miércoles, 22 de agosto de 2007

Wolfgan Amadeus Mozart: 250 años de su nacimiento



Por: Mario Morales Charris 33º
Ven:. Maest:. Resp:. Log:. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp:. Gr:. Log:. del Norte de Colombia

Pres:. Gran Consejo de Cab:. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám:. 30°

La Francmasonería en el mundo se encuentra de pláceme, pues uno de sus hijos, Wolfgang Amadeus Mozart cumple 250 años de nacido. Es el más popular de los compositores clásicos de todos los tiempos. Nació en Salzburgo, Austria, el 27 de enero de 1756, siendo bautizado con los nombres de Johannes Chrysostomus (por el santo del día de su nacimiento: Juan Crisóstomo, patrón de Constantinopla), Wolfgangus en honor a su abuelo materno, llamado así y Theophilus –forma latinizada de Amadeus que significa “querido de Dios”– Mozart. Cariñosamente, el pequeño sería llamado Wolfgang; después, ya de adulto, firmaría Wolfgang Amadeus Mozart.

En su país natal también se viene conmemorando desde el 1 de enero de 2006 tan magno acontecimiento. Austria manifiesta que Mozart es su hijo más famoso del mundo; por ello, ha declarado el 2006 como «El Año de Mozart». Hay celebraciones de toda clase de eventos culturales, relacionados con la vida y obra de este gran genio de la polifonía clásica durante todos los días de este año hasta el 7 de enero de 2007 en Salzburgo, ciudad de donde es oriundo; lo mismo que en Viena, ciudad en la que vivió mucho tiempo y murió el 6 de diciembre de 1791 a la edad de 35 años, e igualmente en otros lugares importantes de ese prestigioso país musical donde su imagen puede verse, desde en las típicas bolas de chocolate, hasta en la moneda austriaca de un euro.

Mozart escribió una enorme cantidad de música a lo largo de su corta, pero fructífera vida: la primera a la edad de 4 años, la última en su lecho de muerte. Con una capacidad formidable que no sólo se debe a su perseverancia y disciplina, sino además a su talento y habilidad fuera de serie para componer mientras, por ejemplo, jugaba al billar o se ocupaba de otra cosa. Pero Mozart no sólo compuso mucho, sino también desarrolló un estilo propio de carácter intemporal en el que rompió algunos paradigmas de la música de la de edad media, del renacimiento y de la barroca; incluso, algunos musicólogos llegan hasta el extremo de señalarlo como el iniciador del período del romanticismo, que viene siendo la época siguiente en que vivió este gran compositor. Estos señalamientos se presentan porque el sistema de articulación mozartiano parece contener ya dentro de sí toda la sensibilidad del siglo XIX. Además, porque en la música de Mozart se acusan las primeras rupturas de la simetría que permitirán la posterior formalización de una textura musical de prosa. Por ello se considera a Mozart el primero de los románticos: porque se trata del exponente más acabado y dialécticamente más complejo del clasicismo. Luego entonces, preguntamos, ¿cuál fue el verdadero período que vivió Mozart? Definitivamente él vivió la fase del «clasicismo», o sea la comprendida entre la segunda mitad del s. XVIII hasta los primeros años del s. XIX. Fue en este tiempo cuando se sientan las bases de lo que se conocería después como «Siglo de las Luces» o «Ilustración».

La música deja poco a poco de ser propiedad exclusiva de la Iglesia y de los Mecenas, es decir, va perdiendo su orientación sagrada o religiosa, y va disminuyendo paulatinamente la protección de los príncipes sobre los compositores. Se destacan, única y exclusivamente, en este lapso tres compositores: los austriacos Joseph Franz Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart y finaliza el alemán Ludwig Van Beethoven, alumno de los dos anteriores, que a su vez inicia el ciclo del romanticismo.

Lo cierto es que el Q:. H:. Wolfgang escribió más que numerosos compositores que vivieron el doble que él. Compuso más de novecientas obras, equivalentes a unas 250 horas de música. Algunas de estas obras duran menos de un minuto, mientras que otras superan las tres horas.

Su inmensa producción nos demuestra que, ya desde niño, dominaba la técnica de la composición a la vez que poseía una imaginación desbordante. Sus obras orquestales incluyen sinfonías, conciertos para piano, violín y otros instrumentos, divertimentos, sonatas, minuetos, danzas, contradanzas, etc. Su música de cámara lo es para distintas combinaciones de instrumentos, y sus obras vocales son, básicamente, óperas y música religiosa. Sus manuscritos muestran cómo, salvo cuando hacía borradores de pasajes especialmente difíciles, primero pensaba la obra entera y luego la escribía. Su obra combina las dulces melodías del estilo italiano, y la forma y contrapunto germánicos. Mozart epitoma el clasicismo del siglo XVIII, sencillo, claro y equilibrado, pero sin huir de la intensidad emocional. Estas cualidades son patentes sobre todo en sus conciertos, con los dramáticos contrastes entre el instrumento solista y la orquesta, y en las óperas, con las reacciones de sus personajes ante diferentes situaciones. Su producción lírica pone de manifiesto nueva unidad entre la parte vocal y la instrumental, con una delicada caracterización y el uso del estilo sinfónico propio de los grandes grupos instrumentales.

