martes, 21 de agosto de 2007

Ludwig van Beethoven Keverich: ¿Fue Masón?


Por: Mario Morales Charris 33º
Ven:. Maest:. Resp:. Log:. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp:. Gr:. Log:. del Norte de Colombia

Pres:. Gran Consejo de Cab:. Kadosch «Lealtad Nº 3», Cám:. 30°


«No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido»


Ludwig van Beethoven


A raíz del aniversario de los 180 años del fallecimiento de Ludwig Van Beethoven, este 26 de marzo de 2007, nos fijamos la tarea de investigar si este genio de la música clásica y romántica fue verdaderamente masón. En efecto, si llegó a iniciarse en nuestros augustos misterios, ¿cuál Logia lo recibió?, ¿en qué ciudad o población lo hizo? Y en ¿qué época se inició? Además, ¿cuáles fueron las obras musicales que nos dejó como producto de la filosofía Masónica?

Al iniciar nuestras reflexiones con estos interrogantes, podemos señalar que a Beethoven le correspondió vivir, en su breve paso sobre la tierra de sus 56 años y tres meses, uno de los períodos más densos y conflictivos de la historia de la humanidad, como lo fue «la era de las revoluciones y de las luchas nacionales»; fase donde la Francmasonería jugó un papel importante en materia de libertad, igualdad y fraternidad, o sea que las condiciones estaban dadas para que Ludwig se hubiese iniciado en nuestra Institución. Igualmente debemos destacar que fue uno de los tiempos más cruciales de la historia de la música: el comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y la época de Beethoven. Pues, la música –como lo expresamos en la Revista Plancha Masónica Nº 26 de marzo de 2006– deja poco a poco de ser propiedad exclusiva de la Iglesia y de los Mecenas, es decir, va perdiendo su orientación sagrada o religiosa, y va disminuyendo paulatinamente la protección de los príncipes sobre los compositores. Descuellan, única y exclusivamente, en este lapso –conocido como El clasicismo vienés– tres compositores: los QQ:. HH:. austriacos Joseph Franz Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart y finaliza el alemán Ludwig Van Beethoven, alumno del primero, que a su vez inicia el ciclo del romanticismo y, donde además sobresalen Franz Schubert, de Austria (1797-1828); Héctor Louis Berlioz, de Francia (1803-1869); Frédéric Chopin, de Polonia (1810-1849); los alemanes Felix Mendelssohn Bartholdy (1809-1847), Robert Schumann (1810-1856), Richard Wagner (1810-1856) y Johannes Brahms (1833-1897), y también se distingue en este cambio el húgaro Franz Liszt (1811-1886) entre otros. Sin embargo, nos corresponde de igual modo señalar que la música de Beethoven abarca tres etapas: la primera, la influencia del modelo recibido por Haydn y Mozart. La segunda, entre 1801 y 1815, momento de madurez artística, modifica la sonata e impone el lenguaje expresivo, y la tercera vendrá definida por el romanticismo, mostrando su genialidad que rompe con las viejas fórmulas, siendo la "Misa Solemne" y la "Novena Sinfonía" sus obras más destacadas.

Por otra parte es interesante recordar que el avance histórico del mundo entre el último tercio del s. XVIII y el primero del XIX está gobernado por tres líneas maestras: la ruptura político–ideológica que supone la revolución francesa y su posterior derivación en el ascenso, hegemonía y caída del imperio napoleónico; la progresión hacia la independencia de las colonias americanas frente a las coronas europeas, y el comienzo de la era industrial.

El año en que nace Beethoven, 1770, está marcado con las sublevaciones en las colonias inglesas en América del Norte; las matanzas de Boston indican los primeros forcejeos independentistas del continente americano. Dos años más tarde Polonia sufre el primer fraccionamiento nacional cuyas expropiaciones se las repartirán Prusia, Rusia y Austria. Como símbolo de nuevos tiempos, Johann Wolfgang von Goethe publica en 1774 la narrativa romántica “Werther”; la publicación de la obra supuso un auténtico “boom”, y el libro se convirtió en poco tiempo en un fenómeno de masas, generando situaciones a las que hoy estamos muy acostumbrados. Incluso muchos jóvenes europeos de ese entonces que leyeron la novela, optaron por el suicidio como el protagonista “Werther”.Enlace

Al otro lado del Océano Atlántico encontramos en 1776 al Q:. H:. George Washington al frente de la insurrección, al que se le une también el Q:. H:. Benjamín Franklin y se proclama la independencia de los Estados Unidos de América. Coincidiendo con los nuevos paradigmas sociales de independencia y libertad, el Q:. H:. economista Adam Smith publica Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones, y en Inglaterra se forma el primer sindicato obrero.

