viernes, 10 de agosto de 2007

Modo de Producción Esclavista


Por: Mario Morales Charris 33º
Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia

Pres.·. Gran Consejo de Cab.·. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám.·. 30°


Fue el segundo modo de producción aparecido en la historia de la humanidad y el primero que mostraba la división de la sociedad en clases. Pero, (…) como las clases son grupos con intereses opuestos, estas prácticas de clases toman el carácter de lucha de clases (…)[1] De esta manera entendemos, que la lucha de clases (…) sólo aparece en un determinado momento del desarrollo de una sociedad (…)[2]. Igualmente podemos señalar, que la lucha de clases se manifiesta en tres categorías que concuerdan con los tres niveles regionales que forman parte de la estructura social global, como lo son el orden económico, ideológico y político.

Ahora bien, el origen de esas aspiraciones contradictorias son siempre las diferencias de situación y condiciones de vida de las clases en que se divide toda sociedad, y la esclavista no es ajena a esas circunstancias. (…) La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días, escribe Marx[3]exceptuando la historia de la comunidad primitiva, añade más tarde Engels– es la historia de las luchas de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales; en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces, y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes.

En las anteriores épocas históricas encontramos casi por todas partes una completa división de la sociedad en diversos estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones sociales. En la antigua Roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos, y esclavos; en la Edad Media, señores feudales, vasallos, maestros, oficiales y siervos, y, además, en casi todas estas clases todavía encontramos gradaciones especiales. (…)

1. Aparición del Modo de Producción Esclavista.
Se requirió de un proceso, lento, de miles de años para pasar del modo de producción de las comunidades primitivas al régimen esclavista, estamos hablando de unos tres a cuatro mil años a. d. n. e., concretamente en el Período Neolítico de la Era Cuaternaria, situado entre el mesolítico y la edad de los metales donde las fuerzas productivas fueron creciendo poco a poco. Asimismo la densidad de población era cada vez mayor, creando intereses, unas veces comunes y en otras antagónicas entre las diferentes comunidades, que, al agruparse, surge una nueva división del trabajo, la instauración de órganos que deben cuidar los intereses comunes y defenderse de los adversarios. Al representar estos órganos los intereses comunes de todo el grupo, van ejerciendo una actitud especial ante cada comunidad, es más, en ciertas situaciones hasta disímil De la misma manera se van haciendo cada vez más independientes, sobre todo por el rasgo ancestral adquirido casi naturalmente en un ámbito en que todo se desarrolla de una forma natural y porque al aumentarse los problemas con otros grupos se van haciendo indispensables. Con el tiempo, al independizarse la función social frente a la sociedad, llegaron a la dominación sobre ésta. Luego, donde las condiciones le eran favorables, los primitivos servidores de la sociedad fueron constituyéndose gradualmente en señores suyos. Por ejemplo, en el Oriente se establecieron como déspotas o sátrapas, en Grecia como reyes de tribus, entre los celtas como jefes de clan, etc. Del mismo modo, los individuos despóticos se valieron de la violencia y se agruparon para formar una clase predominante.

Análogamente al proceso de formación de clase, acontecía otro, la división original del trabajo en el seno de la familia labradora. Pues, al llegar a un determinado grado de bienestar, se incorporaron una o más fuerzas de trabajo ajenas a la familia, lo que contribuyó a un desarrollo de la producción en donde la fuerza humana podía generar, no sólo para satisfacer sus necesidades básicas insatisfechas sino, excedentes. Además, llegó el momento en que se contaba con los medios necesarios para mantener más fuerza de trabajo, hasta tal punto en que ésta asumió un valor. Pues, no había oferta sobrante. Así la guerra se convirtió como el único medio para suministrar mano de obra. Es de aclarar que antes de presentarse tal situación no se sabía qué hacer con los prisioneros de guerra. Por tanto, no tenían otra opción que la del aniquilamiento y mucho antes se los comían. Sin embargo, al llegar a esta fase del “contexto económico”, los prisioneros de guerra, también adquirieron un valor, de tal suerte que se les dejaba vivir en provecho de su trabajo. ¡Se había inventado la esclavitud..!