En su breve paso por la tierra le dejó a la humanidad un ingente legado de 41 sinfonías, 20 misas, 178 sonatas para piano, 27 conciertos para piano, 6 para violín, 23 óperas, 26 obras Masónicas, otras 60 composiciones orquestales y numerosas obras más, que de acuerdo al catálogo de Köchel llegan a 626. Sin embargo, luego de muchos años de investigaciones, otros musicólogos han encontrado una nueva cantidad de producciones que en total superan las 900.

Es importante señalar que fue el austriaco Ludwig von Köchel Verzeihnis (1800-1877), quien clasificó toda su obra. Para ello elaboró el índice cronológico y temático, que se identifican con las primeras letras de sus apellidos: “KV” o solamente “K” seguidas de un número, publicado en Leipzig (Alemania) en 1862, dedicado a quien lo encargara, Otto Jahn. De igual manera es interesante aclarar que el mismo Mozart elaboró su propio catálogo y su padre Leopold, también hizo lo propio. Pero, el de Köchel es el reconocido universalmente. No obstante las sucesivas investigaciones motivaron hasta ahora seis revisiones del mencionado catálogo. Prácticamente abarca 979 composiciones. Pero aquel límite de 626 no se modificó, empleándose subíndices. Así, por ejemplo, el KV. 1 incorporó otras piezas: el Minueto original como KV. 1 lleva ahora anexos en el mismo índice como KV. 1a, 1b, 1c, 1d y 1e. Por tanto, hay quienes afirman que si un copista transcribiera toda la obra musical de Mozart, trabajando 10 horas diarias, emplearía unos 25 años en completar la tarea.

Su padre, Johann Georg Leopold Mozart (Augsburg, 1719 - Salzburg, 1787), fue bachiller en lógica y estudiante de filosofía en la Universidad de Salzburgo. También fue destacado violinista y eminente compositor y estaba empleado como maestro de música en la corte de Salzburgo. Trabajador incansable, daba clases particulares de varios instrumentos y tenía muchos alumnos. Le encantaban los idiomas, la física, la literatura, la medicina, la pintura y la astronomía. Tenía una biblioteca, un telescopio, un microscopio, un globo terráqueo y mapas del mundo entero. En el mismo año en que nació su hijo, publicó un libro intitulado «Ensayo de un método avanzado de violín», con ediciones y traducciones en holandés, francés y ruso.

Su madre, Ana María Pertl Nació el 25 de diciembre de 1720 en St. Gilgen, lugar cerca de Salzburgo y murió en París el 3 de julio de 1778. Era una mujer con educación musical, bien parecida, estimada por su sencillez, dulzura y buen sentido, cualidades a las que unía una alegría encantadora, gran amabilidad y discreción. El 12 de noviembre de 1747 contrajo matrimonio en Salzburgo con Leopold. Su gran tesoro eran los libros de su padre, que recibió como regalo de boda. Le gustaba saber todo lo que pasaba en el mundo.

El otro miembro de la familia, cuando Wolfgang nació, era su hermana María Ana, llamada cariñosamente en el núcleo familiar «Nannerl», que tenía cuatro años. Fue el cuarto de los hijos, la mayor de los supervivientes del matrimonio Leopold y Anna Maria Mozart. Con notable talento para el piano y también para la composición. Contrajo matrimonio en 1784 con Johann Baptist Franz von Berchtold zu Sonnenburg (1736-1801), con el que vivió hasta su muerte. De sus tres hijos sobrevivió sólo Leopold Alois Pantaleon (1785-1840), que nació en Salzburgo. En 1824 «Nannerl» quedó ciega pero continuó dando clases de piano a pesar de ello. Falleció en 1829 en Salzburgo.

Es valioso anotar que Wolfgang Amadeus tenía tres años cuando comenzó a recibir de Leopold, su padre un entrenamiento sistemático en la ejecución del clavecín y en la teoría de la música, improvisando aún antes de que pudiera escribir notas. De la misma forma es interesante señalar que Mozart nunca fue a la escuela. Su padre fue su único maestro. Aparte de la música le enseñó a él y a su hermana «Nannerl» otras áreas del conocimiento como geografía, historia, literatura, matemáticas, de la cual dicen que fue muy bueno. También les enseñó varios idiomas: inglés, francés, latín e italiano, además de alemán, su lengua materna. Durante los pocos ratos libres que tenían, los niños jugaban a los bolos, al ajedrez y a las cartas.

A la edad de 4 años, uno después de comenzar con sus lecciones, Mozart hace su primera composición, el KV. 1: Minueto y trío para piano, lo cual muchos ponen por duda; pues, Leopold en las primeras exhibiciones públicas le llegó a alterar la edad con la finalidad de hacer más visible su genio. Además, la obra sólo se conoce en copia del mismo Leopold. Por consiguiente, no sabemos cuáles fueron los aportes del hijo y cuáles los del padre. A la edad de seis años, ya era un intérprete avanzado de instrumentos de tecla y un eficaz violinista, al mismo tiempo que demostraba una extraordinaria capacidad para la improvisación y la lectura de partituras. Por este motivo Leopold considera estar listo para viajar y presentarlo en público junto con su hermana «Nannerl».

