viernes, 10 de agosto de 2007

Numismática


Por: Mario Morales Charris 33º
Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de ColombiaPres.·. Gran Consejo de Cab.·. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám.·. 30°


Con el nombre de NUMISMÁTICA iniciamos nuestra columna en la revista EL MISIONERO que tratará, de hoy en adelante, todo lo relacionado con el estudio general de las monedas y billetes. Por esta razón, en el proyecto que nos proponemos desarrollar hemos fijado una metodología que nos conduzca a unos objetivos bien definidos para que nuestros lectores puedan degustar esta otra parte de la ciencia desconocida para muchos.

Es importante señalar que hablar de numismática es hablar de cultura, pues forma parte de nuestro desarrollo intelectual, de nuestra civilización, en fin, numismática es cultivar la ciencia mediante el conocimiento razonado de las monedas y medallas, principalmente de las antiguas.

Numismática es un vocablo proveniente del latín “numisma”, que significa pieza de moneda y que a la vez se deriva del griego νóμισμα (nomisma) que traduce moneda acuñada, dinero; de Nomizeim “ajustar a la ley” (nomos). Logró un cupo en la ciencia al superar el simple coleccionismo y estudiar la significación de las inscripciones y figuras de las monedas y el respectivo valor como datos de importancia histórica. Es de anotar, que los verdaderos estudios numismáticos los inició Joseph H. Eckel —jesuita austriaco nacido en el s. XVIII, director del Museo Imperial de Numismática— con la publicación de su obra Doctrina veterum nummorum (1792-98).

El término Numismática ha evolucionado como todas las cosas, ya que no sólo estudia o trata del conocimiento de las medallas o monedas, sino que también se ha extendido a la investigación del papel moneda emitido por una nación.

La numismática engloba de la misma manera el coleccionismo de insignias, medallas y piezas afines. Durante siglos todas las monedas, salvo las de valor ínfimo, poseían un valor intrínseco, es decir, contenían una cantidad de oro o plata equivalente a su valor. Sin embargo, la mayoría de los países han sustituido sus monedas de oro o plata por otras fabricadas con metales baratos, que no poseen ningún valor intrínseco.

Después de tener claro lo que es la numismática, ¿ustedes podrán pensar lo que se siente cuando observamos una moneda? Significa introducirse en una maravillosa novela o en un filme fascinante, o penetrar en una época ignota de la historia o de la civilización. Resulta difícil sustraerse a la fascinación que produce este pequeño objeto —redondo, hexagonal, cuadrado o de cualquier forma poligonal convexa regular o irregular— de metal y su consiguiente viaje a través del espacio y del tiempo. Es un recorrido histórico, económico, cultural, comercial, artístico y geográfico. Nos podemos trasladar por ejemplo, a Lidia —antigua región del Asia Menor, a orillas del mar Egeo— donde en el siglo VI antes de nuestra era fueron acuñadas las primeras monedas de oro de que se tenga conocimiento, hasta Alejandro Magno, o de Roma al Islam, o del Oriente antiguo a los normandos, o de la Europa renacentista a la de los Habsburgo y a la de la reina Victoria. Es un viaje por las épocas históricas de la humanidad, a través de los imperios, reinos, repúblicas y revoluciones hasta nuestros días.

¿Qué decir si examinamos un billete? Pues, se recogen también vivencias de mucho valor, porque su aparición está estrechamente ligada a la invención del papel que se llevó a cabo en China entre los siglos I y II de nuestra era. Igualmente fueron los chinos los que intuyeron las ventajas que ofrecía el papel moneda, quienes lo utilizaron por primera vez.

Nuestro itinerario numismático seguirá, pues, a partir de ese momento, las etapas fundamentales de la difusión del billete y las fortunas alternas del papel moneda impreso por los diferentes gobiernos. Descubriremos así la actividad de los grandes bancos privados de la Edad Moderna, visitaremos en Amsterdam (Holanda) y en Amberes (Bélgica) las primeras cajas fuertes del mundo, reconstruiremos los orígenes de la banca en Inglaterra... Y aprenderemos a reconocer los billetes de todas las épocas y de todos los países del mundo a través de la numismática.

Dentro de la numismática, la historia del dinero como objeto de colección es tan antiquísima, casi como el dinero mismo. El coleccionismo constituye una pasión, un arte que requiere junto a la intuición, la fantasía y la suerte, criterios rigurosos e instrumentos válidos y precisos. Encontrar, identificar y estudiar, en esto reside el placer y la sofisticación del coleccionismo, independientemente del valor económico de la colección.