Por su parte Francia declara la guerra a Gran Bretaña y muy pronto cuenta con el apoyo de España. En 1780 la ofensiva contra Inglaterra se generaliza en Europa: Catalina II de Rusia forma la Liga de la Neutralidad Armada para contrarrestar el dominio británico en el mar. El conflicto bélico concluye en 1783 con la firma del tratado de paz en Versalles entre Gran Bretaña, Francia y España, en la cual se establece el reconocimiento definitivo de la independencia de los Estados Unidos de América. La precaria paz de Europa se quebranta en 1785 al estallar la Guerra del Norte entre Rusia, Suecia y Dinamarca. En la Universidad de Lovaina los estudiantes protagonizan el primer conato de movimiento revolucionario. Los vientos de la revolución alcanzan igualmente a las posesiones austriacas en los Países Bajos, y en Inglaterra se crea la primera asociación antiesclavista.

1789 es una fecha clave en la historia, se da la Revolución Francesa que termina con la toma de la Bastilla. Se vota la Declaración de los Derechos del Hombra y del Ciudadano. Más tarde, en 1793 la guillotina cae sobre Luís XVI, lo que trajo consigo la formación de una coalición europea contra Francia. España e Inglaterra se unen a Austria y Prusia para enfrentar la joven república revolucionaria. Al tiempo la crisis interna de Francia se agudiza; se presenta la ejecución de María Antonieta, el asesinato de Marat a manos de Charlotte Corday. Se suspende la Constitución y se inicia el terror con la creación de un Tribunal Revolucionario. Danton es ajusticiado por instigación de Robespierre, luego este último es acusado en julio de 1794 ante la Convención Termidoriana y guillotinado sin juicio alguno. Entre tanto, un joven músico de poco más de veinte años, Ludwig Van Beethoven, se traslada desde su ciudad natal de Bonn a la capital del imperio, Viena.

Como podemos ver en este breve introito, fue la época turbulenta que vivió Beethoven, pasemos ahora a examinar los hechos más relevantes acaecidos en su vida.

Ludwig nació el 16 de Diciembre de 1770 en Bonn, Alemania. Hijo de Johann van Beethoven y María Magdalena Keverich. Recibió el nombre de “Ludwig” en honor a su abuelo paterno “Lodewijk”, un excelente violinista, procedente de Malinas, Bélgica, quien se estableció en Bonn, Alemania hacia 1730 y llegó a ser, gracias a su talento musical, músico de la corte y, después, maestro de capilla del príncipe elector Clemens August de Colonia.

Lodewijk o Louis Van Beethoven nació el 5 de enero de 1712 en la antigua ciudad de Malinas o “Mechelen” (en holandés), puerto de Bélgica a orillas del Dyle en la región de Flandes, provincia de Amberes. Su abuela paterna, Maria Josepha Poll nació en 1714 en Mechelen. Contrajeron matrimonio el 17 de septiembre de 1733 en Bonn. Para reforzar sus ingresos, Lodewijk abrió una tienda de vinos, hecho que tuvo fatales efectos en su vida familiar, por cuanto su esposa, Maria Josepha, murió alcohólica el 30 de septiembre de 1775, y su único hijo llegado a la edad madura, Johann se aficionó a la bebida. Louis murió el 24 de diciembre, cuando Ludwig apenas contaba con tres años de edad.