En 1761, antes de emprender Leopold los primeros viajes con sus dos hijos, «Nannerl» y Amadeus, teniendo este último apenas cinco años de edad, los presentó por primera vez en un concierto en la Universidad de Salzburgo donde los músicos de la corte y el público en general quedaron asombrados de ver las habilidades de Wolfgang en lo que se refiere a lectura a primera vista, improvisación y precisión estupenda de su oído.

Según el cálculo efectuado por Josef Heinz Eibl, publicado en «Mozart. Chronik eines Lebens» («Mozart. Crónica de una vida»), 1965, 1977, de los treinta y cinco años, diez meses y nueve días (=13.097 días) de su vida, Mozart pasó diez años, dos meses y ocho días (=3.720 días) viajando, o sea, casi una tercera parte de su vida. De tal forma que el 12 de enero de 1762, toda la familia, a excepción de la madre, realiza su primer viaje a Munich. «Nannerl», su hermana, y Amadeus debutaron en público donde ambos tocaron el clave en el palacio del príncipe elector de Baviera, Maximiliano III.

Es de gran valía observar que Leopold fue un hombre metódico y de mucha disciplina. Tuvo el cuidado de llevar un diario donde anotaba el más mínimo acontecimiento de los viajes y presentaciones de sus pequeños hijos; de ahí que se conozcan todos los detalles históricos, los cuales se complementan con las cartas escritas a sus amigos más los relatos dados a conocer por «Nannerl» en su madurez.

Después de siete meses de estudio casi absoluto, los Mozart marcharon a Viena el 18 de septiembre de ese mismo año. Iniciando así una importante peregrinación artística, deteniéndose antes en otras ciudades. La familia Mozart viajó de Salzburgo hasta Passau –ciudad fronteriza de Alemania con Austria– por el río Salzach. De Passau a Linz, Mauthausen, Stein hasta Viena por el río Danubio.

En Viena –donde permanecieron hasta fines de diciembre de 1762, con una corta visita a Pressburg, la actual Bratislava– actuaron numerosas veces en los palacios y casas de la nobleza. Lo hicieron dos veces en el Palacio de Schönnbrunn. El emperador Francisco I y la emperatriz María Teresa quedaron maravillados ante el pequeño Mozart.

La emperatriz María teresa les regaló unos vestidos de gala confeccionados por el famoso sastre italiano Pietro Antonio Lorenzini (1721 – 1786) que más tarde les sirvieron para los célebres retratos que hoy conocemos.

Luego de que los Mozart llegaran de vueltas el 5 de enero de 1763 a Salzburgo, hicieron varias presentaciones ante la corte de esta ciudad. Pero ya en esta ocasión no sólo tocaron el clave, sino también el violín.

El 9 de junio de 1763, la familia Mozart sale de Salzburgo con destino a París. Pernoctan, entre otras, en las siguientes ciudades alemanas: Munich, Augsburgo, Ulm, Heidelberg, Mannheim, Worms, Maguncia, Francfort del Meno, Coblenza, Bonn, Colonia y Aquisgrán. Luego se dirigen a las siguientes ciudades de Bélgica: Lieja, Lovaina Bruselas y Mons, y de aquí hacia París. Leopold aprovecha todas las ciudades, grandes y pequeñas para dar conciertos. Lo primero que hacía era colocar avisos en los periódicos que ponía por lo alto a los pequeños genios de la música. Los paseaba por los lugares más concurridos. Procuraba conseguir cartas de presentación para músicos y personajes. Se alojaba en la mejor posada u hotel de la ciudad para mayor prestigio; según esto, podemos afirmar que Leopold fue un gran manager y perfecto estratega, ejemplo para los profesionales de mercadeo del sigo XXI.

En Mannheim se exhibieron ante el príncipe elector palatino Carl Theodor. Asimismo, escucharon la orquesta de Franz Xaver Richter, músico de esa corte. Su actuación sorprendió a Leopold, por lo que consideró que era la mejor de Alemania.

Se presentan en la ciudad más occidental de Alemania, Aquisgrán, donde confluyen las fronteras de tres países: Bélgica, Alemania y Holanda. Lo hicieron ante la princesa Anna Amalia de Prusia, quien les pagó con besos. Esto enojó a Leopold y manifestó “que si esos besos fueran oro ellos serían ricos”.

El 18 de noviembre los Mozart llegan a París. Entran en contacto con varios residentes alemanes, entre ellos con Friedrich Melchior, barón von Grimm, intelectual y poeta. Librepensador, plenamente identificado con los ideales del iluminismo, amigo de Diderot, Voltair, Rousseau y demás enciclopedistas, paladín de la ópera italiana en su patria adoptiva, Francia. Director de un periódico en ese país, en el que escribió una crónica sobre los niños genios de la música, introdujo a la familia Mozart en la alta sociedad parisina. El éxito alcanzado en París fue apoteósico. La noticia pronto llegó a la corte sobre los niños prodigios. Por tal motivo viajaron a Versalles y actuaron ante el rey Luis XV.