No podemos desconocer que fue la esclavitud la que hizo posible la división del trabajo en mayor escala entre la agricultura y la industria, gracias a ella prosperó el mundo antiguo, la cultura griega. Sin esclavitud, no hubiese sido posible el Estado griego, ni se hubiese concebido el arte ni la ciencia en Grecia, tampoco hubiese existido el Imperio Romano, nunca se habría formado la moderna Europa. Por todos estos motivos conviene afirmar, que el progreso social, en ese momento histórico, sólo era posible a través de la explotación del trabajo de los esclavos.

Con relación a la necesidad histórica del tránsito al modo de producción esclavista, Federico Engels decía: (…) la implantación de la esclavitud representó, en las circunstancias de aquel entonces, un gran progreso. Es un hecho indiscutible que la humanidad arrancó del estado animal y necesitó acudir, por tanto, a medios bárbaros y casi bestiales para salir de aquel estado de barbarie. (...) (…) La esclavitud representaba también un progreso para los propios esclavos: por lo menos, permitía a los prisioneros de guerra, entre los que se reclutaba la gran masa de los esclavos, conservar la vida, ya que hasta entonces se les exterminaba y, en un principio, hasta se les comía (…)[4]

Así tenemos que la primera forma de sociedad clasista, surgida como consecuencia de la desintegración y caída del régimen comunal primitivo fue, sin duda alguna, la esclavitud. Esto se da debido al aumento de la producción social y de bienes materiales.

La esclavitud, primera conducta de explotación del hombre por el hombre, representada por la forma de obligar coercitivamente a trabajar a los productores, en este caso a los esclavos, los cuales eran propiedad de los dueños de los medios de producción, o sea de los esclavistas que los utilizaban en sus haciendas para obtener la mayor producción potencial.

Como lo hemos expresado, el advenimiento de la sociedad clasista rotula uno de los instantes decisivos de la evolución de la humanidad. También podemos decir que la esclavitud procreada en las entrañas de la sociedad primitiva, tenía en sus inicios un rasgo patriarcal. Este rasgo radicaba en que el trabajo del esclavo no constituía todavía la base de la producción social. Además, su influencia era mínima y por tanto insignificante. Es de aclarar, que en un comienzo los esclavos pertenecían a la comunidad en su conjunto o a la familia patriarcal. Más tarde, al incrementarse las fuerzas productivas, desarrollarse la división social del trabajo y propagarse las relaciones mercantiles, originadas de los hechos anteriores, erigieron los elementos determinantes, que condujeron al paso de la esclavitud patriarcal a la esclavitud completa o clásica.

La sociedad que primitivamente se destacaba por el trabajo conjunto de sus miembros, de la propiedad común y distribución igualitaria se dividió en tres grandes grupos según las relaciones en que éstos se encontraban con respecto a las funciones anteriores: 1. Los esclavos carentes de toda propiedad y que pertenecían en su totalidad a los esclavistas. Los esclavistas dueños tanto de los instrumentos y medios de producción como de los esclavos, cuyo trabajo explotaban. 3. Las personas libres de las comunidades, poseedoras de pequeñas haciendas obtenidas por el trabajo personal y propietarios de pocos instrumentos y medios de producción. Con el transcurrir del tiempo, muchos de estos pequeños productores fueron empobreciéndose y convirtiéndose en esclavos. Por el contrario, otros se enriquecían hasta tornarse en esclavistas.

Es valioso señalar que a pesar de que las familias patriarcales, lo mismo que las comunidades rurales y las tribus empleaban trabajo del esclavo, su economía seguía siendo básicamente natural. Sin embargo, el intercambio de mercancía iba logrando cada vez más y más fuerza. Igualmente es interesante anotar que la característica primordial en el incremento de las relaciones mercantiles, lo fue, en esta época, indudablemente, la aparición del dinero, representado en sus inicios en distintas mercancías como la sal, pieles, ganado, pescado, etc. Posteriormente, luego de cuantiosas transformaciones la función de dinero la tomaron unas mercancías con particularidades especiales para esta función social, como lo fueron los metales, entre los que terminó imponiéndose el oro.