Queremos resaltar que sus bisabuelos paternos, Michael Van Beethoven y Maria Louisa Stuyckers, nacieron también en Mechelen, no así sus tatarabuelos Cornelius Van Beethoven y Catharina Van Leempoel, quienes nacieron en el municipio de Bertem, situado en la provincia belga de Brabante flamenco y el resto de su ascendencia proviene de los municipios de Boortmeerbeek y Kampenhout, ubicados en la provincia señalada anteriormente; pero ya en el siglo XV había “Beethovenes” en Limbourgo y en Lieja; en el XVI, también había familias con ese apellido en las poblaciones de Brabante: Leefdael, Rotselaer, Bertem, Haecht, Neder, Ockerzeel. Por tanto, parece definitivamente probado que la familia Beethoven tuvo su origen en Holanda, donde sus antepasados habían cultivado la tierra y regentado pequeños negocios.

Sus padres, Johann y María Magdalena –hija del cocinero jefe del elector de Tréveris y ya viuda, a los 18 años, de un camarero del elector– contrajeron matrimonio el 12 de noviembre de 1767, tuvieron siete hijos, de los cuales sólo tres sobrevivieron: Ludwig, Kaspar Anton Karl y Nicolás Johann. Hay quienes dicen que nació el día 15 y otros afirman que el 16. Se optó por el día 16 por el motivo de que Beethoven fue bautizado el día 17 (siguiendo la tradición de su ciudad de bautizar a los niños un día después de nacer). No obstante, él mismo creyó haber nacido el día 15.

Con relación a lo que podríamos llamar «educación general» del pequeño Ludwig fue algo precaria; pues, cuando niño actuó como mal alumno, con lamentable ortografía y con deficiencias matemáticas. Sin embargo, con grandes capacidades en el campo musical, por lo que su padre, tenor de la corte y muy dado a la bebida, por su situación económica, lo obliga a estudiar desconsideradamente. Su relativa libertad se vio frustrada a los cinco años, el día en que su padre le advirtió que podía explorar las cualidades musicales del pequeño Ludwig. Exigió a su hijo una completa dedicación al aprendizaje musical, pero, faltó de sensibilidad, se valió de métodos drásticos y despreciables. Él quería mostrarle a la sociedad que su hijo era un «fenómeno de la música» como lo fue Wolfgang Amadeus Mozart.

No es raro que Beethoven afirmara después que, en él, la vocación musical se había despertado tardíamente, ya que cuando su padre le encerraba durante horas en una habitación con un piano, sólo sentía odio hacia la música. Sus adelantos en el dominio del piano le llevan al niño, a dar su primer concierto a los 7 años y tres meses de edad (26 de marzo de 1778). No obstante, la carrera musical del pequeño Beethoven se ve truncada en sus comienzos porque el bohemio Johann no tiene las cualidades relevantes en materia comercial y empresarial de Leopold, padre de Mozart. Tampoco tiene la formación musical completa para instruir y sacar adelante a Ludwig. Por consiguiente, decidió que el niño estudiase con terceros de más elevado magisterio: el flautista Tobias Pfeiffer. Al marcharse éste de Bonn, la educación se la confío al organista y fraile franciscano, Willibald Koch y más tarde al anciano organista de la corte Gilles van den Eeden y Franz Georg Rovantini lo educa en el violín.

Pero la indiscutible vocación musical de Beethoven no comenzó en realidad sino hasta 1779, cuando entró en contacto con el organista Christian Gottlob Neefe, un hombre de la ilustración interesado por la política, la música y la Masonería, lo que hace suponer que Beethoven se impregna y amolda su carácter humanista durante esta etapa de su educación y que innegablemente se evidencia en su música.

El método de educación de Neefe era muy parecido al que utilizaba Leopold Mozart con su hijo Wolfgag, que consistía en primer lugar en formar el gusto del alumno haciéndolo entrar en contacto con los mejores autores, para que éste eligiera el que más entusiasmara su espíritu. De esta manera Neefe se convirtió en su verdadero maestro, le enseñó armonía y contrapunto. Lo introdujo en el estudio de Bach, Handel y Haidn. También lo familiarizó con la gran poesía alemana romántica y con los clásicos latinos y griegos. De ahí que se inspire en Shakespeare para escribir la obertura de Coriolano; a Schiller le presta la Oda a la Alegría, que más tarde formará parte de su Novena Sinfonía; compone varios lieder sobre poemas de Goethe y escribe una versión musical del drama de Egmont, donde canta ardorosamente los ideales de la «libertad» y el «amor».