El niño prodigio de 7 años hace sus primeras publicaciones en París. Edita dos pares de sonatas para clave. Las primeras: KV.6 y KV.7, Opus 1, dedicadas a la princesa Victoria, segunda hija del rey Luis XV de Francia. Las KV.8 y KV.9, Opus 2 dedicadas a la condesa Adrienne-Catherine de Tessé, nacida en Noailles, Francia.

Los Mozart partieron de París el 10 de abril de 1764 y llegaron a Londres el 23 del mismo mes en el «White Bear». El contacto con la familia real fue inmediato. No fue necesario acudir a personajes para relacionarla, debido a que los niños ya eran famosos en Europa.

Otro aspecto de gran interés es que tanto el rey Jorge III (1738 - 1820) como su esposa Charlotte Sophie (1744 – 1818), eran unos melómanos completos y además sabían de música. El rey asistía regularmente a conciertos y la reina tocaba el clave y cantaba muy bien.

El 27 de abril de 1764 fue la primera presentación, esta vez muy seria, de los niños Mozart en el palacio de Buckingham. Leopold acostumbraba a taparles el teclado con un paño o cubrirles los ojos, a manera de “show”, para que tocaran sin ver. En esta ocasión, como el rey sabía de música, sometió a Wolfgang a un verdadero “test” o prueba. Le hizo interpretar a primera vista obras difíciles del alemán Georg Friedrich Haendel, quien por esos días era el músico número uno de Inglaterra y el compositor de planta de la realeza. De igual modo los intérpretes más expertos de Londres, también sometieron al pequeño Mozart a los más duros y refinados exámenes técnicos, de los cuales siempre salió triunfante, lo que conllevó a su vez, que el filósofo Daines Barrington (1727 - 1800) le practicara un minucioso estudio científico para tratar de explicar el enigma de ese genio sorprendentemente fenomenal y precoz. Los resultados de su valiosa labor los presentó después a la «Royal Society».

Los Mozart asistieron a cuantiosos conciertos y óperas italianas. Wolfgang conoció a muchos compositores, entre ellos a Johann Christian Bach, hijo menor de Johann Sebastián Bach. Su visita a Londres fue todo un éxito: fama, dinero y, sobre todo, formación. Se dedicó también a la composición.

En Londres hubo que permanecer 15 meses por enfermedad de Leopold. Este tiempo fue aprovechado por Wolfgang para componer seis sonatas para el clavicordio que pueden interpretarse con el acompañamiento de violín o flauta transversa, dedicadas a la reina Carlota en noviembre de 1764. Köchel las clasificó como obras de cámara (violín y piano), del KV.10 al KV.15.

A finales de 1764 y principios de 1765 (cuando iba a cumplir 9 años) compuso sus primeras sinfonías: KV.16 y KV.17, que fueron estrenadas el 15 de febrero de 1765. Más tarde compuso el motete a cuatro voces, KV.20 y el aria para tenor, KV.21.

Por último, la familia Mozart embarcó en Dover el 1 de agosto de 1765. Duraron varios meses en los Países Bajos. Ofrecieron conciertos públicos y tocaron para la nobleza.

El 10 de septiembre de 1765, Mozart se presenta en la Haya y le dedica seis sonatas para clavicordio y violín (K.26 a K.31) a la princesa Carolina de Nassau-Weilburg. Estas sonatas las publicó en la ciudad mencionada en febrero de 1766. Compuso, igualmente, varias obras en Amsterdam, Holanda. Destacamos su primera obra orquestal «Galimathias Musicum», K.32, escrita para el clave, 2 violines, viola, 2 oboes, 2 trompetas, fagot y contrabajo.

Los Mozart regresan nuevamente a mediados de mayo de 1766 a París y salen de esta ciudad el 9 de julio. Finalmente llegan a Salzburgo el 30 de noviembre de 1766. Durante los nueve meses en su ciudad natal, estudió el Tratado de Johann Fux (1660-1741) y compuso algunas obras: la «ópera sagrada» (oratorio escénico) «Die Schuldigkeit des ersten Gebotes» («El deber del Primer Mandamiento») KV 35. De la misma manera compuso la comedia lírica en latín «Apollo et Hyacinthus» KV 38; y cuatro «Conciertos para clave» (interpretados también en piano), KV 37, 39, 40 y 41, que son en realidad arreglos de obras de otros compositores.

El 11 de septiembre de 1767 la familia Mozart se dirige a Viena y llegan el 15 del mimo mes a esta ciudad. Su objetivo era participar con sus obras en la boda de la archiduquesa María Josefa Gabriela, 9ª hija de María Teresa, quien muere el 15 de octubre de ese año como consecuencia de haber contraído la viruela. Al desatarse la epidemia de esta enfermedad, los Mozart se refugian en las poblaciones de Brno y Olomouc. Sin embargo, los niños contraen la viruela levemente y a raíz de ello a Wolfgang le quedaron para siempre unas pequeñas cicatrices en la cara.

