jueves, 5 de julio de 2007

¿Ha Conseguido la Francmasonería el Poder Universal?


Por: Alfonso Mendoza Alfaro 30º
Resp.·. Log.·. Amistad No. 4
Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia


Toda asociación que se respete, para ser fuerte, necesita PODER. En los umbrales del siglo XXI hemos visto languidecer la potestad de la Francmasonería en lo que se relaciona con su liderazgo en lo social, moral, filosófico, docente, filantrópico, democrático, político y representativo de los valores éticos ante la sociedad civil en donde le corresponda actuar.

De los grandes Francmasones que forjaron nuestros principios tutelares e inalterables de LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, PAZ, TOLERANCIA, DISCIPLINA, LEALTAD, INTEGRIDAD, HONESTIDAD, PERDÓN Y AMOR A LA HUMANIDAD, solo nos queda un grato e imborrable recuerdo de su paso por el planeta tierra. Fueron ellos, en nuestra amada patria: Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Antonio Nariño, Tomás Cipriano de Mosquera, Benjamín Herrera Cortés, Rafael Uribe Uribe, Salvador Camacho Roldán y Alberto Lleras Camargo; en Venezuela, Francisco de Miranda; en Argentina, José Francisco de San Martín; en Chile, Bernardo O'Higgins y Gabriel González Videla; en Méjico, Benito Juárez García, Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morales y payón; en Cuba, José Martí y finalizando en el continente Americano, destacamos en Norte América, -baluarte de la democracia participativa-, a Benjamín Franklin Folger y George Washington.

En el continente europeo, figura Francia como cuna de la LIBERTAD y los derechos del Hombre y entre sus mas insignes hombres forjadores de la nacionalidad se destacan Jean Jacques Rousseau, François Marie Aroet (Voltaire), Charles de Secondat Montesquieu, Jean le Ron D'alembert, Marie Joseph La Fayette, Maximilien Marie Robespierre, Georges Jacques Danton y Honoré Gabriel Riqueti Mirabeau. Todos ellos dieron aliento a la juventud emancipadora de su época para iniciar la gran batalla de la liberación de sus pueblos del yugo despótico y opresor de sus gobernantes de turno. ¿Por qué triunfaron? Porque poseían poder y talento decisorio. La revolución democrática que lideraron siempre recibió el apoyo solidario de los pueblos oprimidos que liberaron. La alquimia PUEBLO–ESTADO siempre funcionó gracias a que los principios democráticos y Masónicos anteriormente reseñados rompieron los hierros de la tiranía y la esclavitud. ¿Ese mismo arrojo, valentía y perseverancia de los predecesores y fundadores de nuestra nacionalidad acaso se percibe en los Francmasones de la era de la Post–modernidad?

En las universidades no se vislumbra el control de la enseñanza con la filosofía masónica; en el sistema financiero mundial no se aprecia la bondad humanística de nuestros ancestrales preceptos con la exhibición de una justa redistribución de la riqueza; en los estrados judiciales no se observa la majestuosidad, pureza, equidad, virtuosidad y el pundonor que podría impregnar un solo representante de nuestra ORDEN a la hora de impartir justicia bajo un severo modelo de Moral Masónica. Somos un barco sin brújula y sin timonel, porque hemos dejado que los usurpadores del sistema controlen todas las actividades del poder económico, financiero, judicial, docente, universitario, político y jurídico.

Por otra parte el narcotráfico se ensaña en nuestra patria y en el mundo entero con la prepotencia de un déspota o de un tirano al que solo hay que rendirle pleitesía y obedecerle ciegamente sus consignas so pena de pagar cualquier rebeldía o intromisión con la pérdida de la vida o el ostracismo forzoso. Nos falta mas cohesión, arrojo, decisión, impetuosidad y espíritu liberador.