Conocer y coleccionar monedas y billetes de todo el mundo proporciona una fuente de excelentes informaciones e indicaciones necesarias para orientarse con seguridad en el variado universo del coleccionismo numismático. Aprendemos, además, cómo leer una moneda y un billete, cómo reconocer las monedas falsas, cómo identificar los grados de rareza de las monedas, etc.

Con el estudio de la numismática podemos saber cuál es la moneda o billete más grande y cuál el más pequeño, cuáles son los ejemplares de materiales o formas más insólitas como los billetes de Brunei —uno de los países más pequeños del mundo, situado al NO de la isla de Borneo, Asia y cuya moneda es el dólar de Brunei— impresos en ¡plástico!, cuál es la divisa más difundida en el mundo, etc. Asimismo, podemos conocer anécdotas, hechos singulares y noticias de todo género. Por ejemplo, la moneda más bella del mundo, a juicio de los directores de todas las casas de monedas, es la de 500 liras italiana de 1991; que durante el famoso asedio de Leyden —ciudad de Holanda, en Holanda Meridional y a orillas del Rin— llevado a cabo por los españoles en 1574, fueron utilizadas como billetes páginas de misales. Nos encontramos hasta con hechos misteriosos, como el de las extrañas fichas de vidrio transparente difundidas antiguamente en el sur de Italia. En fin, nos hallamos con acontecimientos que en su momento histórico tuvieron un gran valor significativo, como la humillación de una nación, Francia, expresada en la caricatura de Napoleón III, después de la derrota de Sedan, con un casco prusiano, la pipa en la boca y un collar de perro. ¿Y que hablar de la Guerra Fría entre Estados Unidos de América y la Unión Soviética a comienzos de la década de los sesenta del siglo próximo pasado? De todos es conocido el enfrentamiento entre John Kennedy y Nikita Krushev, lo cual quedó registrado en las monedas de medio dólar de los EE.UU. En la parte inferior del cuello de la efigie de Kennedy, podemos apreciar con el uso de una lupa, la hoz y el martillo, símbolo del partido comunista.

De lo dicho se desprende que la historia, el arte, la religión, la geografía, la economía, la política, el aspecto social, el comercio, la cultura, etc. patrimonio de la civilización de un país lo podemos apreciar y vivirlo a través de sus monedas y billetes. En la actualidad, todas las naciones del mundo tienen sus propios billetes y monedas, y la circulación monetaria, metálica, de papel o plástico, reviste una función básica en la vida económica de un Estado.

Pero, ¿existe una metodología para coleccionar monedas y billetes? Por supuesto que sí. Las monedas, tanto las antiguas como las modernas, lo mismo que los billetes se coleccionan bien por su valor artístico o histórico, por piezas conmemorativas, por figuras, por regiones geográficas, por países o como mero pasatiempo. El número de coleccionistas en todo el mundo se eleva a millones. Los historiadores consideran las monedas como un espejo de la historia; en ellas aparece el retrato de los monarcas y gobernantes de cada época. Las inscripciones y dibujos de las monedas romanas aludían por lo general a acontecimientos importantes. Los arqueólogos se sirven de las monedas para reconstruir la economía, las formas de comercio, las costumbres, las religiones, la historia política y el arte de todas las épocas.

Los coleccionistas de monedas buscan ante todo la belleza, la rareza y la historia que encierra cada una de estas piezas. A esto se añade la emoción que entraña buscar una determinada moneda, o el reto de identificar un ejemplar poco común. También disfrutan organizando y mostrando su colección. El mayor atractivo del coleccionismo reside en la posibilidad de encontrar monedas raras a buen precio y la esperanza de que la colección aumente de valor con el paso del tiempo.

El valor de mercado de cualquier moneda, es decir, el precio que se paga por ella, está determinado por la ley de la oferta y la demanda: la cantidad de monedas disponible y el número de coleccionistas interesados en adquirirlas. Cuando una moneda se considera una pieza rara, su valor aumenta cada vez que cambia de manos. Un elemento esencial a la hora de determinar el valor de una moneda es su estado de conservación. Cuando la pieza se encuentra en perfecto estado, esto es, como en el momento de su emisión, su valor puede llegar a multiplicarse con respecto al de otra pieza igual pero gastada. La mutilación y el deterioro reducen notablemente el valor de la moneda. Los coleccionistas y vendedores de monedas tienen su propia terminología para describir el estado de conservación de las mismas: como nueva (FDC, del francés Fleur de Coin, “moneda flor”), sin poner en circulación, extremadamente valiosa, muy valiosa y valiosa.