El 10 de enero de 1768 regresan a Viena. Durante su estadía compone las sinfonías KV 43, 45 y 48 y una ópera bufa: «La Finta Semplice» KV 51, sobre el texto del poeta Marco Coltellini (1719 – 1777), libretista también de otros compositores famosos, entre ellos Christoph Willibald Gluck (1714 – 1787) que por la envidia de algunos músicos impidió el estreno. Lo anterior, debido a que temían perder sus puestos si el niño de doce años triunfaba. Es más, se hablaba que detrás de toda esa oposición estaba el mismo Gluck, quien era compositor de la corte y aparentemente apoyaba a Mozart. Pero muchos años después –al morir Gluck el 15 de noviembre de 1787– fue reemplazado por Mozart. En todo caso la obra fue estrenada en el palacio arzobispal de Salzburgo el 1 de mayo de 1769.

Wolfgang continuó su producción en su ciudad natal; tanto es así que de enero a noviembre de 1769 compuso para la corte algunas obras instrumentales (casaciones KV 63 y KV 99) y sacras («Misa en do mayor» KV 66, «Te Deum» KV 141).

La familia volvió a salir de gira el 12 de diciembre hacia Italia. Llegaron a este país el 23 de enero de 1770 a través de Innsbruck, Bressanone, Bolzano, Verona, mantua y cremona, donde permanecieron quince meses. En Milán, Mozart pudo conocer al compositor Giovan Battista Sammartini, conocido en el mundo musical como “Giambattista” Sammartini (1700-1775). Asimismo, en Bolonia conoció al sacerdote franciscano y compositor Giovanni Battista Martini (1706-1784), el más famoso teórico musical de la época, quien perfeccionó sus conocimientos en polifonía clásica.

Giovanni Battista Martini, tramitó su admisión en la Academia Filarmónica de Bolonia en la categoría de compositor. Para ser admitido, de acuerdo a los estatutos, el candidato debió haber cumplido los 20 años de edad y a la vez haber pertenecido a la Academia como cantor o instrumentista por lo menos un año. Según esto, Mozart no cumplía con los dos requisitos, debido a que apenas tenía 14 años, no había sido cantor ni tampoco instrumentista. Por tanto, era necesario hacer una excepción y para ello, en presencia de todos los miembros de la Academia, le asignaron una antífona para que la compusiera a 4 voces. Lo encerraron con llave en una habitación y le dieron 2 horas para esa labor. Lo sorprendente es que el joven Wolfgang apenas tardó media hora en realizar la obra. Todos los maestros de capilla la aprobaron mediante balotas blancas, igual al número de votantes, limpias y sin manchas. De tal manera que en octubre de 1770 fue designado miembro de esta Academia. El trabajo de admisión de Mozart se convirtió en la antífona: K.85, «Quaerite primum regnum Dei».

Los Mozart asistieron en Roma a las celebraciones de Semana Santa en la Capilla Sextina del Vaticano, donde oyeron el Miserere de Gregorio Allegri (1582 – 1652), a 9 voces en dos coros. La composición era considerada una joya exclusiva de la Capilla, por lo que estaba prohibido copiarla so pena de ser excomulgado. Al llegar Mozart a la posada, escribió el coral de compleja estructura polifónica. Al día siguiente la volvió a oír y corrigió los pocos errores cometidos. Por esta razón el Papa Clemente XIV, al ser enterado de esta hazaña, lo hizo comparecer ante él en julio de 1770 y, como reconocimiento a su genialidad, lo condecoró con la distinción de «Caballero de la Espuela de Oro». El cardenal Pallavicini le impuso, en el palacio Quirinal, las insignias: cruz de oro macizo con banda roja, daga y espuela. Con todo, Wolfgang nunca hizo uso de las prerrogativas de tal distinción.

El 14 de mayo de 1770 llegaron a uno de los principales centros de ópera del mundo: Nápoles. Allí conocieron, entre otros, a los mejores cantantes de ópera del momento como: Giuseppe Aprille y Anna Lucía de Amicis.

El 16 de diciembre de 1771 la familia Mozart regresaba a Salzburgo. En agosto de 1772 el príncipe-arzobispo Hieronymus Colloredo nombró a Wolfgang «Konzertmeister» (concertino) titular de la corte con un salario de 150 florines.

El tercer y último viaje de Mozart a Italia tuvo lugar entre octubre de 1772 y marzo de 1773. Compuso obras en Milán y por último en Viena. En esta última ciudad, se destacan los seis cuartetos: K.168 al K.173, donde supera el estilo italiano. De esta forma finalizaba así las giras conducidas por su padre.