En 1781 la compañía Adelheit von Veltheim anuncia una opera turquesa cuyo autor de la partitura es el mismo director de la compañía Christian Gottlob Neefe. Ese año muere el organista de su orquesta y es remplazado por Ludwig van Beethoven, quien apenas contaba con once años de edad. Para motivarlo aún más, Neefe le publica en 1782 su primera composición: “9 Variaciones para piano sobre una Marcha del compositor Erns Christoph Dressler”. Mas tarde, en 1783, su maestro Neefe escribió en la «Revista de Música», acerca de su talentoso alumno: «Este joven genio merece que se le apoye y se le dé la posibilidad de viajar. Será un segundo Mozart si persevera en el camino comenzado». En este mismo año publica “Tres sonatas” dedicadas al príncipe arzobispo.

El nombre del adolescente Beethoven y sus dotes musicales ya se escuchaban en la pequeña ciudad de Bonn cuando llegan a oídos del conde Ferdinand Waldstein, joven aristócrata vienés amigo del Arzobispo Maximilian Franz, que fue nombrado por éste en 1789 como miembro de la corte para asuntos ceremoniales. Waldstein convence al Príncipe Elector para financiar un viaje del imberbe músico a Viena, con la firme esperanza de que Mozart, admirado por Maximilian Franz, lo tome como alumno en la plenitud de su carrera. Beethoven marcha a Viena en la primavera de 1787 y triunfa en sucesivos torneos de improvisación, de mucha popularidad en ese entonces. En su encuentro con Mozart, parece que este no se sintió muy satisfecho con el estilo de Beethoven, muy distinto al suyo. Sin embargo el joven Ludwig también realiza improvisaciones con el teclado del sombrío renano que impresionan al salzburgués, y, luego de escucharle exclama entusiasmado: «¡Oídle! ¡Este muchacho dará que hablar…!»; pero, frente a lo perseguido por los tutores de Beethoven, Mozart no se hace cargo de su educación musical, quizá influido por su estado de postración causado por el reciente fallecimiento de su padre Leopold. Además, la madre de Ludwig enfermó gravemente, y en una carta su padre le pidió que regresase inmediatamente. Ella, la única persona hasta entonces, con la que el Maestro de Bonn había desarrollado una profunda relación de amor maternal, murió finalmente de tuberculosis el 17 de Julio de 1787 en presencia de su hijo, quien además de la gravedad de su madre halla un cuadro desolador, su padre se encuentra detenido por problemas de alcoholismo, es incapaz de cuidar a sus hermanos menores y no puede seguir desempeñando sus labores profesionales. En consecuencia, la salud de Johann empeora y el joven Ludwig no tiene otra alternativa sino la de asumir la responsabilidad de mantener a su familia tocando el violín con una orquesta y dando clases de piano durante cinco años.

En esta etapa muchas personas ayudaron a Beethoven, etre ellas destacamos a la señora Von Breuning, quien hizo las veces de segunda madre, le enseñó francés, latín y algunos conocimientos de matemáticas, a su vez el joven Ludwig le instruyó en el campo musical a sus cuatro hijos. Luego, la ayuda de la familia Breuning fue tan importante que contribuyó a consolidar su carrera.

La fama del segundo organista de la corte llegó hasta tal punto que la Sociedad Artística de Bonn le encarga una cantata por la muerte del emperador José II y otra en honor al advenimiento de Leopoldo II, pero ninguna de las dos son interpretadas. Tiempo después, en 1792 fueron presentadas a Franz Joseph Haydn a su paso por Bonn.

Por otra parte es interesante señalar –al hablar del emperador José II– que éste revirtió la política católica reaccionaria de su madre María Teresa e introdujo numerosas reformas liberales y progresistas, que favorecieron el auge de la Masonería.

En Viena, la capital imperial, la influencia de la Masonería fue en aumento, no sólo entre los intelectuales sino en todos los círculos de moda. Los mandiles masónicos y otros emblemas se incorporaron a las ropas de mujer. De hecho la Francmasonería fue particularmente fuerte entre los músicos, compositores como Mozart, Haydn, Lizt y tiempo después Sibelius fueron iniciados en la Masonería; existen libros, enciclopedias, ensayos y documentos en general que lo prueban, incluso en la Web se encuentra cualquier cantidad de páginas que lo confirman, no sucede lo mismo con Beethoven, la gran mayoría de autores dicen que fue Masón, sin embargo no hemos conseguido la prueba documental que lo certifique.

