martes, 2 de noviembre de 2010

VII Gran Recital «Arte In Memoriam Día de los Difuntos»



La Vida es un Carnaval
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Por: Mario Morales Charris 33º
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.•. Gr.•. Log.•. del Norte de Colombia
Miembro del Supremo Consejo del Grado 33 para Colombia del R.•. E.•. A.•. A.•.




Una vez más la Sociedad Hermanos de la Caridad y la Muy Respetable Gran Logia del Norte de Colombia, a través de la Biblioteca Pública Julio Hoenigsberg, realizaron el Gran Recital «Arte In Memoriam Día de los Difuntos».

El suceso cultural se llevó a cabo en la «Plaza de los Fundadores» del Cementerio Universal, el viernes 26 de noviembre de 2010. El evento se viene efectuando desde el año 2004 y llega a su séptima versión. Desde sus inicios ha servido para enaltecer, especialmente, las obras de poetas y declamadores. Sin embargo, a lo largo de estos años las dos instituciones han procurado abarcar y apoyar las distintas manifestaciones culturales; de esta manera han presentado conciertos de música clásica, romántica y de otros géneros, como también obras de teatro, cuentos, exposiciones de pintura, danzas, etc.

Otra de las características de este acontecimiento cultural, es que en cada versión se les rinde un especial homenaje a aquellas personas que en vida contribuyeron al desarrollo de la cultura. Así, se ha rendido tributo a Gloria Logreira, Jorge Artel, Leonello Marthe Zapata y Gabril Escorcia Gravini. En esta ocasión, se le dedicó a los hacedores del carnaval, de ahí que el lema escogido haya sido «La vida es un carnaval», título de una bella canción escrita e interpretada por la famosa cantante cubana Celia Cruz.

Es interesante resaltar que los restos de muchos de los hacedores del carnaval reposan en el Cementerio Universal, primer campo santo libre de Colombia, entre ellos: León Caridi, quien donó la casa que hoy en día es la sede del carnaval de Barranquilla; Emil Castellanos, quien personificó durante muchos años a la célebre «María Moñitos»; Ralphi Cien, rey momo en 1996; Luís Carlos Meyer, rey del porro, autor de los inolvidables temas «La Historia» y «El Gallo Tuerto», y muchos otros.

El acto con una gran concurrencia fue abierto por el Muy Respetable Gran Maestro de la Gran Logia del Norte de Colombia, Querido Hermano Dr. Ricardo Varela Consuegra.

Seguidamente se presentó un audiovisual preparado por Alfonso Palma Solórzano, intitulado «Homenaje Póstumo a los Hacedores del Carnaval».

Después de cada actuación de poetas y declamadores hubo un intermezzo musical a cargo del maestro Jeffry Noguera, quien también acompañó con fondo armonioso de piano las lecturas poéticas.

Intervinieron con piezas histórico-literarias el director de la Funeraria Universal, Querido Hermano Dr. Jaime Castilla Camacho con «Sociedad Hermanos de la Caridad, Funeraria y Cementerio Universal: Tradición y Crecimiento sostenido enfocados con calidad», quien ofreció una copa de champaña y entregó premios a las primeras personas que tomaron planes mortuorios y que creyeron en el proyecto funerario, y el Querido Hermano Dr. José Morales Manchego con «El Carnaval: una visión poética de la vida».

Luego se presentó un popurrí artístico alusivo al «Carnaval de Barranquilla», declarado por la UNESCO «Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad».


Por último se exhibió la obra de teatro «La muerte no triunfó aquí», dirigida por el maestro Mario Zapata Yance.

El programa estuvo a cargo del Comité Cultural, constituido por los Queridos Hermanos Mario Morales Charris, coordinador y Álvaro Díaz Romero, Antonio I. Caro y José Morales Manchego, con la colaboración de los Queridos Hermanos Carlos Narváez Buendía, Álvaro Cañavera Zapata y Jaime Castilla Camacho.

Pues bien, de acuerdo a investigaciones científicas realizadas por profesionales de las diferentes disciplinas de la ciencia, la vida surgió en la tierra hace, aproximadamente, unos novecientos millones de años y los primeros seres humanos aparecen desde hace cerca de un millón de años. La mayor parte de esta fase corresponde al período del régimen de la comunidad primitiva.