Como producto del desarrollo de la industria, del progreso de la extracción y de la elaboración de los metales, del perfeccionamiento de las fuerzas productivas y del intercambio comercial, surge la moneda metálica.

El florecimiento del dinero acrecentó el comercio, lo que creó la necesidad de intermediarios –los mercaderes– entre los productores de mercancías, que hasta en aquel tiempo intervenían en el intercambio como vendedores, y los compradores. Luego, la separación de los mercaderes, alejados de la producción y consagrados por completo a las transacciones comerciales, constituyó la «tercera gran división social del trabajo». Ulteriormente, como efecto del crecimiento de las industrias y del intercambio afloran las ciudades, que paulatinamente se van convirtiendo en centros artesanales y comerciales.

El hecho de haberse extendido cada vez más, las relaciones monetario-comerciales, coadyudaron significativamente a la decadencia del régimen de propiedad comunal, fortaleciéndose el de propiedad privada, lo cual viene a consolidarse definitivamente con el modo de producción esclavista. Esto se refleja en la tenencia de la tierra, medio de producción principal, que comienza a convertirse en propiedad privada. Por consiguiente al transformarse en mercancía, en objeto de compra-venta y de transacciones comerciales.

La centralización de la economía en manos de la clase de los esclavistas, relativamente poca numerosa, en ese entonces, ocurrió con el avance y consolidación de la propiedad privada y de las relaciones monetario-comerciales, con el establecimiento de la propiedad privada sobre el ganado, las herramientas de producción y los esclavos, con el advenimiento de la esclavitud por deudas. Pues, esta clase cada día se arruinaba más y más. Por tanto, se veían forzados a recurrir al préstamo o a hipotecar sus bienes a los esclavistas, que eran los ricos. Hicieron su aparición la usura, el deudor y el acreedor. Por esta razón Marx planteaba que (…) la lucha de clases del mundo antiguo reviste primordialmente la forma de una lucha entre acreedores y deudores, acabando en el sojuzgamiento de los deudores plebeyos, convertidos en esclavos. (…)[5]

El proceso anterior, trajo como consecuencia las guerras de rapiña y el saqueo como táctica esencial de retención y monopolio de la riqueza y de la mano de obra de los esclavos, las que acabaron por convertirse en un asombroso negocio que suministraba prisioneros y valores materiales. Así, la incautación y la concentración iniciales de los medios de producción por parte de los esclavistas representaron una situación inmediata para la evolución de la esclavitud patriarcal o doméstica a la esclavitud total o clásica. Simultáneamente y de manera definitiva, se formaron las dos clases rivales, la de los esclavos y la de los esclavistas. Dejando de participar estos últimos de forma directa en la producción. Otra fuente de obtención de esclavos aparecida con posterioridad, fue la compraventa de esclavos, es decir, el comercio de esclavos. Por ello, se incrementa sorprendentemente el número de ellos y su explotación se hace mucho más inclemente. Además, se les consideraban como un objeto que pertenecía entera y totalmente al propietario, pues jurídicamente no tenían personalidad alguna. Se decía que el esclavo era un instrumento o herramienta que hablaba; no se distinguía del hacha o del buey más que por el don de la palabra.

La explotación de los esclavos fue obteniendo formas enormemente brutales. Se les trataba peor que al ganado: Los conducían al trabajo a latigazos, y por los más insignificantes errores les imponían rigurosos castigos, que incluso le costaban la vida. Asimismo, lo podían matar cuando su trabajo dejaba de ser provechoso para la comunidad. El esclavista no respondía ante nadie por la muerte de un esclavo y se apropiaba de todo el producto de su trabajo. El esclavo recibía una cantidad insignificante de medios de subsistencia, lo suficiente para no morirse de hambre y poder seguir trabajando en provecho de su amo.

Dividida la sociedad en clases, y a pesar de estar enfrentadas, cooperan entre sí como resultado de la división social del trabajo y del crecimiento de la producción. De este modo comienzan a instaurarse entre las clases positivas relaciones de índole social. En efecto, nace la política como procedimiento de cercanía entre las clases de la sociedad. De forma sobrentendida significa los intereses económicos de las clases.