En 1774, estando nuevamente Wolfgang –ya con 18 años de edad– en Salzburgo, sorprende este período por la basta producción. Destacamos las sinfonías K.183 y K.200 a K.202, donde definitivamente rompe con el estilo italiano. También escribió el primer concierto para piano (No. 5) K.175. Es el primer concierto para piano, porque los 4 primeros fueron arreglos de obras de otros compositores mucho mayores que él. Igualmente sobresalen las 5 sonatas para piano solo: K.279 a K.283, que significan el comienzo de la moderna sonata de piano. En la música de cámara resaltamos el primer quinteto escrito para cuerda en si bemol mayor: K.174.

Desde Munich, el príncipe elector de Baviera, Maximiliano III encargó a Mozart la composición de la ópera bufa «La finta giardiniera» («La jardinera fingida»), K.196 para inaugurar la temporada llamada de carnaval el 29 de diciembre de 1774. El libreto era de Raniero de Calzabigi, pero reformado por Marco Coltellini.

El 6 de diciembre, padre e hijo, salen de Salzburgo y el 13 de enero de 1775 estrenan la obra. En Munich compuso la sonata K.292 para fagot y violoncelo, por encargo del barón Taddäus von Dürnitz; los divertimentos K.196e y K.196f; la extraordinaria sonata para piano en re mayor, K.284; la “Misa de los gorriones”, K.220 y el ofertorio “Misericordias Domini”, K.222.

Mozart regresó a Salzburgo el 6 de marzo de 1775. Su producción es muy fructífera en estos dos años en casa. Entre otras brillan las siguientes obras: 6 conciertos para violín y orquesta, Nº 1, K.207; Nº 2, K.211; Nº 3, K.216; Nº 4, K.218; Nº 5, K.219 y Nº 6, K.271a. Los números 3, 4 y 5, son verdaderas obras maestras. Asimismo descuellan 3 valiosos conciertos para piano y orquesta: Nº 6, K.238; Nº 8, K.246, y Nº 9, K.271. El Nº 7, K.242 es para 3 pianos y orquesta. Lo hizo para que lo interpretara la condesa Antonia Lodron y sus 2 hijas, María Ana Aloysa y María Theresia Josepha.

A fines de setiembre de 1777 Wolfgang dejó Salzburgo y realizó una gira por Munich, Augsburgo, Mannheim y París acompañado por su madre, Anna María. En Augsburgo se contactó con el constructor de pianos Johann Andreas Stein, y presentó en un recital su “Concierto para tres pianos” KV 242.

En octubre de 1777 llegó a Mannheim, permaneciendo hasta marzo de 1778. Allí se enamoró locamente de la joven cantante y bailarina Aloysia Weber, quien años más tarde sería su cuñada. Según él “cantaba como los ángeles”. Quería llevarla a Italia para convertirla en cantante famosa. Sin embargo, ella lo rechazó, ya que le parecía que Mozart era demasiado “chaparro” y además su oreja izquierda estaba mal formada, ya que el lóbulo exterior no se desarrolló. Pero, Leopold también se opuso a esas relaciones.

A finales de marzo de 1778 Mozart llegó a París, permaneciendo hasta septiembre. Por encargo del director de los conciertos espirituales, Joseph Legros, compuso allí la famosa Sinfonía Nº 31 en re mayor, KV 297, más conocida como «París».

Por otra parte es significativo registrar que en el siglo XVIII fue notable la influencia de la música turca en las cortes europeas. En este sentido Mozart siempre estuvo pendiente de la clase de música popular que se imponía en el momento para actualizar la suya. Por este motivo publica la sonata para piano en la mayor, K.331, cuyo tercer movimiento es la famosa «Marcha turca»

Estando en París con su madre, ésta fallece el 3 de julio de 1778. Mozart no se portó bien con Anna María en esta ciudad; la dejaba sola horas y días enteros en una habitación fría e incómoda, mientras él atendía sus compromisos sociales. Al enterarse su padre sobre esta situación, le recriminó duramente. Sintiéndose en parte culpable de esta muerte no se atrevió informarle directamente a Leopold, sólo le comentó que su madre estaba enferma, y a través de un amigo común, a quien le envió una carta, le informó la escalofriante verdad. El compositor abandonó Francia en septiembre y retomó su puesto en la corte de Salzburgo a pesar de sus malas relaciones con el príncipe-arzobispo.

Los dos años siguientes fueron de mucha producción. En esta época sobresalen la «Misa de la Coronación», Nº 14, K.317, fechada el 23 de marzo de 1779 y la Misa Solemnis, K.337.

Durante muchos años la K.317, se creyó que había sido escrita para conmemorar la coronación de una imagen de la virgen que se veneraba en la iglesia Maria Plain, próxima a Salzburgo. Sin embargo, se ha pensado que podía estar destinada a los servicios de pascua de la catedral de Salzburgo. Se dice además, que el título se debe a que fue ejecutada en 1790, en la coronación de Leopoldo II y en 1792, en la de Francisco I, hijo del anterior. En todo caso es una obra maestra de hábil combinación de elementos antiguos y nuevos.