Todos sabemos que Mozart fue iniciado el 14 de diciembre de 1784 en la Logia “Zur Wohltantigherit”; el 7 de enero de 1785 recibió el segundo grado en la Logia “Zur wahren Einstracht” de Viena. Ambas Logias fueron unificadas en una sola por Decreto del Emperador José II –que algunos autores dicen que también fue Masón, otros señalan que su relación con la Francmasonería sólo fue amistosa– junto con las Logias “Zu den drei Feurn” y “Zum heiligen Joseph”; la nueva Logia adoptó el nombre de “Zur neugekroentin Hoffnung” (La nueva esperanza coronada). Con motivo de esta unificación compuso Mozart dos cantatas Masónicas: «Zerfliesset heut, geliebte Brüder» («Para la apertura de la Logia», K.V. 483) y «Ihr unsre neuen Leiter» («Para la clausura de la Logia», K.V. 484).

Mozart asistió –el 11 de febrero de 1785, a la Logia vienesa «La Verdadera Concordia»– a la iniciación de Franz Joseph Haydn, con quien le unía una gran amistad. Por ello le dedicó «Los Seis Cuartetos de Cuerda» del Nº 14 al 19: K.V. 387, K.V. 421, K.V.428, K.V. 458, K.V. 464 y K.V. 465.

Franz Von Lizt fue otro músico romántico que llevó su romanticismo no sólo a su música sino también a su vida. Iniciado en la Logia “Zur Einigkeit” en Francfurt el 18 de Septiembre de 1841, recibió el segundo grado de compañero y el tercero de maestro en Berlin al año siguiente.

Johan Julius Christian Sibelius de Finlandia, quien el 20 de septiembre de este año se conmemora el 50 aniversario de su fallecimiento, es considerado el mayor compositor Masónico después de Mozart, no sólo por su importancia dentro del mundo de la creación musical sino también por la atención que como compositor ha dedicado a la música Masónica utilizada específicamente en el Ritual Masónico.

Jan Sybelius fue uno de los 27 Masones fundadores de la Gran Logia de Finlandia que reanudaron la tradición Masónica en ese país después del período de prohibición vivido bajo la dominación rusa de Finlandia. Sibelius fue Maestro Masón de la Logia Suomi Nº 1 de Helsinki y además organista de la Gran Logia de Finlandia. En 1927 preparó una serie de nueve piezas titulada «Masonic Ritual Music» compuesta de un breve adagio para piano. Su música y su espíritu jugaron un rol importante en la formación de la identidad nacional de Finlandia.

Con relación a Beethoven es común que algunos autores lo incluyan en sus listas como Masón, puede ser porque asocian su “Novena Sinfonía” con una supuesta faceta Masónica, pero lo que para nosotros tiene de Masónico esa obra es la letra que Johann Christoph Friedrich Schiller, poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán (que sí pertenecía a nuestra hermandad) adaptó (Oda a la alegría) a la música de Beethoven. ¿Será acaso por eso que estos escritores buscan alguna vinculación con la Masonería? Dentro de esos ensayistas se destacan: Jorge Blaschke y Santiago Río en la obra «La Verdadera Historia de los Masones», impreso por Editorial Planeta en el 2006, en España, ISBN84-08-06527-0, página 248; Jaime Montoya Candamil, en su obra «Masonería Íntima», publicada por la Universidad INCCA de Bogotá, Colombia en 1988, página 240, ISBN 958-95198-0-6; Óscar Aguirre Gómez, «Entre Compás y Escuadra», publicada en Pereira, Colombia en el 2001, página 80; Dino Manco Bermudez, «Manual Lexicográfico Simbólico General», publicado por Editorial Mejoras en Barranquilla, Colombia en 1980, página 17. Además, cualquier cantidad de páginas Web lo expresan, como lo dijimos arriba.