Similarmente, brota el ingenio o arma de la clase esclavista, opresora y dominante, que le consolida su lugar en la sociedad como explotadora del trabajo ajeno, surge el «Estado Esclavista». Esta forma de gobierno aparece como un régimen de medios represivos para proteger los intereses de los tiranos, a afianzar el privilegio de la propiedad privada de los soberanos absolutos de dicho Estado y a coadyudar al progreso posterior de la esclavitud.

2. Rasgos Fundamentales del Modo de Producción Esclavista.
Dentro de los aspectos básicos del régimen de producción esclavista, destacamos de manera sucinta los siguientes:

En el sistema esclavista, los sectores esenciales de la producción de bienes materiales eran la agricultura, la ganadería y la industria. Esta última vinculada estrechamente a la agricultura, ya que entre los tres era la rama preponderante de la economía de la época. Es conveniente recordar que todas estas actividades productivas aparecieron en la comunidad primitiva como lo vimos en nuestro ensayo anterior. Luego, para que fuese posible este desarrollo, los instrumentos de trabajo, en comparación con el período anterior, debieron perfeccionarse, incluso surgieron unos nuevos que contribuyeron a elevar el rendimiento del trabajo social, lo cual, a su vez, determinó la supremacía del hombre sobre la naturaleza.

Con el perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo y con la aparición de otros, se inició la extracción, elaboración y utilización de los metales. En primer lugar, el cobre; luego el estaño, que al alearlo con el anterior produce el bronce y más tarde el hierro, que sirvieron, a su vez, de materia prima para la fabricación de herramientas de trabajo. Todo esto ayudó al enorme apogeo e incremento de la producción material con relación al período de la comunidad primitiva. A pesar de la gran diferencia existente entre los instrumentos de trabajo del hombre primitivo y el de la época esclavista –los de estos últimos eran de metal, más completos, y desde luego, más productivos– tenían una gran semejanza: unos y otros eran manuales.

La clase de instrumentos de trabajo utilizada por los esclavos, poseía el carácter de cooperación simple, lo que estableció la unión del trabajo de los mismos cautivos. Ahora bien, como quiera que llegara un momento en que existieron muchedumbres de esclavos sometidos absolutamente a sus dueños, la forma de cooperación simple, como organización, además de inevitable, fue posible. Algunos tratadistas, como Spiridonova,[6] suelen afirmar que la región de la antigua Grecia, situada al nordeste del Peloponeso, conocida como el Ática, tenía –en el siglo V a. d. n. e.– “ciento cincuenta mil esclavos” y se calcula –de acuerdo a estudios históricos– entre los “diez y doce millones” en el período del florecimiento del Estado esclavista de Roma.

Con el trabajo de los esclavos en gran proporción, se dieron las condiciones materiales para el desarrollo de algunas ramas de la ciencia, destacándose, entre otras, las matemáticas, la física, la astronomía, la medicina y la filosofía. Igualmente prosperaron la arquitectura, la escultura, la literatura y el teatro. Estos hechos nos hacen reflexionar y por tanto, asegurar que el notable avance en todos los sectores de la economía y de la ciencia en general es una prueba evidente del aumento de las fuerzas productivas en la sociedad esclavista.

El trabajo del esclavo ofrecía las condiciones materiales para su explotación, debido a que se dividía en necesario y excedente. Por consiguiente, podemos afirmar que la mano de obra de los esclavos, era la de mayor importancia en la evolución de la sociedad esclavista, a pesar de que los productores o pequeños propietarios libres como los campesinos y artesanos, participaron también en dicho progreso, pero su desempeño nunca pasó de ser secundario.

Entre las relaciones de producción más desarrolladas en el esclavismo se destacan, la de propiedad privada, la de desigualdad, de despotismo y de explotación, en donde los esclavos eran de propiedad absoluta de los esclavistas. En consecuencia, como lo hemos señalado anteriormente, eran tratados como un objeto cualquiera o una bestia de carga, con derecho a explotarlos sin piedad, matarlos, venderlos o comprarlos.