En 1780 recibió el encargo de componer una ópera, «Indomeneo», K.366, basado en el libreto de Antoine Danchet. La famosa obra fue estrenada en Munich el 29 de enero de 1781 con un éxito extraordinario; Leopold y «Nannerl» asistieron al evento y fueron testigos del gran triunfo.

Wolfgang debió viajar urgentemente a Viena el 12 de marzo por un llamado que le hizo el arzobispo porque iba a asistir a las fiestas de coronación de José II como emperador de todos los Estados de los Habsburgo; su padre y su hermana regresaron a Salzburgo.

En la ciudad de Viena vivía inicialmente con el séquito del arzobispo. Pero, debido a una serie de contradicciones que tuvieron por el mal trato que le dio el primero, se vio obligado a alojarse en casa de los padres de Aloysia Weber. Mozart esta vez se enamoró de Konstanze, hermana de la cantante y bailarina de la cual también se había enamorado en 1777 en la ciudad de Mannheim. Mozart y Konstanze Weber se casaron en Viena el 4 de agosto de 1782.

Es importante destacar que antes de casarse y dos años después de haberse estrenado la ópera «Indomeneo», K.366, nace la célebre Sinfonía No. 35 en Re Mayor «Haffner», K.385. Algo curioso que distingue a esta composición es que fue encargada directamente por su padre con motivo del ennoblecimiento de Sigmund Haffner (hijo del mayor burgués de Salzburgo), precisamente cuando el compositor tenía varios asuntos pendientes por atender, uno de los cuales era su próximo matrimonio. Por este motivo, la composición de esta Sinfonía no fue finalizada a tiempo, por lo que no pudo cumplir con sus fines, provocando el enojo del padre de Mozart. Aun así, la pieza, integrada por cuatro movimientos es una verdadera joya musical. La obra fue escrita en Viena durante el verano de 1782 sobre una serenata anterior (la K.250) compuesta ocho años antes.

Para darle cumplimiento a un voto que hizo Mozart para convertir a Konstanze Weber en su esposa, hizo «La Gran Misa» en do menor, K.427, entre 1782 y 1783. Logró, en esta bella obra, una perfecta síntesis de todos los lenguajes que poseía y dominaba.

De su matrimonio nacerían seis hijos, de los cuales sólo dos sobrevivieron a la infancia: Karl Thomas (1784 – 1858) y Franz Xaver (1791 – 1844). Este último fue igualmente músico como su padre; pero, ninguno de los dos tuvo descendientes.

El 14 de diciembre de 1784, Mozart se inicia en la Masonería. Fue un hermano entusiasta que quiso la Institución, sus 27 composiciones Masónicas lo dicen todo. No queremos entrar en detalle en esta materia porque ya lo hicimos en la Revista Plancha Masónica Nº 24 de septiembre de 2005 y en la Revista Dominical del periódico El Heraldo del 22 de enero de 2006.

Desde finales de octubre de 1785, Mozart trabajaba en un libreto cómico de Lorenzo da Ponte (1749-1838): «Le Nozze di Figaro» («Las Bodas de Fígaro»), K.492, basado en una comedia de Beaumarchais. La ópera la concluyó el 29 de abril de 1786; fue estrenada el 1 de mayo en el Burgtheater. Antes de estrenarse la bella obra, según su padre Leopold, fue objeto de muchas intrigas para que fracasara. Las confabulaciones estaban lideradas por varios compositores famosos que sentían envidia a causa del espacio ganado por Wolfgang, entre ellos estaba Antonio Salieri. Sin embargo, el éxito fue tan grandioso que la función no sólo se repitió en Austria sino también en toda Alemania.

El compositor recibe una invitación a fines de 1786 para viajar a la ciudad de Praga, en donde era muy conocido y en el cual «Las Bodas de Fígaro» ganaba terreno colmadamente. Arribó el 11 de enero de 1787 acompañado de su esposa Konstanze. Estimulado Mozart por el profundo estudio que hizo de la música de Haendel y de Johann Sebastián Bach, redescubierta por él a través de su relación con el barón Van Swieten, época de plenitud no sólo artística, sino también personal, culminó con la Sinfonía en re mayor, «Praga», K. 504, escrita con esta ocasión y adonde dio un concierto.

La obra consta de tres movimientos, lo cual se debe no sólo a una razón estética o de continuar con el modelo sinfónico italiano, sino probablemente –de acuerdo a los investigadores y críticos de arte– a que el músico consideró que el público de Praga estaría más habituado a este tipo de sinfonías. Estando en esta ciudad recibió el encargo de otra ópera del empresario Pasquale Bondini. Inmediatamente, el 8 de febrero, se dirigió con su mujer a Viena. Allí contactó a Lorenzo da Ponte para lo del libreto. No obstante, el 4 de abril recibió la dolorosa noticia sobre la gravedad de su padre, quien murió el 8 de mayo sin ninguno de los dos hijos a su lado.

El 1 de octubre, Wolfgang y Kostanze se dirigen nuevamente a Praga para cumplir con el compromiso del encargo recibido en febrero. Era la obra «Don Giovanni», K.527, programada para estrenarla el 14 del mismo mes; pero, por falta de ensayo no fue posible sino hasta el 29, bajo la dirección del compositor. El éxito, como las obras anteriores, fue clamoroso.