A este asunto le hemos dedicado meses de investigación y no hemos encontrado una sola persona que nos diga que Beethoven se inició en tal o cual Logia, en tal año y en tal ciudad como lo hemos demostrado con otros músicos que vivieron la misma época del Maestro de Bonn. Ahora no nos vayan a decir que fue por el momento histórico que vivió Ludwig y no era conveniente que se supiera que él era Masón, y ¿por qué los otros músicos de su época, repito, sí? Es más, hemos participado, por vía Internet, en un sinnúmero de foros en distintos países donde dimos a conocer nuestra inquietud, y nadie, óigase bien, nadie nos pudo demostrar la calidad de Masón de este genio de la música. Por tanto, para nosotros Beethoven no fue Masón. Si algún lector me demuestra lo contrario, queda abierta la discusión y bienvenida sea.

Hay un hecho importante, como lo expresamos inicialmente, para el período que vivió Beethoven es que todas las condiciones políticas, sociales y culturales estaban dadas para haberse iniciado en nuestra Institución; asimismo estuvo rodeado de muchos Masones a partir de su segunda estadía en Viena para nunca más regresar a su tierra natal Bonn. Precisamente en noviembre de 1792 cuando viaja de nuevo a la capital austriaca lo primero que hace apenas llega es trabajar con dos Masones: Franz Joseph Haydn y Antonio Salieri, y se dio a conocer como compositor y pianista en un concierto que tuvo lugar en 1795 con gran éxito. Su padre falleció un mes después.

Es de gran valía señalar que Beethoven ingresa en la aristocracia de Viena (controlada por “la Gran Logia de Los Tres Globos de Berlin”) a principios de 1800. La Masonería estaba compuesta –en su mayoría– por miembros de la aristocracia, aunque es cierto que también en ella había burgueses y artistas. Pero si fuese por eso, deberían encontrarse documentos que demuestren que Ludwig fue Masón, y eso es lo que no hay.

Su carrera como intérprete quedó bruscamente interrumpida a consecuencia de la sordera que comenzó a afectarle a partir de 1796, o sea cuando tenía 26 años de edad. Para 1801 ya se debía pegar al escenario para lograr escuchar las obras de teatro y sus oídos zumbaban todo el tiempo durante la noche, pero su padecimiento no podía ser un limitante. El deterioro de sus relaciones debido a su sordera, lo sume en repentinos períodos depresivos que lo obsesionan con el suicidio. y que desde 1815 le privó por completo de la facultad auditiva. No nos imaginamos a un hombre sordo dentro de una Logia en ese tiempo cuando todavía la ciencia y la tecnología no habían desarrollado los audífonos de hoy. En la era de Beethoven los primeros audífonos eran costosos y las personas sólo podían adquirir uno. Además eran grandes y constaban de pesadas cajas, poco adecuadas para ser llevadas encima.

Ya con 25 años de edad, Beethoven da a conocer sus primeras obras importantes: tres tríos para piano y tres sonatas para piano, entre éstas, la Op. 13, “Patética”, y la Op. 27 Nº 2, “Claro de Luna”; además de lo anterior, ofrece su primer concierto público como compositor profesional. Toda Viena da una gran acogida a su música, en especial la corte, la nobleza y la iglesia. Por esa época se separa de Haydn, con el que no concuerda musicalmente pero a quien, a pesar de esto, dedica tres tríos para piano. De la misma manera recibe clases secretas de Schenk y del organista de la corte Albrechtsberger; deja de escribir para la nobleza y para la iglesia y se establece como compositor independiente. Su música inicial, fresca y ligera, cambia para convertirse en épica y turbulenta, muy acorde con los tiempos revolucionarios que vivía Europa.

Muy pronto Beethoven dejó de necesitar de los conciertos y recitales de los salones de la corte para sobrevivir. Los editores se disputaban sus obras; además, la aristocracia austriaca, avergonzada por la muerte de Wolfgang Amadeus Mozart en la pobreza, le asignó una pensión anual. Mientras, por un lado, había resuelto sus necesidades económicas, por otro lado vivía asustado por la pérdida de sus capacidades auditivas; debido a ello se entregó a una febril actividad creadora, a la par de sus penalidades personales producidas por dos desengaños amorosos. No llegó a casarse nunca. El gran amor de su vida fue Antoine von Brikenstock, casada con Franz Brentano.