Desde el punto de vista socioeconómico el sistema esclavista se soportaba en la intimidación para constreñir físicamente a los esclavos a ejecutar trabajos obligados. De la misma manera se fundamentaba, por parte de los esclavistas, en la apropiación natural y directa del producto obtenido por el trabajo forzado de los esclavos.

Sin temor a equivocarnos la tierra era el objeto más valioso para el esclavista. Debido a esto, en algunas fases del régimen esclavista y en diferentes países, la propiedad del suelo tenía prácticas diversas: comunal, estatal, eclesiástica y privada. Las tres primeras formas eran en esencia de propiedad conjunta, o a su manera, colectiva de los esclavistas. Sin embargo, la privada era el hábito más genérico de la propiedad territorial esclavista. Pero, por ser ella una propiedad sobre las condiciones naturales de producción, constituye, como dijo Marx,[7] (…) simplemente un atributo de la propiedad de determinadas personas sobre las personas de los productores directos (…) Lo cual significa que solamente la renta del suelo tenía importancia en el evento en que sus propietarios fuesen igualmente dueños de los productores, o sea, de los esclavos.

La situación de los esclavos y esclavitas frente a las relaciones de propiedad, fueron factores determinantes en el intercambio de actividades, lo que conllevó a la división de la sociedad en dos clases, los esclavos y los esclavistas, causadas por el desarrollo de la división social del trabajo en dos formas específicas, manual e intelectual. Comprobándose así que el trabajo manual lo desarrollaba el esclavo y el intelectual era privilegio de los señores esclavistas, quienes subsistían a costa del producto excedente o plusproducto y de una parte del producto necesario originado por el cruel trabajo físico de los esclavos.

3. Estados Esclavistas relevantes.
Los Estados Esclavistas más destacados y antiguos de los cuales se tenga conocimiento, fueron creados a finales del cuarto milenio e inicios del tercero antes de nuestra era en Mesopotamia y Egipto; más tarde en la India, en China, en Grecia, en Italia (Roma) y luego en otros países. Sin embargo, es interesante señalar que el mayor auge lo toma el sistema esclavista en la Antigua Grecia y, por último, en Roma.

Los países en que imperaba el sistema esclavista ocupaban extensos territorios, desde el Océano Atlántico al Pacífico. Asimismo, es de gran valor anotar que tanto el grado de progreso de las relaciones esclavistas al igual que la calidad y las características de producción de la época, eran diferentes en varios países. No obstante a la disparidad de la economía y de los medios de desarrollo de la producción de numerosos países en la sociedad esclavista, podemos distinguir dos paradigmas reales y que históricamente fueron esenciales en las sociedades esclavistas: las orientales, o como se las llama en ocasiones, la de esclavitud temprana, y las grecorromanas, o sociedades de esclavitud posterior.

3.1. Sociedad Esclavista Oriental.
Antes nos permitimos recordar que el Oriente Antiguo, es un concepto utilizado para abarcar históricamente a aquellas culturas, anteriores a la civilización Grecorromana, que se desarrollaron en el actual Oriente Próximo (Asiria, Sumeria, Mesopotamia, Babilonia, Egipto, etc.).

Entre las características comunes en el régimen esclavista de los países orientales, destacamos las siguientes:

