico, atravesaba una grave crisis, lord North, primer ministro inglés, hizo que se votara un impuesto sobre el té. Los colonos de Boston, protestaron por este gravamen y asaltaron por sorpresa tres navíos británicos arrojando 340 cajas de té por la borda. Como hemos dicho antes, la totalidad, sin excepción alguno, de los colonos que, disfrazados de indios, perpetraron la acción pertenecían a la Logia de San Andrés de la ciudad, dirigida por Joseph Warren.

Boston era, sin duda alguna, la ciudad de mayor implantación Masónica en la época; su famosa Logia estaba compuesta por una amplia representación de la sociedad de su tiempo: abogados, clérigos protestantes y mercaderes. Warren, se destacó desde los primeros momentos como uno de los líderes de la rebelión de las colonias y murió en la batalla de Bunker Hill luchando como voluntario.

El episodio del té de Boston muestra la importancia de la Masonería americana; pero no se trata de un caso aislado, sino de una línea de tendencia que seguirá afianzándose en años sucesivos hasta alcanzar su cenit en el momento en que, una vez iniciado el movimiento independentista, los Estados Unidos debieron forjar sus símbolos: la Declaración de Independencia, el Congreso, el Gran Sello, la concepción misma del poder y, más tarde, décadas posteriores, el dólar.

Franklin finalmente, en 1775 admitió que la guerra era inevitable. Cuando regresó a Filadelfia el 5 de mayo del mencionado año, las batallas de Lexington y Concord habían desencadenado la contienda. Fue elegido miembro del segundo Congreso Continental, prestando servicios en diez de sus comités. Ese mismo año viajó a Canadá para conseguir su apoyo y cooperación en la guerra en favor de las colonias. A su regreso fue uno de los cinco miembros del comité designado para redactar la «Declaración de Independencia». En septiembre de ese año fue elegido como delegado para conseguir la ayuda económica de Francia. Superando la virulenta oposición del ministro de Finanzas francés Jacques Necker logró obtener sustanciosas concesiones y préstamos de Luis XVI de Francia, gracias al prestigio que tenía en este país como científico, y a la integridad e ingenio que desplegó durante las negociaciones.

El 4 de julio de 1776, los delegados de los trece Estados de Nueva Inglaterra proclamaban la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. De los trece firmantes del Acta de Independencia, nueve eran Francmasones (Ellery, Franklin, Hancock, Hewes, Hooper, Paine, Stockton, Walton y Whipple). Idéntica condición compartían nueve de los trece delegados que rubricaron los artículos de la nueva Confederación (Adams, Carroll, dickinson, Ellery, Hancock, Harnett, Laurens, Roberdau y Bayard Smith), así como los trece firmantes de la Constitución estadounidense (Bedford, Blair, Brearley, Broom, Carroll, Dayton, dickinson, Franklin, Gilman, King, McHenry, Paterson y Washington). Casi todos los congresistas que ratificaron dichos acuerdos eran igualmente miembros de la Masonería, lo mismo que la gran mayoría de los mandos del ejército republicano que combatió a las tropas realistas de la metrópoli inglesa.

Ben ayudó materialmente a los corsarios estadounidenses que operaban contra la Marina británica, especialmente a John Paul Jones. El 6 de febrero de 1778 negoció los tratados de comercio y amistad con Francia y España que posteriormente cambiaron el rumbo de la guerra. Siete meses después fue nombrado por el Congreso ministro plenipotenciario de Estados Unidos en Francia. En 1781, Franklin, John Adams y John Jay fueron designados para concluir un tratado de paz con Gran Bretaña. El Tratado de París, que puso fin a la guerra, se firmó en Versalles el 3 de septiembre de 1783. Su fama como científico le sirvió para ser elegido por el monarca francés Luis XVI para investigar los hallazgos del médico austriaco Franz Anton Mesmer y el fenómeno del magnetismo animal. En marzo de 1785 renunció a su cargo en Francia para regresar a Filadelfia, donde fue elegido inmediatamente presidente del Consejo Ejecutivo de Filadelfia (1785–1787).

Al rubricar la Constitución el 17 de septiembre de 1787, Franklin se convirtió en el único padre y fundador en firmar los cinco documentos que establecen la Independencia Estadounidense: La Declaración de Independencia, El Tratado de Concordia y Comercio con Francia, El Tratado de la Alianza con Francia, El Tratado de Paz con Gran Bretaña y La Constitución de los Estados Unidos de América.