Suele considerarse que Beethoven, a diferencia de sus predecesores o coetáneos, fue el primer compositor moderno, en el sentido de haber dispuesto de libertad para interpretar y componer sin tener que estar ligado por vínculos serviles o de dependencia con mecenas y protectores que supusieran la obligación de residencia, la predeterminación de las obras a componer o interpretar o el sometimiento a trabajos rutinarios o periódicos de tipo docente, religioso o lúdico. En esa línea se le contrapone a sus dos grandes coetáneos del clasicismo vienés, Mozart y Haydn, cuyos status paralelos de libertad sólo fueron adquiridos después de largos años de dependencia respecto del arzobispo Colloredo de Salzburgo y del Prícipe Nikolaus Esterhazy, respectivamente.

Los últimos años de la vida de Beethoven estuvieron marcados también por la soledad debido a la sordera que lo afectó más socialmente que musicalmente, relacionándose solamente con algunos de sus amigos a través de los “cuadernos de conversación", que le sirvieron como medio de comunicación cuando ya era del todo sordo. La salud del maestro parecía escapársele de las manos: comenzó a empeorar fatalmente durante su estancia en Gneixendorf, a pesar de los cuidados de su familia.

Al fallecer su hermano Kaspar Anton Karl en 1815 se dio lugar a un pleito sobre la custodia de su sobrino Kart, lo cual perturbó aún más la vida de Ludwig. Sin embargo, fue la época en que creó sus obras más impresionantes y avanzadas.

En su prolífica trayectoria musical, Beethoven dejó para la posteridad un importante legado: nueve sinfonías, una ópera, dos misas, tres cantatas, treinta y dos sonatas para piano, cinco conciertos para piano, un concierto para violín, un triple concierto (para violín, violonchelo, piano y orquesta), dieciséis cuartetos de cuerda, una gran fuga para cuarteto de cuerdas, diez sonatas para violín y piano, cinco sonatas para violonchelo y piano e innumerables oberturas, obras de cámara, series de variaciones, arreglos de canciones populares y bagatelas para piano.

Las composiciones de Beethoven expresan siempre fuerza y diversidad, por eso resulta complejo resumir su originalidad y personalidad. Ludwig supo plasmar en su música los momentos más notables de su vida, los sentimientos de alegría, de sufrimiento o de amor. La confluencia de los ideales revolucionarios de la época con el carácter, apasionado y profundo, del artista desempeñó sin duda un papel fundamental en la revolución musical que representó su obra.

Por último, en 1824, Beethoven se consagra con su Novena Sinfonía “Coral”, la cual ha sido declarada recientemente Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. El último movimiento de esta sinfonía fue adoptado además, en 1972 por el Consejo de Europa como su himno y en 1985 fue acogido por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE como himno oficial de la Unión Europea. Luego de la muerte de Beethoven, otros compositores renombrados como: Mahler, Dvorak, Bruckner y Sibelius, renunciaron a escribir más de nueve sinfonías como una deferencia hacia Beethoven.

Algo sorprendente es la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven por 10.000 japoneses. Observemos el siguiente video:



A finales de 1826, la salud del maestro decae considerablemente y el 20 de diciembre se le extrajeron fluidos abdominales que llegaron hasta los doce litros y en otras operaciones sucesivas casi el doble de esa cantidad. El 26 de marzo cerca de las seis de la tarde de 1827 no hubo más suspiros ni latidos de su corazón. El Beethoven mortal había muerto, ahora la leyenda y el tiempo se encargarían de renacer al Beethoven inmortal, al genio cuya música sería escuchada en miles de auditorios durante muchos períodos para recordarnos que en realidad nunca murió, que siempre estuvo vivo en sus notas, compases, movimientos o sinfonías. La causa de su muerte, según la autopsia, fue cirrosis. Los funerales se realizaron el 29 de marzo. Asistieron al entierro más de 20.000 personas, entre las que se encontraba Franz Schubert, gran admirador suyo. En 1888 los restos fueron trasladados al Cementerio Central de Viena, donde reposan actualmente, al lado de la tumba de Schubert.