Durante el verano de 1788, Mozart compuso sus tres últimas sinfonías en el tiempo sorprendentemente corto de seis semanas, entre las cuales está la Nº 41 en do mayor, K.551. «Júpiter» fue el nombre que le dio el empresario alemán establecido en Londres, Johann Meter Salomon. La obra la terminó el 10 de agosto de 1788, época en que pasaba por una etapa llena de problemas económicos y familiares. Esta composición nos señala de manera inequívoca el rumbo de las sinfonías románticas. Sobre todo el movimiento final, lo cual iba a ser una característica básica en la evolución del género a lo largo del siglo siguiente, iniciado por Beethoven.

En julio de 1791 Mozart recibió de forma anónima el encargo del conde Walsegg-Stuppach –gran aficionado a la música, quien tocaba muy bien la flauta y el violonchelo– para la composición de un Réquiem en honor a la muerte de su joven esposa, sucedida el 14 de febrero de 1791, quien aún no había cumplido los 21 años de edad. Para ello envió secretamente al abogado Johann Nepomuk Sortschan. Mozart comenzó a trabajar el Réquiem y la última parte la hizo en la cama de enfermo, pues su salud se había deteriorado rápidamente. La muerte le impidió, sin embargo, que quedare concluso el Réquiem en re menor, K.626. El 21 de diciembre de 1791 Joseph Leopold Eybler se hizo cargo del manuscrito con el fin de terminarlo, especialmente la parte instrumental, por deseo de Konstanze, quien en 1792 no pudo recordar esta circunstancia.

Ya antes, a mediados de octubre, Wolfgang viajó a Baden para encontrarse con Konstanze, y le confesó que se sentía mal, como si le hubieran “envenenado”. Este comentario irónico daría lugar poco tiempo después, a rumores sobre un supuesto envenenamiento de Mozart, atribuyéndolo a su rival Antonio Salieri. Las conjeturas tomaron carácter serio ya a principios del siglo XIX, cuando el poeta ruso Alexandr Puschkin (1799-1837) las empleó en su pieza teatral «Mozart y Salieri».

Mozart murió el 5 de diciembre de 1791 a la temprana edad de treinta y cinco años. Su salud nunca había sido buena. Años y años viajando de niño tuvieron su efecto. Además, tenía un estilo de vida muy intenso y siempre trabajaba demasiado. Pocas horas antes de morir había estado ensayando con Süssmayer algunas partes de su “Requiem” que quedó inconcluso, como lo hemos expresado. No se puede atribuir su muerte a una causa única, pero sabemos que en las últimas semanas de su vida sufría de insuficiencia renal, por lo que un coma urémico pudo ser derivado de la dolencia renal y posiblemente fiebre reumática que afligieron aún más su ya debilitado cuerpo.

En torno a su funeral y entierro, también se ha elaborado una leyenda romántica, la cual es totalmente falsa: el cadáver no fue conducido “desamparado de todos y sólo acompañado de un perro”. A los funerales asistieron muchos músicos y amigos, entre ellos Antonio Salieri, quienes, según la costumbre lo acompañaron hasta la puerta de la ciudad. Konstanze no asistió porque también esa era la costumbre. Asimismo, acompañaron el cadáver un sacerdote y cinco monaguillos. Lo de la tempestad de viento durante el entierro, en que tanto insistió el mito, es totalmente falso, la tarde del 6 de diciembre de ese año fue apacible y soleada en Viena. Se dice además que es falso que lo hayan enterrado en una fosa común. Lo que sucedió es que Mozart nunca se interesó por tener un mausoleo propio en Viena, como lo tuvo la familia en Salzburgo, y el sepulturero no tuvo el cuidado de anotar el lugar exacto donde fue enterrado ni nadie se preocupó en aquel momento de averiguarlo. Sus restos nunca fueron recuperados y varios años más tarde se levantó un monumento en el lugar donde se supone que fue enterrado el inmortal maestro.

Así como vino a este mundo de manera temprana este gran genio de la música clásica, así también se fue prematuramente, en plena producción intelectual. En su breve paso sobre la tierra, nos dejó un legado de obras y aportes en el arte de la música, que difícilmente sea superado por otro genio en esta clase de arte.

Q:. H:: Mozart..! vuestros HH:. y la humanidad jamás te olvidaremos..! …Los años, los siglos y los milenios pasarán, pero por siempre vivirás en la memoria de los seres humanos.. ..¡Paz en vuestra tumba del O:. E:.

Por último, a principios del s. XX se exhumó una calavera en el lugar que se creía estaban los restos de Wolfgan. Después de cien años de estudio, precisamente cuando cumplía sus 250 años de nacido, los científicos afirmaron en un documental para la televisión europea que se encuentran lejos de descubrir si esa calavera a la que han realizado pruebas forenses, pruebas de ADN, corresponde al compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart, aseguró la BBC de Londres.