Los coleccionistas comienzan por lo general su colección con las monedas de su país, que son las más asequibles. En este tipo de colección cada fecha o variación en el diseño cuenta como una moneda diferente: el objetivo es no sólo adquirir un ejemplar de cada variedad emitida, sino también ir consiguiendo piezas en mejor estado que las monedas ya encontradas. Sin embargo, el número de monedas en circulación es bastante limitado y el coleccionista debe recurrir al intercambio o la compra para completar una serie.

Otra modalidad de coleccionismo muy popular consiste en reunir monedas antiguas. En lugar de buscar un ejemplar de cada fecha y variedad dentro de una serie, el coleccionista busca una sola moneda como símbolo de cada periodo o reinado. Este tipo de coleccionismo tiene especial interés, pues cada pieza es diferente y posee su propia historia.

Cuando el coleccionista se interesa también por las monedas emitidas en otros países, su campo de acción puede abarcar decenas de miles de piezas. Las colecciones pueden ser también de series o tipos de monedas de un mismo país. Determinadas fechas y variedades de monedas extranjeras resultan muy difíciles de encontrar, por lo que el coleccionista puede optar por reunir una colección formada por una moneda de cada país, o centrarse únicamente en las monedas de carácter conmemorativo.

Cada vez son más populares las colecciones temáticas. En este tipo de colección las monedas se clasifican por su diseño y las personas u objetos que llevan grabados. Animales, plantas, barcos, mapas, monumentos y motivos religiosos son algunos de los temas más representados. La colección puede ampliarse con las nuevas emisiones lanzadas en todo el mundo que comparten un mismo diseño o tema.

Antes de adquirir una moneda cara, los coleccionistas deben sopesar y analizar su compra con sumo cuidado, como se hace al comprar cualquier otro objeto de valor. Es preciso determinar su valor real en el mercado, es decir, la facilidad para venderla y a qué precio, así como su valor potencial. El coleccionista debe tener el conocimiento necesario para saber si una moneda es auténtica, o confiar en el criterio y la honradez del vendedor.

Los catálogos numismáticos proporcionan datos sobre los precios de las monedas; sin embargo, la información más actualizada y fiable es la que facilitan los vendedores que se anuncian en las revistas especializadas, así como la que aporta la Comisión Internacional de Numismática y la Asociación Internacional de Expertos Numismáticos. Los coleccionistas pueden así comparar las ofertas de diversos vendedores. Para estar al tanto de las nuevas tendencias del mercado y compartir intereses y experiencias con otros aficionados, los numismáticos pueden adherirse a una asociación o club local. En Colombia existen varias asociaciones o clubes numismáticos, los hay en Medellín, Cali y Bogotá.

El modo más elegante de exhibir la colección de monedas es el mueble con bandejas separables. Lo más adecuado, sin embargo, es recurrir al sistema de álbum, con páginas de plástico dotadas de compartimentos individuales para cada moneda. Cuando la colección es muy grande lo mejor es emplear unas cajas especiales con estuches. Para conservar la colección en perfectas condiciones de seguridad es preciso tomar las mismas precauciones que con cualquier otro objeto de valor.

2 comentarios:

jose dijo...

estoi interesado informacion de una moneda del 1969 de plata de 70gramos con la cara del principe carlos de inglaterra siendo bastante joven al reverso un dragon lo que mas me interesa es su valor y cuantas monedas destas se fabricaron

Hugo Reyes dijo...

Estoy interesado en saber sobre una moneda extraña tiene por un lado una imagen típica masonica escuadra y Compas por el otro esta lisa tiene como un 2 o una espada que le fueron borrados o no se si así sea la encontré en un conjunto de monedas antiguas de los años 1800 he buscado en Internet y no he encontrado absolutamente ninguna que se le parezca para darme una idea de que tengo si pudieran enviarme un correo para enviar foto de lo que tengo la compre al mismo tiempo que compre una antigua de Napoleon III 1854 pero no se si tenga que ver ya que había en el montón muchas y esta sobresalió por su diseño masonico es de cobre pequeña del tamaño de un peso mexicano no tienen señales de que sea para colgarse como medalla es moneda y soñó tiene ese sello masón