La época del régimen de la comunidad primitiva es considerada de gran valía en la historia de la humanidad, porque es precisamente cuando comienza a surgir y a estructurarse el soporte de toda la evolución progresiva de la vida material del ser humano. Desde entonces, a éste le ha causado curiosidad el significado o el porqué de la vida. Ha tratado de buscarlo recurriendo a los distintos órdenes del saber en el tiempo y en el espacio. En la baja Mesopotamia los semitas y sumerios, luego los babilonios; en la parte alta los asirios, donde encontramos el gran poema de la época: 'La epopeya de Gilgamesh'. En este documento arcilloso de 4.100, años se hallan varios proverbios, uno de los cuales hace referencia a la vida y la muerte: «Si muere un hombre pobre, no trates de volverlo a la vida». Para los antiguos egipcios, el contraste entre el atardecer y el amanecer, era el referente de la muerte y la vida. El arte de vivir consistía en hacer lo que complacía a los dioses. Se enfrentaba a la muerte como a un mero tránsito que marcaba el paso de una clase de existencia (la vida terrestre) a otra forma o aspecto de vida en el “Más Allá”. Los chinos desde el pasado remoto consideraban que la persona estaba formada por un cuerpo y varias almas, que no morían con el cuerpo, sino que tras la muerte pasaban a vivir en el mundo de los espíritus. Tiempo después, en el feudalismo, aparece el pensador Confucio como una de las figuras más influyentes de la historia; su filosofía la centró en la vida aquí, en esta tierra; planteaba que la meta de la vida era vivir una buena vida moral y que la muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida. Los hindúes en la época védica, pensaban que su vida es de cierta manera porque condiciones anteriores así lo han determinado; afirmaban que al cambiar su interior cambiaría el mundo. Los antiguos griegos, en la edad de los dioses, explican los orígenes del mundo y detallan las vidas y aventuras a través de una amplia variedad de dioses, héroes y otras criaturas mitológicas. A los romanos los motivó a creer en la reencarnación de una vida pasada en una nueva vida al observar que la luna y el sol desaparecían y después aparecían nuevamente, lo mismo que las estaciones del año, el follaje, la flora, etc., que cumplen un ciclo. De esta manera pensaban que el ser humano moría pero regresaba otra vez en otro cuerpo. Al respecto, en la edad contemporánea, muchos antropólogos opinan que los entierros de los Neandertales son evidencia de su creencia en la vida después de la muerte.

Las distintas religiones también tratan de encontrarle sentido a la vida. Para la mayoría de ellas la vida presenta connotaciones espirituales y trascendentales. La cristiana dice que la vida humana es un paso que conduce al alma de la inexistencia a la plenitud eterna en un período de tiempo. La budista considera que la vida es cada uno de los estados de reencarnación de los seres en el samsara. El concepto de alma no existe en esta religión. Existe, en su lugar, una energía metafísica imperecedera y cambiante denominada karma.

En las diferentas disciplinas de la ciencia igualmente encontramos diversas concepciones sobre este asunto. La vida para la biología es la estructura molecular autoorganizada capaz de intercambiar energía y materia con el entorno para poder automantenerse, renovarse y finalmente reproducirse. En la medicina la vida existe desde que se fecunda el óvulo o desde que ya no es posible legalmente el aborto hasta el cese irreversible de la actividad cerebral o muerte cerebral. Se define también la vida vegetativa como un conjunto de funciones involuntarias nerviosas y hormonales que adecuan el medio interno para que el organismo esté y responda en las mejores circunstancias a las condiciones del medio externo, funciones que parecen estar regidas por el hipotálamo y el eje hipotálamo-hipofisario. La termodinámica dice que los sistemas vivos son una organización especial localizada en la materia, donde se produce un continuo incremento de orden sin intervención externa.

Muchos pensadores con distintas visiones del mundo han intentado encontrarle una explicación a la vida. Por ejemplo, Pitágoras decía: «Elige la mejor manera de vivir; la costumbre te la hará agradable». Aristóteles: «Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido». Séneca: «A vivir se aprende toda la vida, y toda la vida se ha de aprender a morir». Plinio el viejo: «Lo mejor que la naturaleza ha dado al hombre es la brevedad de su vida». Lope de Vega: «Quien no ama la vida, no la merece. ¿Qué viene a ser esta vida, sino un breve camino para la muerte?»

Igualmente Platón señalaba que: «El hombre vive en un mundo de sueños, de tinieblas, cautivo en una cueva de la que sólo podrá liberarse tendiendo hacia el bien. Únicamente entonces el hombre desistirá de la materia y llegará a la luz». Con base a esta concepción, Pedro Calderón de la Barca estructura la obra de teatro barroca: «La vida es sueño», con un tono dramático, pero sin llegar a ser tragedia, donde el tema central es la libertad frente al destino.

Como vemos, son muchas las opiniones existentes sobre el concepto de vida. Por consiguiente, una de las más interesantes aventuras que se nos presentan en la vida es precisamente encontrarle sentido; pero, nos corresponde a cada uno encontrarlo, lo cual nos permitirá aprovechar al máximo nuestro breve paso por este mundo. Significa creer realmente que nos hemos manifestado y continuamos haciéndolo por un propósito elevado, un deseo que solo nosotros podemos vislumbrar y lograr.

Para finalizar, nos permitimos afirmar que la vida no es un objeto, es un procedimiento. La mejor manera de conocer lo que es la vida es viviéndola. Si buscamos el significado de la vida en algún dogma o en determinada filosofía, seguro que perderíamos la esencia de lo que es la vida y su verdadero significado. La vida no nos está esperando en ninguna parte; nos está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que hemos de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en nuestro respirar, en la circulación de nuestra sangre, en el latir de nuestro corazón. Cualquier cosa que sea es nuestra vida. El ser humano ha estado haciendo esto durante miles de años como lo hemos visto. Los conceptos se han vuelto muy importantes, las explicaciones son interesantes; pero como decía el famoso filósofo griego, Demócrito de Abdera, «vida sin fiestas es como un largo camino sin posadas». Por consiguiente la fiesta forma parte de nuestra vida, es la felicidad; la felicidad es la manifestación del amor; la vida es alegría. Como la fiesta y la alegría son componentes propios del éxtasis o la euforia del carnaval, Celia Cruz consideró que ¡ la vida es un carnaval..!
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