lunes, 14 de diciembre de 2009

Los Mandiles de Washington

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Por: Mario Morales Charris 33º
Past Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia
Pres.·. Gran Tribunal Soberano «Lázaro Bravo Maury», Cám.·. 31°



Se sabe que el joven francés Marie Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier, mas conocido como el marqués de La Fayette o Lafayette, nació el 6 de septiembre de 1757 en Auvergne, Francia. Ingresó a las filas del ejército real de su país en 1772. Para esta época, contaba con 15 años de edad, y poseía el grado de Capitán de Dragones, cuando las colonias inglesas de Norteamérica declaran su independencia.

En abril de 1777, decide viajar por la causa libertadora hacia los asentamientos británicos en América del Norte, lo cual el rey Luis XVI se lo prohibió. Haciendo caso omiso a tal mandato, compró un barco con su propio dinero y, con una tripulación de aventureros, navegó de todos modos hacia América. Arribó a Carolina del Sur el 14 de junio del año señalado.

Luego de un viaje de diez meses, llega a Filadelfia, sede del gobierno colonial para luchar en la revolución contra los británicos. Se unió a las filas como general de división al mando de George Washington, ganándose la confianza del Libertador. Sirvió con distinción a las fuerzas de Estados Unidos en varias victorias. Asimismo, convenció al gobierno francés para enviar ayuda a los estadounidenses, convirtiéndose en gran artífice del intercambio y correspondencia Masónica entre Norte América y Francia.

Tanto fue la amistad que lo unió a Washington, que éste lo consideraba como un hijo. A su vez, Lafayette lo puso de padrino de su primogénito George Washington Lafayette.

Los lazos fraternales fueron tan intensos, que la esposa del marqués Lafayette, Marie Adrienne Françoise le obsequió, en agosto de 1784, al general George Washington, un mandil Masónico bordado a mano por ella, el cual utilizó cuando se juramentó como presidente de las trece colonias y el 18 de septiembre de 1793, en la colocación de la primera piedra de fundación del capitolio norteamericano.


El mandil fue presentado, el 26 de octubre de 1816, a la Sociedad Washington de Benevolencia de Penssylvania con una pequeña nota –enmarcada actualmente con el mandil– la cual dice: “A la sociedad benévola de Washington. Los herederos del General Washington, convencidos por los sentimientos más profundos con respecto a la noble institución; que tienen el honor de tratar, con mucho beneplácito les presentamos la reliquia que se incluye del reverenciado y lamentado Padre de su País”. Se persuaden de que el mandil fue poseído una vez por el Hermano Washington, a quien el pueblo de Filadelfia estará siempre encantado de honrar.


En 1829, la sociedad benévola de Washington decidió donar el mandil a la Gran Logia de Pennsylvania, y desde entonces ha estado en su posesión, con el conocimiento de que se trata de una querida parte de la historia norteamericana y Masónica.



El otro mandil fue elaborado en Francia y se trata de un regalo hecho por Elkanah Watson y de su socio M. Cassoul, de Nantes, Francia, al Hermano George Washington; ellos fueron agentes confidenciales del gobierno norteamericano en el exterior durante el período revolucionario. Watson, en el libro Men and Times of the Revolution, dice:

"Deseándole ofrecer un reconocimiento a nuestro Querido Hermano Washington, contrató junto con mi amigo M. Cossoul a unas monjas de los conventos en Nantes para que elaboraran algunos ornamentos Masónicos elegantes, y les entregó un proyecto para combinar las banderas americana y francesa en el mandil. Su elaboración tuvo un estilo superior y costoso".


Actualmente se encuentra exhibido en un marco sellado en Logia Alexandria Washington No. 22 en Alexandria, Virginia.
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