Recientemente se ha producido cierta controversia sobre las causas de la muerte de Beethoven. El análisis de un mechón de su cabello dio como resultado la existencia de altas concentraciones de plomo. Aparentemente Beethoven ingería agua contaminada con plomo, que paradójicamente se extraía de un arroyo campestre creyendo que tenía propiedades curativas. Esta hipótesis ha tejido cierta teoría sobre otros aspectos de la personalidad de Beethoven, en el sentido de que sus cambios bruscos de humor eran precisamente a la intoxicación melancólica.

6 comentarios:

rafael dijo...

Q..H..RECIBE UN OSCULO DE PAZ Y UN AFECTUOSO SALUDO DESDE EL ORIENTE DE MEXICO, DF. DE LA R..L..S.. MARIO MORENO ¨CANTINFLAS¨, DE LA R..G..L..VALLE DE MEXICO, EXCELENTE EL TRATADO DE ARQUITECTURA SOBRE LA VIDA Y OBRA DE L.V.BEETHOVEN,MUY DOCUMENTADO Y COMPLETO SIN EMBARGO NO SE DEMUESTRA EN NINGUN DOCUMENTO O ANTECEDENTE QUE EL FUERA MASON, CASO CONTRARIO DE MOZART,EN MEXICO TAMBIEN SE TIENE LA CREENCIA QUE BEETHOVEN ERA MASON, INCLUSO EXISTE UN BUSTO DE EL EN LA R..G..L..VALLE DE MEXICO, PERO NADIE LO HA CORROBORADO, RECUERDA H.. LA MONITA SECRETA DEL APRENDIZ.
ATENTAMENTE. M..M.. RAFAEL RAFUS

Dietas online dijo...

Q:.H:. Un fuerte abrazo y mis más sinceras felicitaciones por este digno trabajo. Efectivamente En Bonn Alemania una Logia llamada "Beethoven La armonía eterna" http://www.loge-beethoven.de/ en la cuál se sustenta: Como espíritu libre y digno hijo de la ciudad de Bonn, la logía decidió llevar el nombre de un miembro que a pesar de no se masón, se le confió y compartió ideales masónicos. Un ejemplo de esto se refleja en su Oda a la alegría.

Un fraternao abrazo:Segismundo Zamora

FUNDACIÓN DESARROLLARTE dijo...
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Yo dijo...
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FUNDACIÓN DESARROLLARTE dijo...

Parte de la biografía del compositor en cuestión ha sido reconstruida por Karl Holz, un violinista y amigo cercano, quien afirmó que Beethoven había sido masón aunque permaneció inactivo durante los últimos años. Holz también manifestó que en el momento de su muerte, el maestro Beethoven estaba componiendo una décima sinfonía.
Se dice que entre las obras musicales de carácter masónico de Beethoven se encuentran “Fidelio”, la “Marcha Masónica” compuesta para la Logia “Los Valientes” de Bonn y además, la Novena Sinfonía. Algunos afirman que la música masónica la define Mozart con una armadura en La mayor (3 sostenidos) y que la música masónica de Beethoven no se encuentra dentro de esta tonalidad. No obstante, el Romanticismo es una época liderada por Beethoven que difiere del Clasicismo porque en ella se promueve más la expresión de subjetividades y el contenido de la obra, que el esmero estructural. Así, la música de Beethoven suscita más los sentimientos ligados a la fraternidad que la perfección normalizada para la época.
Personalmente, creo que dar una respuesta absoluta en este caso no es pertinente, porque existen los registros aunque no con el mismo nivel de confianza que con otros músicos masones de la época y circunstancias tan lejanas en el tiempo nos son complejas de definir. Lo cierto es que ser masón está relacionado con cierto tipo de sensibilidad humana cuya comprensión puede estar por encima de la iniciación, partimos de la imperfección, buscamos pulirnos, podemos equivocarnos en el camino y tal vez estar negando a un posible hermano como suele hacerse continuamente dentro de los diferentes Or:.
Recibe mi T:.A:.F:.

FUNDACIÓN DESARROLLARTE dijo...

Q:. H:. Por cierto, muchas gracias por el ensayo, me parece que está altamente documentado y me ha cuestionado.
S:. F:. U:.