Ben había cumplido sus objetivos. Todo estaba consumado. Un gran Masón había pasado a la historia. Pensador, científico, político, diplomático, escritor y literato, Benjamín Franklin había dejado huellas en su breve paso sobre la tierra. Profundamente interesado en proyectos filantrópicos, uno de sus últimos actos públicos fue firmar una petición al Congreso, el 12 de febrero de 1790, como presidente de la Sociedad Abolicionista de Pensilvania, instando a la abolición de la esclavitud y la supresión del comercio de esclavos. Dos meses más tarde, el 17 de abril, murió en su casa de Filadelfia a los 84 años de edad, un año después de haberse iniciado la Revolución Francesa.
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[1] Tuvo cuatro hijos: Thomas, John, Benjamín y Josiah. Tiempo después, su abuelo, ya de avanzada edad se fue a vivir con su hijo John a Banbury, condado de Oxfordshire, en el centro – s de Inglaterra. Su tío Thomas se dedicó a la ferrería, quien fue además un líder espiritual tanto para el condado como para la ciudad de Northapton y su propia aldea. Murió el 6 de enero de 1702. Su tío John fue un tintorero especialista en tela de lana y de paño y su tío Benjamín lo era en tela de seda. Este último muy diestro; vivió en Boston; escribió dos volúmenes de poesías e inventó una taquigrafía. En materia religiosa sobresalió como predicador, uno de los mejores de su época. También fue político. En Londres escribió entre 1641 y 1717, ocho volúmenes sobre asuntos públicos.
[2] Elizabeth [Douse] (1678 – 1759), quien no tuvo hijos: Samuel (1681 – 1720), se dedicó a la herrería, casado con Elizabeth Tyng, tuvo una hija: y Hannah [Cole] (1683 – 1723), casada dos veces y no tuvo hijos.
[3] Nueva Inglaterra es el nombre dado al conjunto de los Estados norteamericanos situados al NE del país: Maine, New Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut.
[4] Josiah, Jr. (1685 – 1715), perdido en el mar de la China y no tuvo hijos; Anne [Harris] (1687 – 1729), tuvo dos hijos y cinco hijas; Joseph I (Febrero 6 – 11, 1688), vivió menos de una semana, y Joseph II (Junio 30 – Julio 15 de 1689).
[5] John (1690 – 1756), hermano preferido de Ben, trabajó en Boston como fabricante de vela y jabón; Peter (1692 – 1766), comerciante y capitán de buque mercante, en 1763 contrajo matrimonio con Mary Harman y no tuvo hijos; Mary [Holmes] (1694 – 1731), tuvo un hijo y su esposo murió en el mar; James (1697 – 1735), fue impresor, se casó con Ann Smith y tuvo cinco hijos; Sarah [Davenport] (1699 – 1731), casada con un panadero; Ebenezer (1701 – 1703), murió ahogado, en Nantucket a los 16 meses de nacido, en una tina; Thomas (1703 – 1706); Benjamin (1706 – 1790), del cual hablaremos más adelante; Lydia [Scott] (1708 – 1758), Casada con Robert Scout, capitán de buque y tuvieron una hija, y por último, Jane [Mecom] (1712 – 1794), casada con Edward Mecom, tuvieron 12 hijos y sólo le sobrevivió una.
[6] Debemos anotar que en 1724, Franklin, de 18 años de edad, siendo huésped, en Filadelfia, de la casa de Deborah que contaba con 16, tuvo relaciones románticas con ella, pero la futura suegra se opuso a que se casasen porque Ben no estaba preparado económicamente. Después Franklin viajó a Londres donde permaneció veinte meses y cometió el error, reconocido por él, de no escribirle nunca. En ese tiempo ella se casó con Jonh Rogers, abandonándola en 1725 para no cancelar deudas contraídas por él y huyó hacia Barbados. En 1727, Deborah oyó hablar que Rogers había fallecido y luego reinicia su romance con Franklin. Sin embargo, no podían contraer matrimonio por ser ella casada y la bigamia se castigaba con azotes en público y encarcelamiento. Por este motivo se casan eventualmente en «Unión de Ley Común», mientras el Estado reconoce legalmente esa unión. Todavía ciertos Estados reconocen uniones de la ley común. Asimismo es importante señalar que Deborah siempre le tuvo miedo al océano; por ello nunca viajó con Ben y pasó muchos años sola en Filadelfia. En 1774, mientras que Ben estaba en Inglaterra, ella murió inesperadamente de una apoplejía o congestión cerebral.
[7] Francis Folger, llamado cariñosamente por su padre “Franky”, nació en 1732 y murió el 21 de noviembre de 1776, a la edad de cuatro años, al contraer la viruela.
[8] Nació el 11 de septiembre de 1743 en Filadelfia. Su padre la llamaba cariñosamente “Sally". Contrajo matrimonio con Richard Bache el 29 de octubre de 1767. Tuvo siete hijos: Benjamín, William, Betsy, Louis, Deborah, Richard y Sarah. Sally fue una mujer, igual que su padre, apasionada por la lectura y la música; tocaba muy bien el clavicordio. Del mismo modo se distinguió por ser una mujer revolucionaria, algo inusual en ese momento histórico en Filadelfia. Siguió de cerca los acontecimientos que conducían a la revolución y con su trabajo apoyó la guerra ayudando a conseguir el dinero para el ejército continental. Ella es la más conocida por su participación en la Asociación de las señoras de Filadelfia. Asumió el control de la dirección de la Asociación en 1780 y supervisó la costura de 2.200 camisas de los soldados americanos. Murió en su ciudad natal, en 1808, a los 65 años de edad.
[9] Nació en 1731 en Filadelfia. La identidad de su madre es desconocida aunque la evidencia sugiere que Deborah pueda haber sido su madre, pero que Ben tomó toda la precaución para proteger su honor porque todavía no se habían casado. En todo caso fue criado en este hogar junto con “Sally” y “Franky”. William acompañó a su padre en varias misiones, incluyendo sus viajes a Inglaterra donde estudió leyes. El 4 de septiembre de 1762 contrajo matrimonio en Londres con Elizabeth Downes y tuvieron un hijo. Al año siguiente regresó de Inglaterra comisionado por el rey Jorge III para ser el gobernador colonial de New Jersey. Cuando la revolución comenzó, William seguía siendo leal a Inglaterra. Con Ben en América y William en Inglaterra, el padre y el hijo se encontraron en lados opuestos de la batalla durante la revolución americana. William Franklin permaneció como gobernador de New Jersey hasta que los rebeldes en 1776 lo arrestaron. Estuvo como prisionero de guerra por dos años. Al cumplir la pena, huyó a New York que todavía se hallaba ocupada por los británicos. En 1782 se fue para Inglaterra para nunca más volver. Él se reconcilió con su padre por carta en 1784. Al año siguiente se encontraron por última vez en Gran Bretaña cuando Ben se dirigía a Francia. El 16 de Nov de 1813, William muere en Londres.
[10] Mackey Gallatin, Albert. ENCICLOPEDIA DE LA FRANCMASONERÍA. Tomo II. Editorial Grijalbo, S. A. México. D. F. 1981. P. 635.
[11] Ridley, Jasper. LOS MASONES. Ediciones B. Argentina S: A. Segunda edición. Buenos Aires. Junio de 2002. P. 123
[12] Carnicelli, Américo. LA MASONERÍA EN LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA.. Tomo I. Cooperativa Nacional de Artes Gráficas, Ltda. Bogotá, Colombia. 1970. P.47.
[13] Ridley, Jasper. Ib.