En el Oriente es, uno de los lugares, donde comienza a desarrollarse la sociedad humana, comprobado mediante estudios arqueológicos, paleontológicos, antropológicos y lingüísticos, donde inicialmente no prevalecía la propiedad privada, sino la propiedad colectiva esclavista sobre la tierra y otros medios de producción. También ejercían la propiedad comunal o estatal sobre los productores, o sea los esclavos. La esclavitud no había avanzado. Usualmente era de naturaleza casi patriarcal, por lo que podemos afirmar que las relaciones de producción en un comienzo eran semiesclavistas y semipatriarcales. Como el número de esclavos era comparativamente bajo, entonces la producción social aún no influía sobre el de los productores libres. La comunidad rural era la principal célula de producción en la agricultura, que a su vez predomina sobre los demás sectores de la economía. La economía estatal, eclesiástica, comunal y esclavista de modalidad privada tenía un atributo manifestadamente natural; se aprovechaban determinadas condiciones del ambiente, como también la fertilidad de la tierra colindante a los grandes ríos mediante la agricultura, ganadería, minería, etc. Esas condiciones aparecen en el Oriente Próximo, en una zona comprendida desde Anatolia –que en griego traduce “salida del sol”, que viene a ser el Asia Menor, o sea la península situada en el extremo occidental de Asia, en el Mediterráneo y en ella se halla Turquía– hasta la cadena montañosa del Zagros y que incluye toda la meseta iranía a partir de las orillas del mar Caspio –extendido desde el Azerbaiján, en la frontera con Turquía e Irak– con un apéndice meridional por tierras de Siria y Palestina. El comercio, por lo general, era primitivo, imperando el trueque; las relaciones mercantiles apenas surgían. Se tenía la concepción de que las naciones deberían ser independientes, por lo que se explica los continuos conflictos entre los distintos Estados. El absolutismo se apoya y legitima su poder en la religión, lo que conlleva a la concentración del poder en una sola persona que, apoyada en una elite, ejerce el control sobre un espacio geográfico determinado.

La concentración de la sociedad humana en esos sitios sella el estímulo definitivo para el beneficio total de los recursos que lleva al desarrollo agrícola y pastoril. Otros lugares como la península Ibérica y la de los Balcanes, en Europa, igualmente ofrecen entornos propicios para el pronto desarrollo de la vida neolítica. Por ejemplo, la domesticación y el pastoreo son muy antiguos en el valle medio y alto del río Guadalquivir –palabra árabe que significa “río grande”– en España y Tesalia –región septentrional de Grecia– Sin embargo, son asuntos, por el momento, difíciles de vincular con los desarrollos neolíticos del Oriente Próximo. Caso similar sucede con las primeras comunidades neolíticas de América, en donde su origen y desarrollo independiente parece sin lugar a dudas lógico

Con la expansión de la economía de producción y la acumulación de excedentes, se hace necesaria la distribución de estos últimos, lo que anima a desarrollar otras actividades hasta entonces desconocidas y el descubrimiento de nuevas técnicas. Así aparece la navegación a remo o a vela bien organizada, ya que no se tiene conocimiento que el hombre paleolítico la practicara. Asimismo la domesticación de animales facilita adaptar al transporte la tracción animal, que predominará hasta fines del IV milenio a. d. n. e. cuando la rueda es descubierta por poblaciones mesopotámicas y que al adaptarse al arrastre, da nacimiento al sistema de carros. Paralelamente a los grandes descubrimientos, a la expansión de la economía y al mejoramiento del nivel de vida, se presenta una importante explosión demográfica. Las poblaciones crecen y dominan cada vez más territorios más extensos, acondicionando de esta manera el nacimiento de la verdadera vida urbana, que conocemos históricamente como «civilización sumeria». Al tiempo, en otras regiones del Lejano Oriente, en la zona de países semiáridos que se extiende entre el río Nilo y el Ganges, se desarrolla la edad de bronce, que se distinguirá por el levantamiento de populosas ciudades estados.

Para finalizar, es interesante anotar que las especiales condiciones geográficas y el acervo cultural acumulado por las comunidades agrícolas neolíticas a lo largo y ancho de su milenio desarrollo, facilitaron el rápido acceso a la vida urbana en Mesopotamia, Egipto y la India.

Conclusiones.
1. (…) Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran frente a los medios de producción (relaciones que las leyes fijan y consagran), por el papel que desempeñaban en la organización social del trabajo y, por consiguiente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen[8] (…)

2. En el Modo de Producción Esclavista aparecen dos clases sociales fundamentales y antagónicas, los esclavistas que son los dueños de los medios de producción y los esclavos que no son propietarios de los medios de producción. La aparición de estas clases se debe a la producción y explotación del excedente económico del cual se apropia una clase social convirtiéndose en poseedora de los medios de producción, esta apropiación permite la explotación del hombre por el hombre y el aumento de la productividad. La existencia de esclavos que se dedican a las labores productivas, permiten la existencia de algunas clases que cultivan la filosofía, la astronomía, la física, las matemáticas, la arquitectura, las artes, etc. por lo que el florecimiento cultural de esta época es muy basto.