La juventud universitaria que en todas las épocas ha sido la reserva moral de la patria; que siempre ha demostrado sus inquietudes filosóficas, de liderazgo y de participación eficiente y sana en la administración pública y en las determinaciones políticas–legislativas con que la democracia premia a sus mejores hijos, hoy se pavonea en una visible apatía por los problemas que atañen a la nación cuando no se escuda con el terrible flagelo de la drogadicción, el homosexualismo, el narcotráfico, el pandillaje y la corrupción. Urge, pues, que la Francmasonería interceda realmente en la conducción moral y político–social de la comunidad en todos los países del globo terráqueo. Que rescatemos con liderazgo el PODER SOCIAL. Que iniciemos campañas mundiales de difusión del mensaje moral y didáctico que milenariamente ha distinguido a nuestra organización. Si a la Masonería le debemos la conquista de las libertades humanas y los derechos civiles; si la Masonería es una asociación filantrópica universal y que uno de sus objetivos es el análisis y discusión de todas las cuestiones sociales y económicas que tienen que ver con la felicidad de la humanidad; si la Democracia es hija de la Masonería, a nosotros nos corresponde educar a esa hija nuestra en la SABIDURÍA, la FORTALEZA y la BELLEZA. Si todas estas reflexiones tienen un vértice motivador que es el de resaltar la FRANCMASONERÍA como Institución eminentemente moral, docente, didáctica y filosófica, nada mas permisible para cristalizar nuestros ideales proselitistas que la ubicación de la UNIVERSIDAD como el mejor espacio regenerador de convicción y educación digno de nuestra condición de HOMBRES LIBRES Y DE BUENAS COSTUMBRES, Y DE SOBRESALIENTES LIBRES PENSADORES.

Preparemos a nuestra juventud dentro del ALMA MATER con ideales Masónicos altamente positivos para que de este semillero ideológico germinen las nuevas generaciones que enarbolen las virtudes cívicas que harán posible la convivencia universal en paz, orden y armonía. Que sea posible que los futuros gobernantes deslumbren por su honestidad, pundonor, ética y sensibilidad social y democrática; que los entes legislativos se preocupen y esmeren por la creación de leyes licúrgicas que beneficien a la comunidad; que el sistema financiero visualice que la economía de las naciones será más próspera, justa y sana cuando la redistribución del ingreso tenga como finalidad hacer nuevos productores de bienes y servicios libres de la especulación, el agio, la usura y la amedrentación de los mas fuertes contra los más débiles; que la justicia quede en manos de funcionarios probos, inmaculados, insobornables, imparciales y apolíticos; que la educación formal y básica sea adogmática, laica, metódica y pragmática y para que, como acertadamente lo expresa nuestro V.·. H.·. escritor e historiador, JOSÉ MORALES MANCHEGO, Gr.·. 31º en su artículo aparecido en el periódico La Libertad de esta ciudad en sección TEMA DE ANÁLISIS del día 1º de Octubre de 2007: «Las instituciones de educación superior, comprometidas como están en la formación de profesionales en la excelencia, no pueden seguir impasibles ante la incandescente pira de la historia, y mucho menos cuando algunos de sus egresados están involucrados en procesos judiciales por corrupción, “parapolítica” y delitos de lesa patria, lo cual hace que los esfuerzos realizados en el campo de la docencia y la investigación, se vean opacados por el impacto de las fuerzas oscuras, que han llegado al colmo de infiltrarse en las instituciones republicanas, para burlar a las autoridades y seguir atentando contra los bienes privados, los bienes de la comunidad y la vida de nuestros conciudadanos».

Que no sea un sueño la creación de una nueva sociedad. Que sea un compromiso solemne con la humanidad. Clipsas tiene la palabra. Que la realización de su Congreso Internacional en nuestra acogedora ciudad tenga en cuenta los grandes conflictos que afligen al género humano. La Masonería tiene su propia doctrina social. Ella se basa en su lucha contra la corrupción (sea ella oficial o privada); su combate frontal contra la ignorancia y el analfabetismo y su activa confrontación contra la AMBICIÓN y la HIPOCRECÍA. …¡La Orden no puede callar..!