Referencias bibliográficas

1. Benjamín Franklin. En Internet: http://www.usembassy-mexico.gov/bbf/BFranklin.htm

2. Benjamín Franklin. En Internet: http://www.ushistory.org/franklin/info/index.htm

3. Benjamín Franklin: en busca de un mundo mejor
En Internet: http://www.benfranklin300.com/exhibition/_html/es/index.htm

4. Benjamin Franklin: Ojeadas del Hombre. En Internet: http://www.fi.edu/franklin/

5. Benjamín Franklin, primera celebridad internacional de EE. UU.
En Internet: http://usinfo.state.gov/esp/Archive/2006/Jan/06-236716.html

6. Carnicelli, Américo. LA MASONERÍA EN LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA. Tomo I. Cooperativa Nacional de Artes Gráficas Ltda. Bogotá. Agosto 30 de 1970.

7. Embajada de los Estados Unidos. BENJAMÍN FRANKLIN 300 AÑOS. Biblioteca Benjamín Franklin.
En Internet: http://www.usembassy-mexico.gov/bbf/BFranklin300yrs.htm

8. Enciclopedia Encarta. BENJAMÍN FRANKLIN.
En Internet: http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761576775/Benjamin_Franklin.html%2088

9. Frau Abrines, Lorenzo. DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO DE LA MASONERÍA. Tomo I. Editorial del Valle de México, S. A. México. 1976.

10. Gallatin Mackey, Albert. ENCICLOPEDIA DE LA FRANCMASONERÍA. Tomo II. Editorial Grijalbo, S. A. México. 1981.

11. Genovés, R. Fernando. BENJAMÍN FRANKLIN, LA MORAL DEL SUEÑO AMERICANO
En Internet: http://www.usembassy-mexico.gov/bbf/BFranklin300yrs.htm

12. Hoenigsberg Racedo, Julio. INFLUENCIA REVOLUCIONARIA DE LA MASONERÍA EN EUROPA Y AMÉRICA. Primera edición. Editorial A. B. C. Bogotá. 1944.

13. Ridley, Jasper. LOS MASONES. Ediciones B. Argentina S: A. Segunda edición. Buenos Aires. Junio de 2002.

14. The Autobiography of Benjamín Franklin.
En Internet: http://www.earlyamerica.com/lives/franklin/

15. Tricentenario del nacimiento de Benjamín Franklin.
En Internet: http://bogota.usembassy.gov/wwwsbflc.shtml