3. El comercio se desarrollo ampliamente permitiendo la aparición de los mercaderes así mismo apareció la moneda que facilitaba el intercambio de productos.

4. En todo modo de producción en que existan relaciones de explotación, del hombre por el hombre, se presentan dos grupos sociales antagónicos, los explotadores y los explotados, en estos casos, esclavos y amos, siervos y señores feudales, obreros y patrones, que enfrentados entre sí, traen consigo lo que conocemos como «lucha de clases»; lo que a su vez, en determinado momento histórico, conlleva al desarrollo de una sociedad. Muchas culturas llevaron a cabo este modo de producción como la egipcia, babilónica, fenicia, etc. pero las más importantes fueron la griega y la romana por sus aportes que hicieron a la humanidad.
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[1] Harnecker, Marta. LOS CONCEPTOS ELEMENTALES DEL MATERIALISMO HISTÓRICO. Siglo XXI editores, S. A. 26ª edición. México. Diciembre. 1974. P. 202.
[2] Ib. P. 203.
[3] Marx, Carlos y Engels, Federico. MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA. 4ª impresión en español. Editorial del Pueblo. Pekín. 1973. Distribuido por Editorial La Pulga. Medellín. Colombia. Pp. 32 – 33.

[4] Federico Engels. ANTI DÜHRING. Ediciones Arca de Noé. Primera Edición. Serie de los Clásicos. Agosto de 1975. Bogotá, Colombia. Pp. 221 – 222.

[5] Marx, Carlos. EL CAPITAL. Vol. I. Decimatercera reimpresión. Editorial Fondo de Cultura Económica. 18 de mayo de 1977. Bogotá. Colombia. P. 93.

[6] Spiridonova, Atlas y otros. CURSO SUPERIOR DE ECONOMÍA POLÍTICA. Tomo I. Primera edición en español. Editorial Grijalbo. México. D. F. 1965. P. 40.

[7] Marx, Carlos. EL CAPITAL. Op. Cit. Vol. III. P. 591.

[8] Lenin, Federico. Una gran iniciativa. En Marx, Engels, marxismo. Editorial Progreso. Moscú. P. 479.

Referencias bibliográficas.
  • Anti Dühring. Federico Engels. Ediciones Arca de Noé. Bogotá. Colombia. Agosto de 1975.
  • Curso Superior de Economía Política. Spiridonova, Atlas y otros. Tomo I. Primera edición en español. Editorial Grijalbo. México. D. F. 1965.
  • Economía Política. Barre, Raymond. Tomo I. Séptima edición. Talleres gráficos ARIEL, S. A. Barcelona. España. 1973.
  • El Capital. Marx, Carlos. Vol. I y III. Decimatercera reimpresión. Editorial Fondo de Cultura Económica. 18 de mayo de 1977. Bogotá. Colombia.
  • Enciclopedia Lexis 22. Vol. I, II, X y XXI. Círculo de Lectores, S. A. 1981.
  • Evolución de la Economía. Antonio Gutiérrez Rincón. G. Cotes publicidad. Barranquilla. Col.
  • Historia Universal Comparada. Hans H. Hofstätter y otros. Tomo I. Editorial Plaza & Janes S. A. Barcelona. España. 1977.
  • Historia Universal Planeta. Editorial Planeta, S. A. Tomo I. Barcelona. España. 1977.
  • Los Conceptos Elementales del Materialismo Histórico. Harnecker, Marta. Siglo XXI editores, S. A. 26ª edición. México. Diciembre. 1974.
  • Manifiesto del Partido Comunista. Marx, Carlos y Engels, Federico. 4ª impresión en español. Editorial del Pueblo. Pekín. 1973. Distribuido por Editorial La Pulga. Medellín. Colombia.
  • Obras Escogidas. Carlos Marx. Federico Engels. Tomo II.
  • Principios Elementales de Economía Política. On, Anganova y otros. Cuarta edición en español. Ediciones Suramericanas, Ltda. Bogotá. Colombia. 1975.